| 1/18/2008 12:00:00 AM

Colombia.

La economía colombiana crecerá un poco menos este año, aunque las perspectivas siguen siendo buenas. El control de la inflación y la volatilidad cambiaria serán los grandes dolores de cabeza.

Para lograr una visión panorámica sobre las perspectivas de la economía colombiana este año, Dinero entrevistó a veinte grupos de analistas económicos, tanto locales como del exterior. En general, los analistas son bastante optimistas frente a los desarrollos de este año. Aunque existe consenso respecto a que la economía se va a desacelerar un poco frente a su tendencia de los dos últimos años, el crecimiento esperado para 2008, cercano a 5,44%, sigue siendo muy bueno para los estándares colombianos.

El menor crecimiento previsto para las exportaciones hacia los dos principales mercados, Estados Unidos y Venezuela, tiene un fuerte impacto sobre las perspectivas de crecimiento. Por su parte, la política monetaria restrictiva que viene aplicando el Banco de la República desde hace casi 24 meses también incide sobre este resultado.

Los analistas coinciden en que los sectores que continuarán liderando el crecimiento serán la construcción, el comercio y la industria, con buenas expansiones, aunque ya no de dos dígitos como en los años anteriores. El resto de sectores presentará un comportamiento positivo.

Si bien durante 2007 se incumplió la meta de inflación y se rompió la tendencia a la baja que traía, el promedio de los analistas espera que al finalizar 2008 la inflación se ubique dentro del rango meta del Banco de la República, que nuevamente fue fijado entre 3,5% y 4,5%. En promedio, los analistas esperan que la inflación se sitúe en un nivel cercano a 4,4%.

Los analistas prevén que será difícil para el Emisor lograr que se cumpla la meta de inflación. Mientras que la mayoría de las proyecciones están en la parte alta del rango, cuatro de los equipos (Profesionales de Bolsa, Ultrabursátiles, Correval y Banco Santander) prevén que el Emisor no cumplirá la meta.

Los analistas coinciden en que la tensión entre inflación y revaluación del peso seguirá siendo el gran dolor de cabeza para la Junta del Banco de la República, pues probablemente tendrá que seguir ajustando las tasas de interés hacia arriba, al mismo tiempo que la Reserva Federal de los Estados Unidos las está reduciendo. El diferencial de tasas de interés induciría un mayor flujo de capitales hacia el país y presionaría la tasa de cambio hacia la revaluación.

La mayoría de analistas esperan que el Banco de la República mantenga sus tasas de intervención en niveles altos durante la mayor parte de 2008 y que las reduzca moderadamente hacia finales del año. En promedio esperan que las tasas de intervención finalicen el año alrededor de 9,25%, algo inferior al nivel actual. La DTF finalizaría cerca de 9%.

En el tema de la tasa de cambio se aprecia una amplia dispersión de opiniones. Las proyecciones van desde una revaluación nominal de 4% hasta una devaluación nominal de 14%. En promedio, se espera una leve devaluación de 8%, que dejaría la tasa de cambio en $2.178 al finalizar del año. Sin embargo, hay un grupo de analistas que espera que se presente una devaluación sustancial, debido a los crecientes desbalances en cuenta corriente.

De hecho, la mayoría de analistas espera un fuerte deterioro de la balanza comercial, a pesar de los términos de intercambio favorables.

En las opiniones sobre el frente fiscal se presenta el mayor consenso. La mayoría está en línea con la meta del Gobierno en materia de déficit fiscal (1,4% del PIB), debido a que buena parte de la financiación externa ya está asegurada. No obstante, esto significa un deterioro frente al excelente resultado de 2007, un déficit consolidado de 0,5% del PIB, producto del buen desempeño del recaudo y de una exitosa gestión fiscal. El deterioro se produce como resultado de la desaceleración económica y debido a que aumenta el pasivo pensional que asume el Gobierno.
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