| 10/24/2008 12:00:00 AM

Cautela, la palabra clave

En todos los sectores, los empresarios están alerta frente a una posible restricción del crédito, los efectos de la caída en los precios de los commodities y la desaceleración en Estados Unidos y Venezuela.

En la tercera semana de octubre, Astrid Martínez, presidente de la Empresa de Energía de Bogotá, EEB, se reunió con su equipo directivo para analizar las necesidades de flujo de caja que demandan los proyectos de transmisión de energía y transporte de gas, que superan los US$700 millones de inversión. La reunión se realizó en el marco de una difícil coyuntura internacional y de los temores sobre la restricción del crédito. "El objetivo era identificar si teníamos necesidades muy urgentes que nos llevaran a buscar recursos en una coyuntura tan volátil e inestable como la actual", afirma Martínez.

La EEB encontró que tiene recursos propios para alimentar su flujo de caja hasta un poco más allá de mediados del año entrante. Esto le da un margen de maniobra de casi diez meses para esperar a que se calmen los mercados e ir negociando los créditos que necesitarán para el segundo semestre de 2009. También le da tiempo para analizar qué será mejor, si endeudarse para expandir la Transportadora de Gas del Interior, de la cual es dueña, o asumir estas obras vía capitalización.

Este tipo de reuniones y revisiones de los cálculos son objeto de febril actividad en la mayoría de las empresas colombianas por estos días. Es el momento de analizar con cuidado las estructuras de financiamiento para anticiparse a un endurecimiento del crédito que pueda frenar los recursos de capital de trabajo y los planes de inversión. También están revisando sus presupuestos, pues la caída en los precios de los commodities, y el menor crecimiento de la economía mundial, principalmente en Estados Unidos y Venezuela, cambió en cuestión de semanas el panorama para muchos empresarios colombianos.

La buena noticia es que, en comparación con lo sucedido en la crisis de finales de los años 90, las compañías en Colombia son hoy más rentables, están menos endeudadas y sus compromisos de deuda están pactados a más largo plazo. Al analizar las cifras de las 5.000 empresas más grandes del país se ve cómo, en general, el margen operacional pasó de 2,8% en 1997 a 10,1% en 2007, mientras que el endeudamiento (medido como pasivos/activos) se redujo de 43,6% a 39,4%.

Por supuesto, ante la magnitud de la crisis internacional de esta coyuntura, la constante entre las empresas y los bancos es la cautela. "En este momento, no queremos comprometer la liquidez en créditos de largo plazo. Algunos clientes se quieren mover a largo plazo, pero no va a ser fácil. Cuando hay pánico, la gente coge para cualquier lado. Aquí, hasta ahora, las cosas están racionalmente bien, pero uno no sabe qué vaya a pasar", dice Eduardo Pacheco, miembro del comité asesor de Mercantil Colpatria. "Cuando está cayendo tanto vendaval, la prudencia puede ser muy buena consejera, así pierda uno un poco de mercado", añade.

Según relata otro banquero, en la segunda semana de octubre se incrementó significativamente la demanda de créditos de más largo plazo, debido al nerviosismo de los empresarios. Y, si bien insiste en que no van a cerrar las líneas de crédito, es enfático en afirmar que se requiere prudencia y que su banco va a prestar, pero asegurándose de no comprometer su liquidez.

Impacto sectorial
La prudencia no se refiere únicamente al acceso al crédito, sino también a otros planes.

Para Federico Restrepo, gerente de Empresas Públicas de Medellín, hay que analizar qué le va a pasar al sector real y a los mercados y qué efecto va a tener el coletazo de la crisis en la demanda de energía. "Aunque nuestros ingresos seguirán siendo robustos, hay que ir con prudencia en los planes de expansión", señala.

EPM basa su estrategia de crecimiento internacional en la compra de empresas. Por eso, Restrepo afirma que en esta coyuntura van a tener que estar atentos al comportamiento de la demanda de energía del país donde quieran entrar, antes de tomar cualquier decisión. En el caso colombiano, los supuestos de crecimiento de la demanda de energía se hicieron sobre un crecimiento de la economía del 5% y, ahora, cuando este se está replanteando, hay que analizar los efectos sobre el tamaño de los proyectos y las fechas en que entrarán a operar.

En una situación distinta está Bernardo Quintero, presidente del Ingenio Riopaila Castilla, quien necesita unos US$140 millones para desarrollar una destilería de alcohol en Riopaila y otro proyecto de alcohol en los Llanos Orientales o en la Costa Norte. "Buscamos financiamiento multilateral. Lo ocurrido en los últimos días significa que va a ser más caro el crédito, pero hay que vivir con eso. Hemos tenido épocas de créditos caros que se van a reflejar en el producto final", manifiesta.

Otras industrias están más preocupadas por el impacto que puede generar la restricción de crédito sobre sus consumidores finales. Esto es particularmente cierto en los bienes de consumo durable. "No hemos tenido que acudir a crédito externo, porque estamos apalancados por recursos propios y de cada matriz. Pero nos preocupa el acceso al crédito de nuestros clientes, que se va a hacer más difícil", afirma Fabio Sánchez, presidente de la Compañía Colombiana Automotriz, CCA.

Sánchez considera que, a juzgar por las ventas de septiembre, en este año se podrían vender en el país cerca de 220.000 unidades (frente a 258.000 de 2007), y una cifra que estaría entre 200.000 y 220.000 unidades el próximo año. El presidente de Sofasa Renault, Germán Camilo Calle, también considera que en el próximo año va a haber un crecimiento ligeramente inferior al año que termina. "Vemos 2009 un poco confuso, pero no me puedo arriesgar a decir que va a ser mal año. Proyectamos que el mercado va ser levemente inferior a este año, pero estamos pensando que va a ser todavía superior al de 2006, que en su momento fue récord", señala.

Miguel Upegui, gerente de mercadeo de Whirlpool para la Región Andina y Centroamérica, comparte la preocupación sobre la capacidad de compra de los consumidores. "El deterioro del crédito tiene un impacto directo sobre la categoría y su crecimiento. Hay que buscar creatividad en opciones de crédito", señala.

Por su parte, la industria del cemento, que tuvo un buen primer semestre, empezó a registrar un menor dinamismo en sus ventas a partir de julio y tiene las esperanzas puestas en los proyectos de infraestructura. La menor dinámica de la construcción, originada en el lento crecimiento de la vivienda de interés social, la disminución en los proyectos de vivienda de estratos altos y la postergación de los proyectos de comercio, está afectando a las industrias relacionadas con esta actividad, explica José Alberto Vélez, presidente de Cementos Argos. Él espera que las grandes obras de infraestructura arranquen el próximo año. "Pero, aún así, veo 2009 un año muy restringido en materia de demanda, los mercados de Venezuela y Estados Unidos están caídos. Va a ser un año difícil y habrá que recogerse un poco", señala.

En materia de crédito, Vélez asegura que la compañía no ha tenido problemas y que ya tiene financiado el proyecto de Cartagena, de US$400 millones. "No hemos tenido que pedir recursos en el exterior, pero sí sabemos que hay restricciones de crédito muy grandes afuera y las hemos palpado en el mercado", explica.

En el caso del carbón, ha sido necesario hacer correcciones en las proyecciones, debido a la caída en los precios, que hace unos meses llegaban a US$150 la tonelada y hoy se acercan a US$100. "Hay que modificar los presupuestos, porque los ingresos futuros son más bajos que los presupuestados inicialmente", dice León Teicher, presidente de Cerrejón. Afirma que a pesar de la caída, los precios son más altos y permiten una operación más rentable que hace dos años, cuando la tonelada estaba a US$50.

Teicher explica que a pesar de la reducción de los precios, los ingresos por exportaciones de carbón van crecer, porque en el próximo año las empresas aumentarán en cuatro millones de toneladas su producción. Cerrejón pasará de producir 31 millones en 2008, a 32 millones en 2009.

La caída en los precios internacionales va a afectar también a los sectores petroquímico, metalmecánico y siderúrgico, pues no será sencillo compensar la reducción de precios con incremento en volúmenes.

En general, los empresarios están anticipando que sus márgenes se van a reducir y que van a tener que ajustar sus costos. La tarea va a requerir un trabajo de alta precisión, pues, durante la crisis de los 90, las empresas redujeron la mayor parte de la 'grasa' que tenían y elevaron los niveles de productividad, por lo que ahora no hay tanto margen para hacer recortes como antes. De todos modos, la precaución está a la orden del día y pasarán unos meses antes de que las empresas terminen de decantar lo que está pasando y puedan evaluar el verdadero efecto de esta crisis sobre su actividad.

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