| 1/23/2004 12:00:00 AM

Colombia: viene un buen año

En 2004 se afianzará la recuperación de la economía que se inició el año anterior y el país volverá a crecer por encima de 3%. Solo falta poner orden a las finanzas del Estado.

Colombia no es ajena al dinamismo y euforia de la economía mundial. El año empezó con optimismo para los colombianos y se espera que la economía crezca a niveles cercanos a 3,4% o incluso más. La perspectiva de un tratado de libre comercio con Estados Unidos podría convertirse en un acelerador de la inversión, si lográramos seguir avanzando hacia la mejoría en las condiciones de seguridad y si el Congreso y el Ejecutivo se pusieran de acuerdo en un plan creíble para el ordenamiento de las finanzas del Estado. Si el año 2004 cerrara con avances importantes en esos dos frentes, este momento podría ser decisivo para el despegue de la economía de nuestro país.

El cambio de perspectiva, más que bienvenido después de siete años de estancamiento económico y pesimismo, se explica por razones internas y externas. En el frente interno, la mayor confianza en el país y en el gobierno y los avances en la seguridad están incidiendo en que los colombianos vuelvan a creer y estén dispuestos a iniciar nuevos proyectos.

Esta coyuntura es retroalimentada por la expansión que están registrando las demás economías del mundo. Particularmente valiosa para Colombia es la recuperación de la economía de Estados Unidos, en la medida en que se amplía la demanda por los productos colombianos de exportación, buena parte de los cuales se beneficia además de las preferencias arancelarias del ATPDEA.

Los flujos de capital hacia Colombia (que se han intensificado en los últimos meses por cuenta de los bajos rendimientos en los mercados externos y la depreciación del dólar) también están ayudando en la reactivación de la economía. Una parte importante de la reactivación de la vivienda de los estratos 5 y 6 es financiada con recursos que antes estaban en dólares, pero que se han convertido a pesos en busca de mayores rendimientos.

De manera similar, los fondos de inversión extranjeros han vuelto a comprar acciones y papeles colombianos.

En 2004 seguirán presentes los mismos factores que llevaron a la recuperación de la economía en 2003. La construcción nuevamente participará de manera notoria en el crecimiento, así como la industria y los servicios. Para estos sectores se estiman crecimientos de 6,3%, 5,7% y 3,2%, respectivamente.

Por el lado de la demanda, las exportaciones mantendrán el dinamismo y la inversión de las empresas tenderá a fortalecerse apenas sientan la necesidad de preparase para el TLC. El consumo interno, por su parte, está bastante deprimido, pero se irá restableciendo en la medida en que se afiance la recuperación y crezca el empleo.



El lastre

Todas estas buenas noticias, sin embargo, podrían verse enturbiadas por la falta de acción en el frente fiscal. Infortunadamente, el gobierno de Alvaro Uribe, que entró pisando fuerte y decidido a corregir los desequilibrios fiscales y llevar al país por una senda de crecimiento sostenible, se embolató en el camino.

El proyecto de reforma tributaria que se presentó al Congreso a finales del año pasado, basado en la ampliación de la base del IVA y en la unificación de la tarifa, fue totalmente modificado. El proyecto que fue aprobado es un buen ejemplo de lo que está sucediendo en este frente. Los recursos obtenidos con la reforma apenas alcanzan para pasar el año. El país tendrá un déficit fiscal como proporción del PIB muy superior al acordado con el Fondo Monetario Internacional.

En un llamado a la cordura por parte de algunos congresistas, se decidió dejar para 2004 la discusión de un nuevo paquete de reformas estructurales que deberían llevar a una solución definitiva del problema fiscal. Estas son la reforma a las pensiones, la reestructuración del sistema tributario y la reforma a las transferencias. Esta última, por ser una reforma constitucional, requiere dos legislaturas para su aprobación.

Hasta el momento, sin embargo, hay bastante escepticismo frente al éxito de este paquete de reformas, debido al antagonismo entre el Ejecutivo y el Congreso. De hecho, para que esto siquiera sea considerado por el Congreso, se requiere un mejoramiento sustancial de las relaciones con el Ejecutivo.

No obstante, el gobierno nacional está tranquilo, al menos en el corto plazo, pues la apreciación del peso le sirve para reducir el tamaño de la deuda pública frente al PIB. Adicionalmente, la amplia liquidez en los mercados de capitales le permite a Colombia financiar sus necesidades de gasto para el año sin ningún problema, y a un costo relativamente bajo. De hecho, ya colocó US$500 millones en bonos a 20 años de manera muy exitosa.

Si Colombia logra volverse serio en materia fiscal, podría aprovechar el momento de expansión actual e impulsar la economía hacia una etapa de crecimiento sostenido en el largo plazo.
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