| 6/11/2004 12:00:00 AM

Café: Una nueva tendencia

Las estrategias de los últimos años para mejorar la producción y la calidad del café colombiano servirán para aprovechar el alza de precios.

Vienen mejores tiempos. El año pasado se marcó un punto de inflexión en el negocio cafetero. Los precios internacionales pasaron de rangos de US$0,45 a US$0,60 por libra en lo peor de la crisis en 2002, a US$0,55 - US$0,65 en 2003. Este cambio obedece a la disminución de la sobreoferta que por más de cuatro años afectó al sector. Vietnam recortó su producción anual de 14 a 11 millones de sacos, América Central de 25 a 13 millones. Brasil, por la bienalidad de su oferta, también bajó a cerca de 27 millones de sacos.

En 2004, los precios subieron otro peldaño al ubicarse entre US$0,65 y US$0,80. La razón, la consolidación del déficit de oferta. La cosecha brasileña -crucial para determinar el precio- podrá estar cerca de los 38 millones de sacos, lejos de los 50 millones de los pronósticos de inicio del año. La Organización Internacional del Café confirmó la situación, al establecer sus vaticinios de producción en 102 millones de sacos contra una demanda de 110 - 120 millones.

En Colombia, durante la crisis no se bajó la guardia. Se renovó la mitad de los cafetales y se redujo su edad promedio de 7,5 a 5 años, con lo cual la producción y la calidad mejoran notablemente. El buen resultado de este esfuerzo está convenciendo a los caficultores de perseverar en conseguir metas de productividad, y no esperar heladas en Brasil que, cuando no llegan, se convierten en la ruina cíclica del cultivo.

Además, los colombianos están montados en la tendencia mundial de diferenciar su producción. Aparecieron los grupos de productores de cafés especiales, que se venden a mejores precios, en Huila, Nariño, Tolima y la Sierra Nevada.



Las verdes y las maduras

En otro aspecto de la estrategia, los cafeteros participarán de los mayores precios obtenidos en la venta al detal de bebidas de café en las Tiendas Juan Valdez. La expansión internacional de esta cadena de cafeterías se iniciará en el segundo semestre de 2004 y en ese momento los caficultores se vincularán como accionistas de esta empresa que pretende convertirse en la segunda del mundo.

Hay además un área menos visible, pero de importancia singular para el futuro: la investigación genética. Un grupo privado de investigadores brasileños anunció hace unos meses avances significativos en la caracterización del genoma del café, con el método EST. Con ello podrían desarrollar variedades más productivas y más resistentes a enfermedades. Mientras tanto, Cenicafé, en Chinchiná (Caldas), con un método distinto y un aporte inicial de $7.000 millones, avanza en un programa de tres años para secuenciar el genoma del café colombiano. El ganador de esa carrera de investigación podría sacar una ventaja temporal en este competido mercado.

Mientras eso ocurre, con la mezcla de mejores precios, más productividad y mejor calidad, el café está renaciendo como competidor global y volvió a calentarles el alma a los productores locales.
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