| 11/1/1997 12:00:00 AM

Cada colombiano un empresario

Poder & Dinero visitó a Jimmy Mayer en su residencia de Caracas. Allí, en un ambiente informal y cálido compartimos una tarde de sábado. Nos contó de su vida actual fuera de Colombia.Y habló del país con pasión, del gobierno y de la política, de la economía, los negocios y los empresarios. Y, por último, del hombre admirable que hay detrás de este tenaz empresario colombiano.



Vivir fuera de Colombia



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¿Por qué no está viviendo ahora en Colombia?



R No es por voluntad propia. Fui secuestrado hace 14 años. Trabajé muchísimo con familias que tuvieron problemas para combatir el secuestro. Y tengo que decir que ha sido un completo fracaso. Hoy hay más secuestros en Colombia que nunca. Uno se lleva la impresión de que simplemente no hay voluntad política para acabar con el secuestro. Si hay un país en el mundo donde me gustaría vivir es Colombia. Esto me duele profundamente. Más que por mí, me duele por ver un pueblo noble y trabajador como el colombiano sufriendo tan innecesariamente como está sufriendo ahora.



P ¿Piensa volver a Colombia?



R Viajo ocasionalmente. Por casualidad dentro de una semana tengo una reunión de una junta directiva, en Colombia. Tal vez nos veamos por allá.



Gobierno y política



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¿Está el gobierno enfrentando de manera eficaz el problema de la inseguridad?



R No. Pero no se puede culpar al gobierno. Pienso que los colombianos no hemos manifestado una verdadera voluntad de detener esta guerra. Le doy un ejemplo muy sencillo: uno no puede mandar soldados a que defiendan sus intereses si éstos salen lisiados y hay viudas desprotegidas sin ninguna compensación por parte de la sociedad. Eso no está bien. Y después nos volteamos y les ofrecemos a los guerrilleros taxis, dinero y otras cosas para que dejen la guerrilla. Yo de soldado, ante esta situación, prefiero ser guerrillero. Nosotros lo que estamos viviendo en Colombia es una guerra, nos estamos engañando si decimos algo distinto. En una guerra, la sociedad tiene que reaccionar, todos tenemos que poner de nuestra parte para defender nuestros intereses. Desafortunadamente, hay que librar una guerra un poco más inteligente, mejor dirigida, que requiere decisión política y la participación de toda la sociedad para convencer a la guerrilla de que es mejor negociar que seguir en su negocio.



P ¿Qué tan importante es el problema de la imagen de Colombia en el exterior?



R Es terriblemente mala la imagen de Colombia y nos afecta y nos cuesta mucho. Pero no es cuestión de arreglar la imagen sino de arreglar el país. Como diría Bob Marley, "you can fool some people some of the time, and you can fool most people most of the time, but you can't fool all the people all the time".



P ¿Quién sería el mejor presidente para el país?



R No quiero concentrarme en discutir sobre personas. Antes de votar, quiero saber qué pretenden hacer y cómo lo van a hacer. Habiéndole dicho eso, le digo otra cosa. No creo que nadie pueda gobernar al país, nadie. Tenemos intereses creados y niveles de corrupción inaceptables. Y la verdad es que el país no se deja gobernar. Yo creo que si la clase dirigente no toma conciencia de que necesitamos un verdadero viraje, un verdadero cambio hacia el futuro, basado más en las necesidades económicas del país y del pueblo colombiano y buscando una manera racional de satisfacer esas necesidades, y dejamos de lado la política, sólo vamos a sobreaguar otros veinte años. Creo que todos los candidatos tienen en su agenda hacerse elegir más que un programa de gobierno. Todavía no he visto un programa de gobierno que me convenza. Cómo vamos a hacer para mejorar el ingreso económico de nuestro pueblo: cómo pasar de 3.000 a 10.000 o a 20.000 dólares per cápita. Bermuda no tiene un campo de petróleo ni una mina y tiene 27.000 dólares per cápita al año. Nosotros no somos mancos. Podíamos hacer eso y diez veces más. Economía, negocios y empresarios



P Si pudiera hablarle al oído al próximo presidente de Colombia, ¿qué consejo le daría para manejar la economía?



R Yo le diría que no inventemos. Que miremos un poquito qué están haciendo en otros países y que no nos casemos con esquemas ni con dogmas. La apertura es sana, pero hay que manejarla con inteligencia. Nosotros no podemos abrir nuestros mercados de una forma ingenua cuando estamos compitiendo con economías que subsidian a sus empresarios.



¿Dónde estaría posicionada Colombia en el mercado mundial de azúcar, si Europa no subsidiara la remolacha? A ningún empresario le gusta la competencia, pero ésta es una realidad del mundo actual y le conviene al país. Tanto los empresarios como los consumidores han visto cómo han aumentado sus opciones con la apertura. Pero tampoco podemos sofocar todas las fuentes de trabajo y las industrias porque ingenuamente nos tragamos el cuento.



Negocios y Empresarios



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¿Cuál es el problema que más afecta al empresario colombiano?



R Me duele decirlo, pero es el tipo de gobierno que tiene el país. La cantidad de leyes que hay en torno a la actividad empresarial es abrumadora. El Código de Comercio colombiano es un esperpento. Tiene cosas tan absurdas como la presunción de delito. Si una empresa quiebra y afecta a terceros, a los accionistas y miembros de la junta directiva les pueden hacer responder con sus propios bienes. Si hay dolo, lo entiendo; pero en cualquier legislación moderna, el dolo tiene que comprobarse. Aquí resulta que hay presunción de dolo y uno tiene que comprobar lo contrario. Eso es inaceptable y creo que además es inconstitucional. Cosas como ésas asustan a cualquier inversionista. Lo que pasa es que muchos no lo han leído.



P ¿Cuáles van a ser los grandes negocios de los próximos cinco o diez años en Colombia?



R Yo tengo mucha preocupación por todos los negocios que tienen que ver con bienes transables. Ante todo, las deficiencias de la infraestructura le representan al empresario un sobrecosto de más del 15% sobre cualquier país desarrollado. Segundo, en Colombia no se protege con mucha eficacia a la industria local de la competencia desleal.



Por decir algo, si Nike tiene un millón de pares de zapatos pasados de moda en Estados Unidos y decide rematarlos a un precio muy bajo, lo cual para ellos tiene sentido, puede arruinar toda la industria del calzado en Colombia. No tenemos mecanismos para enfrentar eso. Nosotros tenemos una doble moral, insistimos en que el trabajador tenga unas condiciones mínimas, unas prestaciones sociales, un sueldo mínimo mensual y, si no, es mejor que no trabajen. Sin embargo, no tenemos ningún inconveniente en importar bienes de países como China, en donde le pagan al trabajador con un puñado de arroz, quitándole ese mismo puñado de arroz a nuestra gente. Entonces, yo aconsejaría meterse en sectores no transables o sectores que tienen una protección natural como los servicios, el comercio al detal, las telecomunicaciones, la minería y el petróleo.



P ¿Usted aconsejaría a los empresarios colombianos invertir en Venezuela?



R Definitivamente. En mi opinión, con la apertura petrolera, en los próximos diez años Venezuela va a vivir un boom como nunca antes en su historia.



P ¿Son los colombianos buenos empresarios?



R Yo he trabajado en muchos países. Estoy en juntas directivas de una empresa en Estados Unidos, he trabajado con empresas japonesas, europeas y de toda Latinoamérica y, honestamente, no conozco un pueblo con más vocación de trabajo y superación que el colombiano. Es un pecado mortal que un pueblo con esa vocación de trabajo, de mejorarse a sí mismo, de salir adelante, un pueblo recursivo, un pueblo emprendedor esté en la situación en que está. Cada colombiano es un empresario. Si no lo cree, vaya a ver la ciclovía: la montaron y cuánto demoró para que hubiera gente vendiendo jugos, helados, arreglando llantas, vendiendo patines. Sin embargo, hemos creado un clima que sofoca al empresario y sólo unos privilegiados podemos salir adelante. Eso no está bien.



P ¿Qué consejo le daría al empresario colombiano que está empezando su carrera?



R He visto fracasar negocios no por falta de trabajo o acuciosidad de los empresarios. La falla más grande que he visto es la falta de información financiera precisa y actualizada. Si uno va a llevar un negocio, lo más importante es llevar una contabilidad de costos desde el primer día que le diga exactamente cuánto cuesta un producto y por qué. Eso no se puede lograr si no hay un sistema de información interno eficaz. En los negocios es muy fácil engañarse y muchas veces cuando uno se da cuenta de que ha estado perdiendo plata ya es demasiado tarde.



Los valores



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¿Por qué ninguno de sus hijos trabaja en Sanford?



R De Víctor Shaio aprendí la importancia de separar los negocios de la familia. Uno de los cuñados de Shaio trabajaba en la empresa cuando entré a administrarla. Un tanto decepcionado con su rendimiento fui a comentarle el caso a Shaio.



Y él me contestó: "¿qué estás esperando para botarlo?". Puedo decirle con satisfacción que no creo en el nepotismo. Forzar a un hijo a trabajar en un negocio se tira al hijo y se tira el negocio.



P ¿A qué le encuentra placer en la vida?



R Uno en la vida tiene que primero hacer conciencia. La vida no se trata de hacer más plata o enriquecerse más. Ante todo, no tiene un sabor particularmente grato enriquecerse cuando la pobreza está alrededor de uno. Estoy buscando mejor calidad de vida, una vida que pueda compartir con otras personas sin temores.



P ¿Cuál es la virtud que más admira y el defecto que más desprecia en las personas?



R La virtud que más admiro es la integridad. Por esto quiero decir que algo más que la honestidad puramente ética, para mí es importante la honestidad intelectual. Un problema común entre los empresarios colombianos es que se engañan a sí mismos cuando no ven lo que no quieren ver. En mi concepto, el mayor defecto es la mediocridad. No resisto que la gente cometa errores por no estar bien preparada y que no aprenda de sus fallas.



P ¿Los ricos de Colombia son ricos de verdad?



R No. La verdad pienso que son pobres todos. Porque la plata no es la que hace la riqueza. La verdadera riqueza viene de poder vivir una vida plena, llena de satisfacciones no sólo propias sino de la gente que nos rodea. Ver una ciudad agradable, donde la gente sonríe, donde se puede caminar por las calles, donde la gente está contenta. Y yo no estoy viendo eso en Colombia.
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