| 11/15/2005 12:00:00 AM

China

Este es un mercado difícil de conquistar. En este momento, las oportunidades están más en la comercialización de productos chinos en Colombia que en la venta de productos colombianos en ese país.

Cualquiera que esté al tanto de lo que está pasando en el mundo y de la creciente influencia de China como eje de desarrollo, sabe que antes de tomar una decisión de negocio debe tener en cuenta las implicaciones que este gigante de la competitividad podría tener sobre él. La decisión en este caso va más allá de la simple pregunta de qué negocio se puede hacer en China. Hay que investigar para que el negocio que se tiene aquí o en cualquier otro país no sea devastado por la competencia china.

Hace algunos años, China era irrelevante. La mala calidad de sus productos -considerados baratijas, muchas veces- no representaba una amenaza para la producción de ningún país. Hoy las cosas son bien diferentes. China es un productor eficiente y moderno no solo en bienes intensivos en mano de obra sino también en productos de alta tecnología y diseño. Además, cuenta con infraestructura sofisticada que le permite ser muy rápida y manejar grandes volúmenes eficientemente. Esto le ha permitido invadir los mercados del mundo con sus productos y aunque en algunos aún persisten problemas de calidad, sus bajísimos precios los hacen muy atractivos.

La competencia de China implica un reto de vida o muerte para varios sectores. En Estados Unidos, gran importador de productos chinos, muchos productores de zapatos, confecciones, electrodomésticos y productos de plástico han tenido que cerrar sus plantas por cuenta de los bajos precios de los productos chinos. Para los estadounidenses, el bajo costo de la producción china se ha traducido en la pérdida de 2,7 millones de empleos desde 2000. De igual forma, el déficit comercial que mantiene este país con China supera los US$150.000 millones. En Colombia, guardadas las proporciones, sucede algo similar. Mientras que las exportaciones de Colombia a China ascienden a más de US$130 millones, las de ese país a Colombia están por los lados de los US$1.000 millones.

Después de esta breve introducción acerca de lo que significa la competencia china, cuáles son entonces las oportunidades para un empresario colombiano que quiera hacer negocios con China. Las hay, aunque hay que buscarlas con mucho cuidado.

Para empezar, las economías de Colombia y China compiten más que complementarse. China produce casi todo lo que produce Colombia, a un menor costo. Esto y las distancias geográfica, cultural y lingüística hacen que los negocios con China sean difíciles pero no imposibles.

En manufacturas e industria ligera, las oportunidades son prácticamente inexistentes. Los chinos producen todo lo que nosotros producimos, mucho más barato (confecciones, calzado, artículos de dotación, autopartes, etc.). Esto complica el acceso al mercado chino con productos colombianos, a pesar de la velocidad a la que está creciendo la clase media en ese país.

Como se desprende de la experiencia de otros países, la penetración del mercado chino requiere presencia local y músculo financiero para mantenerse allí soportando pérdidas por lo menos durante 4 ó 5 años. Así lo han hecho las empresas de otros países que se han instalado en China con el fin de aprovechar las ventajas que ofrece este país para la producción de productos de exportación, pero también para conquistar el mercado chino. Procter & Gamble, por ejemplo, ya tiene ventas de US$2.000 millones anuales en China.

Habría que evaluar qué empresas colombianas están dispuestas a hacer estas inversiones y compromisos a largo plazo.
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