| 1/22/2010 12:00:00 AM

Colombia, bajo desempeño

Las elecciones presidenciales y la tensa relación con Venezuela harán que el país no viva un rebote importante de su economía.

La alegría que produjo culminar 2009 con la inflación más baja en la historia de Colombia no puede ocultar un hecho contundente: el crecimiento económico será uno de los más bajos en el mundo en desarrollo y en América Latina en 2010.

Es claro ya que 2009 resultó ser un año de estancamiento, con un crecimiento cercano a 0%. Para 2010, según la mayoría de analistas nacionales e internacionales, el pronóstico es un crecimiento que rondará el 2% (ó 3% para los más optimistas), mientras que el crecimiento promedio esperado para América Latina es de cerca del 5%. El país no logrará aprovechar las ventajas que se derivan de la recuperación de la economía global.

Son muchas las razones para este bajo desempeño. Luis Oganes, jefe de investigación económica de J.P. Morgan para América Latina, considera que “para Colombia el conflicto con Venezuela, un crecimiento inferior al de sus pares en la región y un calendario político pesado hacen prever un mayor riesgo para el país durante 2010”. Aunque la situación económica presentará mejorías, es claro que la incertidumbre política traerá consecuencias para el mercado nacional.

La meta de inflación fijada por el Banco de la República tiene un rango entre 2% y 4%, con la esperanza, por parte del Gobierno, de que termine el año en 3%­. Carola Sandy, vicepresidente de economía y mercados emergentes de Credit Suisse, afirma: “El rango que ha fijado el Gobierno parece ambicioso para los estándares colombianos, pero creemos que lo va a conseguir”. Sin embargo, Sandy estima que “incluso si la inflación está en su nivel más bajo en 50 años, no creemos que el Banco de la República vaya a hacer más recortes a su tasa de intervención y estimamos que comenzará a subirla en el último trimestre de 2010”.


Aparte de las razones más coyunturales para el bajo crecimiento, como las tensiones con Venezuela y las elecciones presidenciales, hay un cúmulo de explicaciones de orden estructural.

El gasto privado está deprimido por el aumento del desempleo, el cual podría continuar en los próximos meses. Si bien se busca compensar esta situación a través de mayor gasto público, principalmente en infraestructura, el desempleo y una confianza del consumidor y del inversionista que siguen débiles (ver gráficos) impiden esperar un incremento acelerado del consumo.

Por su parte, el déficit en cuenta corriente podría acercarse a un 2% del PIB, similar al observado en 2009. Este nivel es relativamente bajo porque el comercio mostrará mejorías en valor para las exportaciones, debido a los mejores precios de bienes básicos, mientras las importaciones seguirán débiles por el menor gasto privado. La inversión extranjera directa, entretanto, compensará en parte este déficit, pues crecerá gracias a las inversiones en petróleo, minería y energía, principalmente, y podría terminar el año por encima de US$9.000 millones.

En cuanto al frente fiscal, los menores ingresos, tanto tributarios como no tributarios que trae consigo un menor consumo, harán que el déficit se consolide en niveles superiores al 4%, pasando posiblemente del 4,2% observado en 2009 a 4,5% este año. La fuente de financiamiento será la colocación de bonos soberanos en el mercado de valores externo, una estrategia que ha resultado exitosa para el Gobierno.

Alberto Ramos, vicepresidente de la división de investigación económica de mercados emergentes de Goldman Sachs, encuentra que “el pronóstico de 2010 estará ensombrecido por un sinnúmero de factores internos y externos, a pesar de que Colombia continúa siendo una economía relativamente bien manejada que persigue una política amistosa de mercado e inversión”.

Ramos advierte que la economía colombiana todavía opera en un nivel bajo y que la recuperación será lenta en relación con otros países de la región. “La economía colombiana comenzó a desacelerarse mucho antes que otras economías latinoamericanas, el ciclo económico comenzó a invertirse hacia el primer trimestre de 2008; mientras, por ejemplo, en Chile y Brasil el ciclo se invirtió con fuerza tan solo en el cuarto trimestre de 2008”, sostiene.

Esta opinión de Goldman-Sachs es compartida por muchos otros analistas locales y extranjeros, que afirman que 2010 será un año poco prometedor en materia económica para nuestro país. 

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