| 1/23/2009 12:00:00 AM

¿Cómo invertir en tiempos de crisis?

Olvídese de los altos rendimientos y concéntrese en la calidad de los activos.

Después de las desvalorizaciones de los activos en 2008, en algunos casos superiores al 50%, muchos habrán perdido la motivación para hablar de inversiones, más aún cuando el panorama hacia adelante no es nada claro. Sin embargo, el ciclo de crecimiento tendrá que regresar y la economía mundial en algún momento se recuperará.

Lo más importante para un inversionista es entender con la mayor precisión posible lo que está pasando; pues si bien nadie puede decir cuál será la alternativa de inversión que se va a valorizar más, seguirá siendo cierto que quienes encuentran la mejor información logran los mejores resultados.

Pasamos súbitamente de un periodo de derroche a otro dominado por la falta de confianza y la aversión al riesgo. No es para menos. Los inversionistas perdieron por todos lados: en los fondos corrientes, en las bolsas, en finca raíz, en las monedas y en las pirámides nacionales e internacionales. Muchas entidades financieras que eran consideradas como las más confiables y sólidas demostraron que no lo eran tanto.

Ni qué hablar de los hedge funds. El colapso de Madoff podría significar un golpe mortal para estos fondos que ya estaban en mal estado antes del escándalo, pues no le permitieron a los inversionistas retirar su dinero. Sin embargo, había quienes consideraban que podrían recuperarse cuando los mercados se estabilizaran. Los fondos de fondos, que invierten en varios hedge funds, van a ser los más golpeados, ya que se suponía que eran más seguros por tener diversificadas las inversiones y porque supuestamente hacían un buen seguimiento a los administradores de los fondos en los que invertían. Nada de esto resultó ser cierto.

Frente a este contexto de crisis económica y desconfianza, lo más importante para el inversionista es distinguir entre el tipo de activo, las monedas, las regiones y los países donde ubica su capital.

La crisis financiera ha golpeado a todos los países, pero no a todos por igual. Mientras los países desarrollados ya están en recesión, las economías emergentes se han desacelerado, aunque están aguantando y algunas van a tener un crecimiento positivo en 2009. Por ejemplo, a los países asiáticos exportadores que se han visto afectados por la caída de la demanda mundial no les va a ir tan mal en la medida que tienen superávit en la cuenta corriente y bajo endeudamiento interno. Lo mismo sucede con algunos países latinoamericanos como Chile, que ahorraron durante los años de bonanza y ahora cuentan con los recursos para actuar y reactivar la economía.

Desafortunadamente, Colombia no ahorró en los años de auge y ahora no tiene cómo contrarrestar la crisis.

De todas formas, las inversiones en Colombia pueden ser vistas desde una perspectiva relativamente favorable en comparación con otros países. Colombia tiene un sector financiero y un sector empresarial sólidos que, si bien se van a ver afectados por la crisis externa, no llegarán al punto de desaparecer, como le ha ocurrido a entidades de primer nivel en Estados Unidos. Colombia tampoco tuvo una burbuja de finca raíz fuerte; pues, si bien los precios aumentaron en los últimos años, buena parte de ese comportamiento se limitó a recuperar pérdidas reales que se habían registrado durante la larga crisis de finales de los 90. La finca raíz se va a desacelerar este año, pero no se trata de un colapso de precios, como se está viendo en otras partes del mundo. En el momento en que el panorama general mejore, los precios seguramente volverán a recuperarse.

En suma, Colombia puede ser atractiva. Un ejemplo de la percepción de riesgo que tiene el país para los inversionistas internacionales es lo que sucedió con la colocación del bono global por US$1.000 millones que acaba de hacer el Gobierno. El bono tuvo una demanda superior a la oferta, aunque también ocurrió que el spread, que mide el riesgo, fue mucho más alto de lo que era el año pasado.

¿Qué hacer?

Teniendo en cuenta los factores mencionados, para el inversionista que ya está en Colombia, lo mejor es conservar la liquidez hasta que el panorama se despeje. El instrumento preferido podría ser CDTs de entidades con calificación AAA. Hay, sin embargo, otras opciones de bajo riesgo en renta fija que permiten tener un mejor rendimiento (ver Renta Fija, pág. 50).

Si tiene la plata invertida en acciones, hay dos opciones: la primera, quedarse con esta inversión y esperar a que los precios se recuperen, pero esto puede tardar algunos años. La mayoría de las empresas listadas en la BVC son excelentes y tienen un gran potencial de crecimiento, no solo en Colombia sino en la región. La segunda es salirse de las acciones, pero esto depende del momento en que entró. Si lo hizo cuando los precios estaban en el tope, lo mejor quizás es esperar, para no realizar la pérdida. Si, por el contrario, entró antes de la burbuja de 2006 y 2007, lo más probable es que haya tenido una buena utilidad y por tanto le puede ser indiferente salirse.

Si insiste en invertir en acciones, la estrategia en un año de desaceleración debe ser defensiva. Debe apostarle a los sectores menos dependientes de los ciclos económicos, como energía y alimentos.

Cuando se piensa en el más largo plazo, la finca raíz siempre es una buena opción. No solamente se valoriza, sino que puede generar una renta interesante cuando se adquiere como negocio. En el caso de la vivienda, no hay que olvidar las múltiples ventajas de las cuentas AFC, además de los descuentos tributarios que tienen los créditos hipotecarios. Por otro lado, para quien busca algún respaldo con el fin de no morirse de estrés en estos tiempos de crisis, el hecho de tener un bien físico genera tranquilidad.

Si se piensa invertir en el exterior, lo más aconsejable es la prudencia. No es clara la tendencia de las monedas, ya que todo depende de lo que pase con las economías de Estados Unidos y China. La crisis ha hecho que el dólar se fortalezca, en la medida que los inversionistas del mundo entero han invertido su dinero en los bonos del Tesoro americano. Es un voto de confianza en este país y, a su vez, es lo que le permite a Estados Unidos financiar el gasto que va a realizar para salir de la recesión. No obstante, si la recesión dura mucho más de lo previsto, o si la economía entra en recesión, el dólar podría irse en picada. Nadie puede saber con certeza si esto ocurrirá o no. De cualquier forma, siempre está bien mantener un porcentaje del portafolio en dólares.

Las inversiones en acciones en el exterior no son fáciles en este momento. Lo más adecuado podría ser concentrarse en sectores de alta vocación de permanencia en el tiempo y que usualmente no son muy atractivos, pues rara vez dan rendimientos espectaculares, como podrían ser empresas de alimentos, laboratorios farmacéuticos y las empresas que construyen cárceles.

Los bonos corporativos en el exterior, que podrían ser una alternativa buena en otros momentos, tienen hoy el riesgo de que las empresas que los emiten podrían desaparecer y dejar de pagar los intereses.

Por último están los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que no pagan nada como rendimiento pero dan tranquilidad, al igual que los bonos de gobiernos europeos de calificación AAA y los del gobierno japonés. Estos papeles pueden servir para pasar la crisis, pero rápidamente habría que salir de ellos una vez se aclare el panorama y buscar inversiones más rentables.

Consejos
Si tiene efectivo, consérvelo. Cuidado con los mercados financieros. Estos son tiempos difíciles.

Cuidado con los vendedores de fondos. Con frecuencia no conocen los mercados y van siempre detrás de la comisión.

Manténgase informado y siga los mercados. Es la única forma de no dejarse engañar.

La actividad empresarial (gasto, inversión, producción, utilidades, etc.) puede caerse más rápido de lo que se cree.

Durante o después de la crisis, los mercados de acciones solo empiezan a recuperarse cuando hay señales claras de crecimiento hacia adelante.

El origen de la crisis actual, el mercado de finca raíz en Estados Unidos, sigue empeorando.

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