Bucaramanga

| 9/1/2000 12:00:00 AM

Bucaramanga

La ciudad combina las estrategias del presente para el desarrollo regional y la cultura del futuro para la consolidación tecnológica.

En forma paralela a la industria tradicional, compuesta por confecciones, calzado, marroquinería y alimentos, surge una nueva e interesante visión de Bucaramanga: convertirla en la primera tecnópolis de Colombia. Una región dominada por las empresas y organizaciones de alta tecnología en los campos de la investigación, el desarrollo, la producción agrícola e industrial y la educación. Desde 1992 se ha venido gestando el proyecto de Bucaramanga Tecnópolis, tiempo durante el cual se ha descubierto la potencialidad de la ciudad para alcanzar un liderazgo y primacía en el desarrollo científico y tecnológico.

En la década de los 90, más de veinte centros de investigación se fueron creando en esta región, como la Corporación para la Investigación de la Corrosión, los centros de desarrollo productivo de alimentos, cuero, confecciones y joyería, la Corporación para la Innovación Tecnológica (CITI), el Centro de Innovación en Biotecnología Industrial y la Clínica Carlos Ardila Lülle son solo algunas de las instituciones que han ido fortaleciendo la concepción de tecnópolis.



Por eso, no sería una sorpresa que en el mediano y hasta el corto plazo, Bucaramanga se convierta en uno de los más importantes polos de desarrollo tecnológico del país, incluso por encima de Medellín o Bogotá.



¿Qué viene ahora? La consolidación del Parque Tecnológico de Santander en Guatiguará con áreas de investigación en recursos energéticos, ciencia de materiales, catálisis, biomedicina, biohidrometalurgia y tecnología de alimentos, entre otros. Además, la construcción del parque interactivo de ciencia y tecnología, similar al que tiene Bogotá, con Maloka; el desarrollo de la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica, donde ya hay 32 empresas incubadas con ventas que superan los $1.600 millones; el proyecto Bucaramanga, ciudad digital, que ofrece información estadística georreferenciada e iniciar el programa de formación en tecnología para educación básica y media.



Sin embargo, esta visión futurista de la ciudad, no se aleja de las dificultades sociales actuales. "Bucaramanga tiene un problema serio de pobreza. Los asentamientos subnormales que en el 90 habían desaparecido en la ciudad, hoy son gigantescos. Tenemos que darle a esa gente opciones de trabajo y de vivienda", explica Juan José Reyes, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de la ciudad.



¿Cómo abordar este tema? Trabajando en el entorno y convirtiendo a Bucaramanga en la gran capital del oriente. La estrategia: buscar, a partir de la capital, nichos de territorio que le permitan desarrollar, tecnificar y crear riqueza en proyectos agroindustriales o turísticos de la región del Magdalena Medio para que el desarrollo sea sostenido en toda la zona santandereana. Lograr que el tabaco que se cultiva en las vegas de los ríos Chicamocha o Suárez sea de características similares al cubano para crear mayor valor agregado, o hallar nuevos asentamientos, como los que hallaron los avicultores para su industria, son algunas de las apuestas.



La venta de las Empresas Públicas y el ingreso de $117.000 millones mejora la situación financiera del municipio. Sin embargo, como lo explica Juan Camilo Montoya, director de la Andi Santander, "si no se tiene conciencia de ajuste fiscal y de austeridad en el manejo de los recursos, el municipio no será viable". A pesar de las dificultades, Bucaramanga busca convertirse en polo de desarrollo regional con la identificación de nichos de territorio que le permitan fortalecer regiones agrícolas y, simultáneamente, apostar a una identificación como tecnópolis, dos tareas que hacen de esta capital una de las pocas ciudades que tiene claro para dónde va.



Rafael Marín, Construcciones Marval



Las ciudades dependen de su entorno. Bucaramanga en los últimos años se ha preocupado por pensar en el desarrollo de su región, como el Magdalena Medio. "Los santandereanos sabemos que ahí están nuestra riqueza, nuestro futuro y nuestro valor agregado. Estamos empeñados en que dé frutos para toda esta zona en el mediano plazo, pero necesitamos intensificar la atención hacia ellos", explica Rafael Marín, de Construcciones Marval.



La pobreza que hoy tiene la capital del departamento es originada por la violencia, la falta de recursos para invertir en la provincia y los desplazamientos. Por eso, la mejor solución, para todos, es ayudarles a generar riqueza.



Así la ciudad no siembre tabaco ni cultive helechos, la labor que se haga para fomentar estas actividades le dará un nuevo impulso y desarrollo a la región y a la ciudad.
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