| 5/25/2011 12:00:00 AM

Chequera boyante

Las empresas colombianas de energía están sacando la billetera para hacer transacciones multimillonarias en Colombia y el exterior. Este año viene la consolidación.

El año pasado, las empresas de servicios públicos reportaron ingresos por más de $49,5 billones. Para este año la cifra crecerá significativamente.

¿Por qué? Uno de los principales dinamizadores de los servicios públicos en el país es el sector de energía. Para 2010, sus números se vieron afectados por las restricciones y controles de los embalses por parte de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), que impuso una serie de limitantes desde finales de 2009 y principios de 2010, a raíz del Fenómeno del Niño.

Para este año, sin embargo, las cosas son a otro precio. Primero, porque el país está en el extremo opuesto con el Fenómeno de la Niña, un régimen de lluvias muy alto que alimenta los embalses y genera mayor oferta para el sistema. Segundo, porque varias empresas de energía y gas consolidarán sus recientes compras, aprovechando el reacomodo de empresas internacionales.

Una de las pioneras en ese sentido es Colinversiones, que a principios de 2010 se quedó con Epsa, en el Valle del Cauca, que pertenecía a Gas Natural Fenosa.

Empresas Públicas de Medellín (EPM) también salió de compras. Al fondo Ashmore le compró en US$200 millones los negocios de distribución y comercialización en Panamá y El Salvador. A la española Iberdrola y otras compañías les compró en US$635 millones los negocios más grandes de distribución y comercialización de energía en Guatemala. Ambas movidas la convirtieron en una de las compañías más grandes de la región, con más de 1'600.000 usuarios. Estas movidas elevarán sus ingresos este año en cerca de US$1.500 millones.

La Empresa de Energía de Bogotá (EEB) no se quedó atrás. Junto con Corficolombiana, Correval y Corredores Asociados, se quedó con la participación del fondo Ashmore en Promigas y la empresa Cálidda de Lima. Esa operación totalizó US$790 millones. El año pasado, el Grupo EEB obtuvo utilidades récord que superaron $1 billón, producto de un mayor valor por pago anticipado de dividendos de empresas como Codensa y Emgesa, de las que es el mayor accionista, pero no tiene control. Para este año, estima inversiones por más de $715.000 millones.

La tarea que viene es consolidar operaciones. Según Henry Navarro, vicepresidente de Planeación de EEB, el negocio de Cálidda en el Perú representa un crecimiento significativo. "Hoy, en Lima y Callao, la empresa atiende 42.000 puntos de conexión y su potencial se acerca a los 2 millones. Allí hay mucho trabajo, al igual que en el proyecto de transmisión de energía de Guatemala", asegura.

Por su parte, Federico Restrepo, gerente de EPM, considera que luego de esta dinámica viene la consolidación. "Estamos digiriendo los que adquirimos, dice, y, además, vamos a arrancar con el proyecto hidroeléctrico de Ituango". Otras como Isagen y Colinversiones, también están mirando el escenario internacional.

Los retos

En 2010 el país enfrentó y superó el Fenómeno del Niño sin racionamiento de energía, salvo algunas restricciones de suministro de gas en industrias y sector vehicular. La fuerte sequía que se vivió y contrasta con la dramática situación invernal de hoy, requirió de gas.

La lección fue clara: es necesario desarrollar estrategias en el sector de gas natural para superar, sin restricciones, fenómenos climáticos o de otra índole. Eso significa una mayor 'redundancia' en infraestructura, en transporte y almacenamiento, y considerar plantas de regasificación, de tal manera que importar gas sea una opción, pero también lo sea exportar. El Gobierno analiza cambios regulatorios en este sentido.

De otro lado, las empresas que desarrollan proyectos de generación de energía, producto de la subasta de 2008, ven con preocupación cómo hacia las zonas donde se van a adelantar estas obras se están generando desplazamientos forzados. EPM decidió suspender el proyecto hidroeléctrico Porce IV que debería estar listo en 2018. De no estar en operación para esa fecha, se pondría en riesgo una parte de la garantía del suministro de energía para el país. Y un tercer escenario preocupante es el incremento en el hurto en los servicios públicos. Según Andesco, mientras en 2009 las pérdidas por este concepto fueron de $215.000 millones, para 2010 superó los $243.000 millones.

El futuro

Ahora que se acerca el debate electoral, en municipios y departamentos, una de las grandes preguntas es el papel del Estado y de la participación que tiene en empresas del país. En su más reciente columna en esta revista, el consultor David Yanovich planteó que la cotización en un mercado público de valores o la privatización total o parcial de estas empresas son elementos fundamentales para alinear los incentivos y proteger el patrimonio público.

Un debate que no cesa. Poder ver a EPM en la Bolsa o una mayor participación flotante de la EEB sería para los inversionistas un gran atractivo y para las empresas la posibilidad de blindarlas hacia el futuro. Si bien se han comportado con unas estrategias claras, es necesario protegerlas de cualquier decisión política incorrecta que lleve al traste su expansión.

Además, para sus dueños -como las ciudades de Bogotá y Medellín, entre otras- sería la oportunidad de obtener recursos y cambiar un activo por otro, por ejemplo en infraestructura y movilidad para las ciudades. Antes de conocerse la suspensión del alcalde Samuel Moreno, la Empresa de Energía de Bogotá estaba considerando la posibilidad de una capitalización.

Un tema que queda para la agenda de las próximas elecciones y para blindar a las empresas y conseguir recursos para las ciudades.

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