| 6/10/2005 12:00:00 AM

Combustibles

Mientras el consumo de gasolina corriente y extra continúa cayendo, el de diesel y gas vehicular (GNV) salvó el año.

El año pasado fue definitivamente el del gas natural vehicular (GNV) y se espera que 2005 lo iguale. El año pasado casi se duplicó el número de vehículos que se convirtieron a gas, al llegar a 53.169. El año 2004 registró un crecimiento récord en las conversiones de 77,69%, con 23.247 cambios, producto del trabajo conjunto de gobierno y empresa privada, para contrarrestar los prejuicios ante el gas natural, y la rebaja de $1 millón en la conversión.

La caída en el consumo de gasolina se explica con el desmonte de subsidios y las consecuentes alzas en su precio. En esta caída también influyeron la popularización del 'pico y placa' en el país y el creciente uso de medios masivos de transporte, según Carlos Alberto Restrepo, presidente de la empresa de distribución Brio de Colombia. Hace cinco años, la demanda era de 115.000 barriles diarios, hoy la venta llega a los 93.000 barriles, según cifras de la Asociación Colombiana de Petróleo.

Por su parte, el buen momento del diesel se sustenta en el consumo del transporte público y el de las flotas de automotores de las compañías transportadoras y de reparto. La seguridad en las carreteras y el mayor movimiento en puertos permitieron un mayor consumo de este combustible, asegura Restrepo. Además, el auge de las obras en Bogotá impulsó la demanda de este combustible para maquinaria pesada.

El sector aprendió a equilibrarse entre las altas y bajas del negocio, al mostrar una dinámica de crecimiento que se sostuvo en 2005 y que les dio cierta tranquilidad a los jugadores.

Respecto a la ley que prohibiría la integración vertical del sector, los minoristas, por intermedio de Fendipetrol, siguen abogando por su aprobación, argumentando que si toda la cadena de combustibles se integrase, se afectarían al alza los precios al consumidor final. Firmas como ExxonMobil y Shell aseguran que la experiencia en otros países dice lo contrario. Por su parte, las Terpel y Brio aseguran que no los afectaría en ningún sentido. Como sea, esta discusión y otro tema, el de la reglamentación por decreto del negocio de los subdistribuidores, marcarán el paso del sector en lo que queda de este año, sobre todo para los minoristas.

Otro aspecto relevante es la entrada en juego de la mezcla del 10% de etanol a la gasolina. Si bien esto implica sobrecostos para los distribuidores, su preparación para la largada de la medida en septiembre próximo ha evitado que se vean afectados sus márgenes. Esta mezcla, además si no se nota en el bolsillo de los consumidores, logrará una reducción de emisiones de CO2 entre 22% y 50% para vehículos de carburador y un poco menos para los de inyección. Los estudios hablan de un aumento de potencia entre 2% y 15% y una mejora del rendimiento de combustible entre 2% y 6%, en la medida en que los vehículos se puedan beneficiar del aumento de octanaje que se consigue con la mezcla.
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