| 6/8/2006 12:00:00 AM

Combustibles

El sector se prepara para una competencia mayor. El cambio hacia energías alternativas marcó la tendencia en 2005.

"Nos gusta la competencia". Con esta frase, Sylvia Escovar, presidenta encargada de Terpel, les da la bienvenida a las batallas que se avecinan en el sector de combustibles. Terpel, que domina la industria con una penetración de mercado que alcanza el 34,2%, está defendiendo su trono ante multinacionales como ExxonMobil, ChevronTexaco y, ahora, Petrobras. Quizá es esta última compañía, que anunció en 2005 la compra de 39 estaciones de servicio a Shell, la que supone el mayor peligro al statu quo de la industria. Con una participación de mercado que apenas araña un 4,1%, la compañía estatal brasileña ya planifica su estrategia de crecimiento. Según Dirceu Abrahão, gerente general de Petrobras en Colombia, el eje de crecimiento para la compañía será montar nuevas estaciones de servicio en Bogotá. "Vamos ir paso a paso", señala Abrahão. "Ahora mismo estamos decidiendo cómo queremos crecer". La compra de las estaciones solo se completó recientemente. En los países donde Petrobras ha aterrizado, ha sacudido el sector. En Argentina y en Bolivia, por ejemplo, su participación de mercado es del 15% y 25%, respectivamente.

ExxonMobil, que ocupa el segundo puesto, después de Terpel, indica que sus planes y estrategias están diseñados para el mediano y largo plazo. Camilo Durán, presidente de la compañía en Colombia, dice que los vaivenes que vive el sector no deben afectar los planes de la empresa. La industria se ha visto afectada por los altos precios del petróleo, que ha escalado más allá de la barrera psicológica de los US$70. El precio de combustible en el país se ha disparado hasta los $5.725 por galón. Durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe, los precios han subido más del 75%. Eso ha desembocado en un frenazo en el consumo de gasolina. Datos del sector indican que en 2005 el consumo retrocedió 2,7%: pasó de 84.367 barriles al día en 2004 a 82.618 barriles diarios en 2005. "La clave y la diferencia son la calidad del producto, el servicio al cliente y la fuerza de la marca", señala Durán. "Exxon lleva más de 90 años en Colombia. Nuestros planes tienen que ser a largo plazo", explica.

Terpel, por su parte, también se está concentrando en el servicio al cliente para mantener su posición. "A Terpel le fue supremamente bien en 2005", dice Escovar. Las ventas de la compañía crecieron 25%. Pero la empresa se dedicó también a identificar las necesidades de sus clientes y a intentar desarrollar nuevos productos y servicios con mayor valor agregado. La compañía cuenta con 1.260 estaciones de servicio y abrió 32 nuevas gasolineras durante el año anterior. Pero la clave, como indica Escovar, ha sido ofrecer servicios especializados para flotas y compañías de transporte, ofreciéndoles cobertura y las herramientas para gerenciar sus costos de combustible. El mercado, sin embargo, es fuertemente competido. Las utilidades de la compañía, por ejemplo, solo crecieron 4%. Los analistas indican que el sector está llegando a un punto de moderación. Los márgenes están cayendo. Según datos del sector, en 2004 por cada $100 vendidos la compañía obtenía una ganancia de $4,9. En 2005 esa cifra bajó hasta los $3,5.

Energía alternativa

El gobierno, por su parte, se está transformando en un jugador clave en el sector de los combustibles. Ante las reiteradas quejas por la subida del precio de la gasolina, el gobierno ha reiterado que no tiene ninguna intención de tomar medidas para frenarlo. Los precios de la gasolina en Colombia están entre los más altos de la región, superados solo por los de Uruguay y Brasil. Pero el mapa del gobierno colombiano para la industria de los combustibles tiene como su brújula el cambio hacia energías alternativas. Luis Ernesto Mejía, ministro de Minas y Energía, asegura que el gobierno busca estimular el cambio hacia el gas natural y los biocombustibles y frenar el consumo de gasolina.

Esa tendencia también supone una tremenda oportunidad de negocio. La multinacional British Petroleum (BP) baraja en estos momentos un plan para invertir US$3.000 millones en una planta para producir gas condensado y diesel utilizando gas natural. Mientras las reservas de petróleo del país se acabarían en 2012, Colombia atesora reservas de gas que durarían varias décadas. El proyecto, que todavía está en una fase preliminar, sería una pieza clave en la conversión del país hacia las energías alternativas. "No podemos seguir consumiendo lo que no tenemos", declaró recientemente ante los medios el ministro de Minas.

Así, las grandes cadenas de estaciones de servicio se han visto impulsadas a incorporar estas nuevas alternativas. En abril pasado se inauguró la estación número 100 de gas natural comprimido en el país. Y el número de vehículos que se convirtieron al gas natural vehicular (GNV) casi se duplicó en 2005, al pasar de 53.169 en 2004 a más de 100.000 en 2005. "La tendencia hacia los combustibles alternativos se acentuó en 2005 y tuvo un gran éxito", explica Durán, de ExxonMobil.



Expansión

Terpel, que compite con multinacionales en suelo colombiano y que popularizó lemas como "Cómprele al país, cómprele a Terpel", buscará este año ampliar sus operaciones más allá de las fronteras nacionales. La compañía estudia sus opciones, pero todavía no se tira al agua. Según Escovar, la estabilidad jurídica y unas reglas del juego claras para la inversión extranjera son fundamentales. "Nos llaman la atención mercados donde la cultura sea similar. Centroamérica, Ecuador y Perú son posibles candidatos".

La estabilidad jurídica y las claras reglas del juego que Terpel necesita para invertir en el exterior son —vaya paradoja— dos de los principales beneficios que el sector obtendrá del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. El TLC no tiene un impacto directo sobre esta industria, pero como señala Camilo Durán, presidente de ExxonMobil, las empresas de combustibles pueden salir muy beneficiados con la firma del Tratado. "En la medida en que aumenten el comercio y la actividad económica, aumentará la demanda por combustibles", sentencia.
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