Cirugía petrolera

| 7/11/2003 12:00:00 AM

Cirugía petrolera

La escisión de Ecopetrol cambia la política petrolera en plena crisis fiscal y de caída en las reservas de crudo. La empresa tiene dos caminos: se convierte en un jugador eficiente y de clase mundial, o se acaba.

Después de darle vueltas a la decisión una y otra vez, y a pocas horas de que vencieran las facultades extraordinarias para la reforma del Estado, el presidente Alvaro Uribe Vélez definió el futuro de Ecopetrol: se convertiría en Ecopetrol S.A., una empresa 100% estatal, cuyos dueños serían el Ministerio de Hacienda y otras cuatro entidades públicas.
 
Al mismo tiempo, la política petrolera pasaría a ser definida desde el Ministerio de Minas por un nuevo ente, la Agencia Nacional de Hidrocarburos. La decisión ha sido criticada desde ángulos muy diferentes, pues mientras el sindicato opina que esto es el comienzo del fin de la empresa y representa la entrega del petróleo colombiano a las multinacionales, muchos analistas creen que fue una reforma tímida y que se perdió la oportunidad para privatizar la empresa y despejar el panorama y las reglas del juego de una vez por todas.

Al tomar esta decisión, el presidente Uribe, por encima de cualquier otra consideración, quiso mantener su promesa de la campaña presidencial, en cuanto a que la renovación del Estado no implicaría la privatización de empresas. Al mismo tiempo, quiso mantener la reforma dentro de unos límites, en un momento en que hay una alta tensión en las relaciones con el sindicato petrolero, la Unión Sindical Obrera (USO), el cual tiene un comité de huelga convocado desde cuando la administración de Ecopetrol denunció la convención colectiva en noviembre de 2002.
 
Sus miembros no han podido volver a trabajar a partir de la militarización de las refinerías que tuvo lugar como parte de un plan de contingencia que aplicó el gobierno, destinado a evitar sabotajes motivados por la denuncia de la convención colectiva y las reformas al Seguro Social y Telecom.

Pero el cambio tiene enorme trascendencia. La política petrolera y la administración de Ecopetrol han quedado desligadas. Ecopetrol dejará de utilizar las reservas petroleras de la Nación como si fueran un activo propio y tendrá que competir de igual a igual con otras empresas petroleras por la exploración del crudo.
Esto pone fin a una larga historia de privilegios que eran disfrutados por las administraciones de la empresa y por el sindicato. No todo es positivo, sin embargo, pues hay dudas que será necesario despejar en el corto plazo.
 
Aunque el gobierno envíe mensajes de estabilidad y calma, la verdad es que este cambio genera una fuerte incertidumbre entre las multinacionales petroleras, pues los temas más básicos de la relación entre ellas y el Estado colombiano, incluyendo los contratos de asociación, quedan sujetos a nuevas definiciones por venir. Las petroleras entrarán en una etapa de inacción a la espera de mayor claridad, justo cuando el país necesita más exploración para superar una caída en la producción que ya es evidente en los hechos.

El nuevo Ecopetrol

Lo que le ocurra a Ecopetrol afecta a todos los colombianos. En 2002 esta empresa reportó $1,3 billones en utilidades y representó un 23% del total de ingresos corrientes del gobierno nacional central, al transferirle en total $5,45 billones en ese año. La sensibilidad del balance macroeconómico del país al desempeño de la empresa es gigantesca. Por ejemplo, al quitarle a Ecopetrol las rentas que obtenía por administrar las reservas petroleras de la Nación y llevarlas a que el Estado las apropie en su totalidad en el futuro, la inversión social podría aumentar en unos cinco años en cerca de $7 billones anuales a precios de hoy.

El cambio en Ecopetrol debería ser juzgado por la forma como responde a dos preguntas básicas. La primera y más inmediata es: ¿la decisión despeja el futuro financiero de Ecopetrol? La segunda, que es la de fondo, es: ¿esto llevará a que en Colombia se explore más y se encuentre más petróleo?

Ecopetrol estaba obligada a reducirse. De acuerdo con Isaac Yanovich, presidente de la empresa, "no se necesita saber mucha teoría económica para entender que cuando una empresa va a perder en cuatro años una tercera parte de su producción, tiene que reducir su tamaño o se acaba".

El gran mérito de la reforma es que logra darle más transparencia al manejo de la empresa al separar los temas de formulación de política petrolera del negocio y crear una promotora para limpiar los balances de inversiones no estratégicas. Estos cambios, unidos al esfuerzo que se viene haciendo en términos de transformación organizacional dentro de la entidad, sin entrar en grandes despidos de personal, hacen que se trate de una entidad mucho más sana desde el punto de vista económico.

Esto no despeja, sin embargo, todas las dudas sobre el futuro. En particular, la gran pregunta es si Ecopetrol logrará convertirse en una empresa exploradora capaz de medirse a las multinacionales. Faltan aún muchos elementos precisos respecto a la forma como va a funcionar la empresa, pero ya se oyen voces escépticas. El sindicato, en particular, cree que la decisión del presidente Uribe es el comienzo del fin de la empresa. "Ecopetrol no va a tener facilidad para competir con las transnacionales por las nuevas fuentes de petróleo. Si no lo pudo hacer hasta ahora, cuando dicen que es juez y parte y tenía la facultad de autoasignarse las áreas más prospectivas y más promisorias en reservas, y no lo pudo hacer porque el gobierno no le dio los recursos para adelantar una política de exploración directa, mucho menos podrá ahora que se la han quitado", dijo a Dinero Rodolfo Gutiérrez, presidente del sindicato petrolero USO (página 35).

Respecto a este punto, curiosamente, el sindicato no está muy lejano a lo que opina el presidente de Ecopetrol, quien afirma: "si con todos estos cambios terminamos con la soga y sin el ternero, es decir, separándonos de unos ingresos que teníamos y no nos dan las herramientas para competir, nos acaban".

La exploración

Aunque el futuro financiero de Ecopetrol sea un tema muy importante, resulta secundario al lado del futuro de la exploración de petróleo en Colombia. El decreto 1760, por medio del cual se transforma Ecopetrol, no especifica las reglas o guías para asignar campos petroleros ni la forma que tomarán los nuevos contratos de asociación a partir de enero de 2004. Es innegable que la reforma de Ecopetrol era indispensable, pero ella podría traer como efecto indeseado una nueva dilatación de las decisiones de las empresas petroleras, a la espera de que se emitan reglas claras del juego. Esta demora podría ser catastrófica, cuando sabemos que la autosuficiencia petrolera del país se perderá en cuatro años.

Con los cambios que hizo el gobierno, a partir de enero de 2004, las empresas petroleras tendrán que acudir a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para suscribir nuevos contratos para explorar y explotar petróleo en el país. En entrevista con Dinero, Luis Ernesto Mejía, ministro de Minas y Energía, explica las medidas, pero no expuso la fórmula definitiva de los nuevos contratos (página 33).

Si bien el gobierno viene dialogando con las empresas petroleras para aclarar los vacíos de la medida presidencial, y los cambios en transparencia son bienvenidos, se ha creado el riesgo de que algunas empresas, que podrían ir a firmar contratos en estos días a Ecopetrol, decidan esperar hasta enero próximo. "El sector está contento con la filosofía del cambio y está bien intencionado, pero no se ha entendido bien cómo va a funcionar. Nosotros estamos evaluando si esperamos unos meses para ver qué nos va a ofrecer la Agencia", comentó un alto ejecutivo de una empresa multinacional a Dinero. Según él, esta infortunada situación ocurrió en 1998 cuando había cerca de 15 compañías listas a firmar contratos en condiciones que en ese entonces eran "50-50" y con los cambios que se anunciaron que se iban a realizar, los contratos solo se concretaron un año y medio después, lo cual dilató la iniciativa exploratoria.
 
El principal motor para poner en marcha la exploración sería que alguien encontrara petróleo. Infortunadamente, la historia muestra que en Colombia se encuentra un pozo grande cada 10 años. Para evitar la crisis fiscal por la pérdida de autosuficiencia petrolera, el país requiere encontrar un campo grande, de la dimensión de Caño Limón, y un campo mediano, como Guandó. Las proyecciones oficiales del Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) utilizan este escenario, que tiene asignado un 20% de probabilidad de éxito. En la medida en que la exploración se demore o se reduzca, la posibilidad de pasar de una probabilidad hipotética a un hecho concreto se hace cada vez más lejana.

Otro tema que ha provocado gran debate es la estructura de la nueva Agencia Nacional de Hidrocarburos, que será una unidad administrativa especial adscrita al Ministerio de Minas y Energía. Esta agencia tendrá gran responsabilidad y poder, pues a partir de enero de 2004 administrará los recursos de la Nación, los nuevos contratos de exploración y será el generador de las principales estrategias de recuperación de reservas del país.
 
Como explicó el ministro Mejía a Dinero, quien además tendrá mayores responsabilidades y poder con este cambio, en sus inicios funcionará con personal de Ecopetrol que hoy realiza esta función. Y luego de un proceso de evaluación que está realizando una reconocida firma de selección de personal, se escogerán los 70 funcionarios que la conformarán y que podrían provenir de Ecopetrol.

Pero los funcionarios de la Agencia, aunque sean muy buenos y los mejores entre los candidatos evaluados, no estarán remunerados de manera equivalente a las responsabilidades que detentarán. Los funcionarios serán servidores de la rama ejecutiva, lo cual ha llevado a pensar que la ANH puede convertirse en autónoma solo formalmente, con expertos de menor nivel al requerido por los malos salarios y posibles síntomas de corrupción y politización.

Además, debería tener una estructura muy fuerte para superar las inevitables dudas respecto a su imparcialidad cuando se trate de evaluar a Ecopetrol frente a otras empresas. "Se espera que los contratos que adjudique la Agencia tendrán más autonomía y ofrecerán mejores cosas y la señal es que Colombia está dispuesta a seguir compitiendo", sostuvo un alto ejecutivo de una multinacional que opera en el país. Pero las dudas persisten.
 
La junta directiva de la nueva Ecopetrol será conformada por 3 miembros designados por el Presidente de la República y 4 representantes nombrados por la asamblea de accionistas. Los accionistas de Ecopetrol S.A. son el Ministerio de Hacienda, Fiduciaria la Previsora, Fonade, Fondo Nacional de Garantías y Findeter. Por su parte, el Consejo Directivo de la Agencia estará integrado por el ministro de Minas, el ministro de Hacienda, el director del DNP y dos representantes del Presidente de la República.
 
En un momento en que el país enfrenta un problema fiscal y que depende de los ingresos de Ecopetrol, ¿cómo se va a garantizar que Ecopetrol no se va a favorecer por encima de las otras empresas en licitaciones y concursos futuros? ¿Cómo asegurar que las decisiones que tome la ANH no sean de corte fiscalista y que en cambio favorezcan al sector petrolero del país?

El presidente Uribe se atrevió a hacer un cambio en Ecopetrol que tendrá un enorme significado para la economía del país. Ha avanzado mucho más allá que sus antecesores. Sin embargo, el gobierno tendrá que moverse rápido para terminar lo que ha iniciado y aclarar las posiciones y reglas del juego para la etapa que viene. De lo contrario, la decisión podría traducirse en una parálisis de la exploración que tendría incalculables efectos negativos para el país.
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