| 9/16/2005 12:00:00 AM

Cemento

Con la llegada de Holcim y recientemente de Cemex, dos de las más grandes productoras de cemento del mundo, la comercialización de este producto en Colombia es a otro precio.

Al igual que sucede en Venezuela, Ecuador y Argentina, en Colombia el mercado del cemento se caracteriza por una estructura de oligopolio. Aquí, tres compañías controlan más del 90% del mercado, dos de las cuales son multinacionales: Holcim (Cementos Boyacá) y Cemex, con unas participaciones del 13% y el 33%, respectivamente, de acuerdo con cifras de la industria. La mexicana Cemex aterrizó más recientemente, en 1996, tras la adquisición de Cementos Diamante y Samper. Conocida por hacer grandes adquisiciones, manejar economías de escala, precio y poderosas inversiones en tecnología que se traducen en drásticos recortes de gastos, Cemex puso a los demás competidores a 'correr bases'. Tanto Cementos Boyacá como las cementeras del Grupo Empresarial Antioqueño, hoy en proceso de integración (Argos, Paz del Río y Cementos del Caribe, entre otras), entendieron que de ahí en adelante la guerra sería a otro precio, por lo cual destinaron millonarios recursos para innovación y tecnología. De por sí, la producción de cemento requiere enormes inversiones, pues es un sector intensivo en capital.

No obstante, y pese a las millonarias inversiones de uno y otro lado, motivadas por la competencia entre pesos pesados y también por las expectativas de un mercado creciente, las plantas cementeras trabajan a menos del 50% de su capacidad instalada. En Colombia, el mercado solo asciende a 15,4 millones de toneladas anuales, el más bajo en Suramérica después de Haití. Se caracteriza por una demanda estable, con un crecimiento moderado.



Quién es quién

La llegada de Cemex encendió las alarmas. Y no era para menos. Esta multinacional tiene una capacidad de producción de 80 millones de toneladas de cemento por año, gracias a sus 71 plantas alrededor del mundo. Además, tiene 490 procesadoras de concreto premezclado, 61 terminales marítimas y 189 centros de distribución terrestres, que le permiten posicionarse como la tercera cementera en capacidad instalada y una de las líderes en eficiencia.

Pero eso no es todo. Cemex tiene operaciones comerciales en 60 países y sus ventas llegaron en 2004 a US$8.149 millones. Sus activos ascienden a US$17.381 millones, sus utilidades netas de operación a US$1.852 millones y su planta de personal es de unas 27.000 personas.

Participa en el mercado nacional con 5 plantas productoras de cemento, 22 productoras de concreto, 2 centros de distribución terrestres y 5 canteras de agregados. En 2004, sus ventas en Colombia fueron de US$263 millones, monto superior en 21% al año inmediatamente anterior.

Cementos Boyacá, por su parte, pertenece desde hace varios años al grupo suizo Holcim, conocido antes como Holderbank, uno de los principales proveedores de cemento, concreto, agregados y todos los servicios relacionados con la construcción en más de 70 países donde opera y genera más de 50.000 empleos. En Colombia, el trabajo de esta compañía está representado en la producción y comercialización de cementos y concretos, actividades relacionadas con la obtención de agregados, el servicio de coprocesamiento o disposición definitiva de residuos industriales.

Su planta, una de las más modernas del país, está en el municipio de Nobsa, en el departamento de Boyacá. También tiene 15 plantas de concreto y 2 plantas de agregados, en diferentes ciudades del país. En 2004 culminó el proyecto de construcción de la nueva sala de control, con tecnología de punta para operar y supervisar, de manera centralizada y continua, el proceso desde el patio de prehomogeneización hasta los silos de cemento.

Holcim también ha hecho importantes inversiones en el campo ambiental. En el caso específico de las emisiones de dióxido de carbono, la planta de Nobsa ha mantenido valores inferiores a 600 kilogramos de CO2 emitido por tonelada de cemento. En 2004, las emisiones de material particulado se mantuvieron 97% por debajo del límite establecido por la norma colombiana y 2,5 veces por debajo (60%) del tope señalado por el Banco Mundial.



Un nuevo capítulo

Al igual que en los otros países donde hay oligopolios en el mercado del cemento, las dos multinacionales se han visto envueltas en investigaciones de competencia desleal, acuerdo de precios y prácticas restrictivas del mercado. La aparición de nuevos competidores, como Cementos Andino y Cementos Oriente, desató una guerra de precios que comenzó hace 10 meses, y que ha hecho que el bulto de cemento gris caiga de $21.000 a $7.500, en promedio, lo que también es motivo de investigación por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.

Como lo reveló Dinero, en su edición 236, del 19 de agosto de 2005, esta situación ya está haciendo mella en los balances de las multinacionales. Por los lados de Cemex, según su informe oficial mundial, en el primer trimestre del año su utilidad operacional en Colombia cayó 55%, comparada con el mismo período de 2004, tras pasar de $70.128 millones a $31.334 millones. Y su Ebitda se redujo en 44%.

Holcim, por su parte, tuvo que irse de la Costa, porque la operación allí ya no era rentable. Su utilidad operacional cayó de $64.036 millones en 2003 a $61.050 millones en 2004. Sin embargo, el golpe más duro se sentirá en el balance de 2005.

Las consecuencias de este nuevo enfrentamiento (ya se produjo uno similar en 1996, cuando llegó Cemex) también se han medido en otros campos de la economía nacional. Aunque ha beneficiado al consumidor por la reducción de los precios, ha sido la causa, por ejemplo, del despido de por lo menos 500 obreros y provocará que en el presente año el Estado deje de recaudar por concepto de IVA unos $200.000 millones, y otro tanto por menos ingresos en el impuesto sobre la renta (cálculos Dinero).

Pese a que Cemex ha sido polémica por temas como el de las losas de TransMilenio, y su filial Cemex Transporte de Colombia ha sido sancionada más de 20 veces por la Superintendencia de Puertos y Transportes, esta multinacional ha dinamizado el sector del cemento en Colombia y ha contribuido a su modernización, aunque hoy esta industria en general esté trabajando solo a media marcha.
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