| 11/1/1995 12:00:00 AM

Calma, por favor

Cámara Colombiana de la Construcción

EI comportamiento del sector de la construcción en 1995 puede calificarse como aceptable y es cable, con variaciones sensibles entre ciudades y regiones. Se debe tener en cuenta que se trata de un año de ajuste, luego de que la actividad de la construcción presentó un sostenido y alto crecimiento a todo lo largo del pasado cuatrienio. Por lo demás, la actividad también se encuentra afectada, como toda la economía, por la política claramente restrictiva de las autoridades monetarias, para frenar la demanda agregada que disparó la apertura.

L os retos más apremiantes de orden sectorial, y aun los de carácter general de la economía, resultan insignificantes al lado de los desafíos que están generando la política, la corrupción y la violencia. Ante ellos, creemos que lo demás es juego de niños.

Si se aclara el panorama político y de seguridad, podríamos señalar algunos hechos que favorecerán al sector:

- La reducción de las altas tasas de interés, que restringen seriamente la demanda efectiva de vivienda, especialmente la de carácter social

- El aumento del subsidio, que facilite el acceso a soluciones de vivienda para la población con menos de tres salarios mínimos mensuales.

- Que las leyes de reforma urbana y tributaria solucionen los problemas que deben solucionar y no configuren situaciones nuevas de conflicto y frustración para la sociedad colombiana.

- Resultados claros y cuantificables en materia del cumplimiento del Plan de Desarrollo Nacional, especialmente en vivienda social e infraestructura, en general con una activa participación del sector privado. Se observan retrasos en algunos de estos importantes compromisos y graves dificultades en la política de concesiones, que pueden comprometer seriamente la competitividad a nivel internacional de nuestro sector productivo.

Una serie de análisis y prospecciones, con nuevos elementos

de juicio disponibles, nos permiten mirar con optimismo razonable el futuro a corto y mediano plazo del sector de la construcción, siempre y cuando se encuentren prontas soluciones a la crisis política actual y se logre superar el desajuste fiscal previsto para el próximo año, entre otras incertidumbres.

Hay buenas perspectivas en el mercado de la vivienda del estrato medio-medio, así como en la vivienda de interés social. Sin embargo, el gobierno debe definir reglas claras de juego y evitar más cambios del sistema fiscal y de regulación de la economía y del sector. Es hora de trabajar en un ambiente más tranquilo.

Calma por favor

Cámara Colombiana de la Construcción

El comportamiento del sector de la construcción en 1995 puede calificarse como aceptable y estable, con variaciones sensibles entre ciudades y regiones. Se debe tener en cuenta que se trata de un año de ajuste, luego de que la actividad de la construcción presentó un sostenido y alto crecimiento a todo lo largo del pasado cuatrienio. Por lo demás, la actividad también se encuentra afectada, como toda la economía, por la política claramente restrictiva de las autoridades monetarias, para frenar la demanda agregada que disparó la apertura.

L os retos más apremiantes de orden sectorial, y aun los de carácter general de la economía, resultan insignificantes al lado de los desafíos que están generando la política, la corrupción y la violencia. Ante ellos, creemos que lo demás es juego de niños.

Una serie de análisis y prospecciones, con nuevos elementos

Si se aclara el panorama político y de seguridad, podríamos señalar algunos hechos que favorecerán al sector:

- La reducción de las altas tasas de interés, que restringen seriamente la demanda efectiva de vivienda, especialmente la de carácter social

- El aumento del subsidio, que facilite el acceso a soluciones de vivienda para la población con menos de tres salarios mínimos mensuales.

- Que las leyes de reforma urbana y tributaria solucionen los problemas que deben solucionar y no configuren situaciones nuevas de conflicto y frustración para la sociedad colombiana.

- Resultados claros y cuantificables en materia del cumplimiento del Plan de Desarrollo Nacional, especialmente en vivienda social e infraestructura, en general con una activa participación del sector privado. Se observan retrasos en algunos de estos importantes compromisos y graves dificultades en la política de concesiones, que pueden comprometer seriamente la competitividad a nivel internacional de nuestro sector productivo de juicio disponibles, nos permiten mirar con optimismo razonable el futuro a corto y mediano plazo del sector de la construcción, siempre y cuando se encuentren prontas soluciones a la crisis política actual y se logre superar el desajuste fiscal previsto para el próximo año, entre otras incertidumbres.

Hay buenas perspectivas en el mercado de la vivienda del estrato medio-medio, así como en la vivienda de interés social. Sin embargo, el gobierno debe definir reglas claras de juego y evitar más cambios del sistema fiscal y de regulación de la economía y del sector. Es hora de trabajar en un ambiente más tranquilo.
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