| 5/25/2011 12:00:00 AM

Coctel molotov

El invierno, la pérdida de confianza de los consumidores, la revaluación del peso, el TLC con Corea y la reducción de aranceles tienen a diferentes sectores industriales del país contra las cuerdas.

La dinámica del mercado interno está marcando la diferencia. "La industria no se había dado cuenta del potencial interno. A raíz de la crisis de Estados Unidos y la caída del mercado con Venezuela, los industriales han estado mirando hacia adentro y desarrollando este mercado", señala Juan Esteban Marín, gerente segmento manufactura de insumos de Valores Bancolombia.

Ese potencial interno se refleja, especialmente, en que Colombia tiene consumos per cápita muy bajos, incluso frente a países de la región. Nuestro país apenas consume 2,2 kilos de galletas por año, cuando en Chile supera los 8 kilos y en Argentina se acerca a los 10; algo parecido sucede con los vehículos, casi la tercera parte de un mercado como el argentino; o en carne, donde Brasil -con 34,3 kilos por año-, duplica nuestro consumo.

Este hecho hace que Colombia se convierta en un nuevo escenario de competencia de las industrias, no solo locales sino internacionales. Multinacionales como Unilever o Coca-Cola tienen la mira puesta en el país. Por ejemplo, la primera -que opera desde Colombia 9 países en la región- acaba de adquirir las marcas de detergentes Fab, Vel y Lavomatic, a Colgate-Palmolive para ingresar en un segmento donde ve oportunidad de crecimiento y que ya opera en otros países. Coca-Cola, a su vez, está desarrollando en Colombia, además de las gaseosas, mercados como los de jugos y aguas y llevarlos a mayores niveles de consumo.

En total, el sector industrial registró en 2010 un crecimiento de sus ingresos de 5,7% con relación a 2009, con ventas que superaron los $145 billones, en una oferta muy heterogénea.

Por el lado de los sectores ganadores, el de vehículos fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento en ventas de más de 23%. En 2010, este sector registró el mayor número de unidades vendidas en el país, con 253.869, según datos de Econometría, de las cuales cerca de 150.000 correspondieron a vehículos importados y el resto a ensamble nacional. Para este año ya se habla de alcanzar una meta de 300.000 vehículos vendidos.

Entre otros sectores ganadores sobresale maquinaria y equipo, donde se incluye electrodomésticos, con cerca de 20% de crecimiento. También se destacaron recuperaciones de industrias que hasta hace unos años parecían inviables, como las textileras Fabricato-Tejicóndor y Coltejer que se recuperaron gracias, en gran parte, a las eficiencias internas que vienen alcanzando y a la focalización de sus negocios.

Esta tendencia favorable se vio reflejada en la más reciente Encuesta de Opinión Industrial Conjunta de marzo, en la que más del 67% de los industriales califica como buena la situación de las compañías, diez puntos más sobre lo registrado en el mismo mes del año 2010.

Las dificultades

Sin embargo, no todas son buenas noticias. El dólar barato, así como la entrada en vigencia de tratados comerciales -como el de México, en vehículos- aceleraron las importaciones. Eso desató una guerra de precios con productores locales que se reflejó en la caída de las utilidades de la industria nacional. Solo en el sector de electrodomésticos, Haceb estima que los precios cayeron cerca de 7%.

Para Marín, de Bancolombia, en los últimos años los productores de insumos han estado muy estancados. "Es decir, materias básicas, metalmecánicos, plásticos, productos para la construcción, papeles y cartones que no van a consumidor final", dice.

Uno de los mayores problemas que han enfrentado los industriales es la revaluación del peso que, por un lado, dispara las importaciones de sus competidores y, por otro, reduce la competitividad en un escenario de exportación.

"Debido a la revaluación, se hace más visible el tema de pérdida de clientes ante negocios de bajo margen, como el de cemento blanco, por sus volúmenes, cuyo piso de valor no permite realizar negocios con el cambio actual", dice un vocero de Argos.

A la revaluación del peso se han sumado decisiones del Gobierno que estarían afectando algunos sectores. A finales del año pasado, el Gobierno hizo una reforma arancelaria buscando bajar los aranceles de materias primas que no se producen en Colombia. Sin embargo, la metodología que usó el Gobierno incluyó como materias primas algunos productos terminados, a juicio de los industriales. Así, sectores como el metalmecánico enfrenta hoy problemas.

Según Carlos Zuluaga, presidente de Acesco, el problema del dólar es que la competencia internacional se vuelve muy barata. "Si hay una tendencia a la caída, la perspectiva de los clientes en el mercado colombiano es que el precio vaya a la baja y frenan sus compras ante esa expectativa. Además, con la reducción de los aranceles, el escenario es más negativo, pues la materia prima y el producto terminado quedaron en igualdad de condiciones", explica.

Por su parte, Jorge Alberto Sierra, presidente de Ferrasa, califica de "devastador" el escenario de la apreciación del peso más la reducción de aranceles.

Este panorama ha generado posiciones radicales en el campo industrial, a tal punto que ha generado disidencias gremiales. Por ejemplo, surgió -de la mano de la ex ministra Martha Lucía Ramírez- una nueva organización gremial -la Coalición-, que ha generado, incluso, enfrentamientos con la Andi.

El escenario se ha enrarecido aún más producto de la negociación del TLC con Corea, donde industrias como la de vehículos o la de electrodomésticos han advertido que no tendrían la capacidad de enfrentar esa competencia.

Pero no son los únicos problemas. El invierno está golpeando a las compañías en el campo logístico y en el desarrollo de negocios. "Hemos tenido complicaciones por las limitaciones en las vías, producto del invierno, que afecta el ritmo de los negocios, como sobrecosto en los fletes", agrega Zuluaga, de Acesco.

Por el lado de las ventas, ya varias empresas han reportado impactos. SABMiller, en su reporte internacional, asegura que en Colombia sus ventas cayeron 5% en el último trimestre del año pasado, producto del impuesto creado para buscar recursos para la salud y por las lluvias e inundaciones, factores que han disminuido la demanda y disponibilidad de producto.

Otra amenaza importante es la reducción en la confianza de los consumidores. Según el Índice de Confianza que mide Gallup, 54% de las personas encuestadas considera que las cosas en el país están empeorando, un nivel que no se veía hace 9 años.

Lo que viene

El camino para la industria es desarrollar estrategias que les permitan competir en nuevas plataformas. "Como grupo tenemos que hacer ajustes. Debemos competir en un ambiente de revaluación, reducción de aranceles y tratados de libre comercio. Estamos haciendo procesos de automatización de plantas para atender el corto plazo y que cuando lleguen nuevos jugadores tengamos la capacidad de competir", dice Ernesto Fajardo, presidente de Inversiones Mundial, quien anuncia inversiones por US$26 millones.

Además, montarse en la cresta de la ola de los sectores que están jalonando la economía. Nuevos proyectos mineros y petroleros, como las ampliaciones de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja se convertirán en grandes demandantes de insumos; así como la recuperación de las viviendas tras el invierno, los proyectos en el campo y el desarrollo de infraestructura.

La diversificación geográfica está jugando un papel fundamental en la estrategia de las empresas. El Grupo Empresarial Antioqueño ha estado de compras, especialmente en Estados Unidos. El Grupo Nutresa, antes Nacional de Chocolates, adquirió a finales del año pasado Fehr Holdings, mientras que Argos compró los activos cementeros y concreteros de Lafarge, líder mundial en materiales de construcción en ese país.

De hecho, aunque recientemente el gobierno de Estados Unidos hizo un condicionamiento al Congreso de ese país en la aprobación de los tratados comerciales con Corea, Colombia y Panamá, el optimismo del Gobierno es alto. El Ministerio de Comercio calcula un crecimiento anual de las exportaciones cercano a los US$1.500 millones y, en el tema de inversión, implica, por ejemplo, para muchos países que no tienen acceso hoy a Estados Unidos -como el caso de Brasil o Argentina- que puedan ver a Colombia como una plataforma exportadora hacia ese país y, viceversa, también desde Estados Unidos hacia Mercosur.

Otro de los mercados que despierta más interés en las operaciones de las empresas colombianas es Brasil. Acesco, por ejemplo, está viendo opciones en Brasil y la posibilidad de entrar allí. Pintuco también está considerando la posibilidad de producir en ese país.

Dentro de los hechos que estarían por venir, en la agenda se mantiene la posibilidad de que empresas industriales lleguen a la bolsa de valores. Si bien hoy, holdings como Carvajal Internacional o Inversiones Mundial están allí, sus empresas no lo están. Se ha mencionado con insistencia que algunas empresas de Carvajal estarían viendo esa opción.

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