| 11/1/1995 12:00:00 AM

Cambio de signo

Asociación Colombiana de Industrias Gráficas

La situación de la industria gráfica colombiana, durante 1995 ha cambiado de signo. Después de un período de fuerte crecimiento entre 1991 y 1994, el ritmo de la actividad del sector se ha frenado sustancialmente. A junio de 1995, la muestra mensual manufacturera reportaba una caída del 5.8% en la producción real. Las exportaciones cayeron en 3.5%, comparadas con el primer semestre de 1994. En este comportamiento negativo del sector han incidido muy diversas variables, entre las que se destacan: la desaceleración general de la actividad económica en el país; la situación financiera, en cuanto a incremento de las tasas de interés y retraso de la cartera; el notable incremento de los precios internacionales del papel y el cartón; las dificultades de las economías a las que se dirigen buena parte de nuestras exportaciones (México, Venezuela, Argentina); el frenazo en el mercado publicitario y los trastornos ocasionados por la demora en las licitaciones de textos escolares por parte del Ministerio de Edu-cación Nacional.

Para el segundo semestre, que tradicionalmente registra un más alto ritmo de actividad, se espera que la situación del sector mejore sustancialmente, aunque es claro que no permitirá recuperar los niveles de producción de 1994, cuando el crecimiento real fue de 13.4%. En la encuesta de opinión industrial, que realizan ocho gremios de la producción, los resultados reflejan una caída de 1.5% en la producción real, al comparar los ocho primeros meses de 1995 con el mismo periodo de 1994.

La reactivación de la demanda por la temporada de fin de año, la aparente definición de las licitaciones de textos escolares, la estabilización del mercado de materias primas con una relativa tendencia a la baja de precios internacionales, constituyen síntomas de que la difícil situación del presente año no se profundizará. Existen, sin embargo, algunas incógnitas sobre factores como la situación en Venezuela y México, que hacen temer por las exportaciones; y la situación política del país, que necesariamente introduce una gran incertidumbre en el comportamiento de la inversión y del ritmo de la actividad económica.

L a perspectiva para 1996 es positiva. Esperamos que se consolide una tasa de crecimiento de la economía cercana al 5% anual, se estabilice la situación fiscal,

continúe la tendencia a la baja en las tasas de interés y se mantenga la tasa de cambio real o se logre alguna devaluación. Por otra parte, esperamos que para entonces el mercado haya asimilado aceptablemente los actuales precios del papel y posiblemente haya una leve tendencia a la baja, e igualmente que se haya aclarado la política oficial sobre textos escolares. Lo anterior llevaría a superar problemas de demanda, de capital de trabajo y de cartera que han afectado el desempeño del sector en 1995.

En el corto plazo, nuestro sector enfrenta dos retos fundamentales. Por un lado, se encuentra el tema de recursos humanos. Las acciones en este campo las estamos canalizando a través del Centro de Productividad y Desarrollo Tecnológico para la Industria Gráfica, IFTAG, que con el apoyo del gobierno nacional y de los empresarios del sector, busca dar respuesta al más sentido problema de nuestra industria. Seguimos planteando la necesidad de profundizar en la reforma del SENA para mejorar la atención a las necesidades de la industria, y en isar las orientaciones de la educación superior. De otra parte, compartimos con el resto del sector industrial la preocupación por temas como el costo del dinero, el crédito de largo plazo y los problemas de infraestructura. Nos preocupa la anunciada eliminación del mecanismo del Plan Vallejo para las exportaciones al Grupo Andino. Claridad en las reglas de juego, consolidación

del modelo de internacionalización de la economía y estabilidad en la estructura arancelaria son incentivos necesarios para la inversión y el crecimiento. Igualmente, consideramos que una gran ofensiva de investigación y análisis del mercado internacional será la herramienta básica para el logro de nuestras metas exportadoras.

La visión de Andigraf sobre el futuro del sector es optimista. Es una industria altamente competitiva, lo cual la ha formado en la búsqueda permanente de eficiencia y calidad. Nuestra industria en Colombia registra indicadores muy bajos en segmentos como consumo de libros, empaques y material publicitario impreso, al compararla con países de similar desarrollo económico en América Latina. Ahí existe un claro reto para los empresarios colombianos. Pese a que somos los primeros exportadores de impresos en Latinoamérica, nuestra participación en el comercio mundial no llega al 1%. Las posibilidades de crecimiento en este campo son vastas y hemos hecho un importante aprendizaje en los últimos años.

Los retos más claros para alcanzar las metas de crecimiento en lo que resta de la década, que hemos fijado en 8% anual, se ubican en cuatro frentes: la calificación de recursos humanos, columna vertebral de nuestro proyecto estratégico; la promoción del desarrollo tecnológico, para hacer frente al profundo cambio técnico que vive el sector; la promoción del consumo local de impresos, que debe ir correlacionada con el desarrollo de la cadena productiva en el país, y una gran ofensiva en el mercado internacional, con información y mercadeo como los dos ejes centrales.
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