| 1/16/2006 12:00:00 AM

Bernanke da la pauta

Los mercados del mundo se preguntan si el nuevo presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, seguirá la política de tasas de interés de su antecesor, Alan Greenspan, o la sacará de piloto automático por primera vez en años.

La economía mundial empezó el año con excelentes augurios, particularmente en los mercados de acciones y monedas. En la primera semana de enero, el índice Dow Jones superó la barrera de los 11.000 puntos, nivel que no se veía desde junio de 2001, antes del ataque del 11 de septiembre, los escándalos de gobierno corporativo en Estados Unidos y la guerra en Iraq. Este desempeño del Dow ha reforzado el optimismo de los inversionistas en el mundo y 2006 se anticipa como un año muy bueno para las ganancias. Hay también, por supuesto, riesgos en el panorama, pero el balance de fuerzas se inclina hacia el lado positivo en el corto plazo.

El año 2005 terminó con un crecimiento global cercano al 3,3%, impulsado por el comercio internacional, que se expandió en 7%. Al igual que en los dos años anteriores, la expansión fue jalonada por Estados Unidos y China, que crecieron 3,5% y 9,5%, respectivamente. Entretanto, Japón y la Unión Europea crecieron 2% y 1,5%, y Latinoamérica creció 4,3%. Una mirada a lo que está ocurriendo en cada una de estas regiones del mundo permite obtener una percepción más clara respecto a los caminos que podría tomar la economía mundial este año.

Estados Unidos Para 2006 se estima un crecimiento de la economía de Estados Unidos ligeramente inferior al del año pasado, de 3,3%-3,4%, con un ímpetu mayor en el primer semestre, cuando se ejecuten las obras de la reconstrucción de las zonas devastadas por los huracanes y las empresas reconstruyan sus inventarios. Se espera que en la segunda mitad del año afloje el mercado de la vivienda y, por tanto, disminuyan el gasto en consumo y la dinámica general.

El gran motor de crecimiento de Estados Unidos fue el consumo de los hogares, que hasta ahora se ha mostrado insaciable. Las alzas en los precios de la vivienda han producido un efecto riqueza clásico de libro de texto, y a gran escala, en ese país. El creciente valor de la propiedad raíz ha llevado a la gente a sentirse más tranquila y confiada para gastar. Al mismo tiempo, las bajas tasas de interés han permitido a los deudores liberar fondos mediante la refinanciación de sus hipotecas. Con ese dinero, han salido a financiar más consumo.

Este mecanismo, sin embargo, no puede extenderse indefinidamente. El gasto en consumo de los estadounidenses tiene su contrapartida en los déficits comercial y de cuenta corriente que pesan sobre este país. Este último supera ya el 6% del PIB, un nivel preocupante y abiertamente insostenible. La posibilidad de una corrección súbita del desequilibrio fiscal es uno de los mayores riesgos que enfrenta la economía mundial; sin embargo, la gran mayoría de los analistas internacionales no considera que el escenario de un ajuste drástico en 2006 tenga una alta probabilidad. Esperan, en cambio, que opere un proceso de ajuste gradual.

El manejo de la política monetaria de Estados Unidos será una variable crítica en la marcha de los mercados. La Reserva Federal (Fed) mantuvo en tiempos recientes una política de aumentos continuos de la tasa de interés de corto plazo. Entre junio de 2004 y diciembre de 2005, la tasa se elevó de 1% a 4,25%. A pesar de este aumento, las tasas de largo plazo se mantuvieron prácticamente inalteradas, en niveles bajos. Estos bajos rendimientos llevaron a los inversionistas a buscar alternativas de inversión más rentables en los mercados emergentes. Los flujos de capitales hacia estos países, incluyendo Colombia, han contribuido a la revaluación de sus monedas.

Este año, el manejo de la Fed cambiará. Las actas de la reunión del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC) del 13 de diciembre pasado muestran que la Reserva Federal no continuará con la política de aumentos periódicos y predecibles en las tasas de interés. Todo indica que se acabará el modelo de piloto automático y que la entidad aplicará nuevos incrementos de acuerdo con lo que indiquen las circunstancias en cada momento.

Para los integrantes de la Fed, la inflación no es la principal preocupación en este momento y, en cambio, temen que la burbuja de la finca raíz esté llegando a su fin y que la economía se desacelere cuando los hogares tengan que reducir sus niveles de consumo. La tasa actual sobre sus fondos de corto plazo, de 4,25%, está cerca de un nivel neutral, en el cual la política monetaria no está dando un estímulo especial a la economía y tampoco la está frenando. Los movimientos de la tasa responderán a los nuevos desarrollos y será más difícil predecirlos que en el pasado.

Con base en los planteamientos del Acta de la reunión de diciembre, los mercados están esperando que la Fed aumente la tasa de interés de corto plazo en 25 puntos básicos, hasta 4,5%, en la reunión prevista para el 31 de enero. Dependiendo de qué tan presionado se sienta Ben Bernanke, su nuevo presidente, existe la expectativa de un nuevo aumento de otros 25 puntos básicos en marzo. Hay una buena probabilidad de que no se presenten más aumentos e incluso de que la tasa se reduzca en algunos puntos.

Ante este panorama de los intereses en Estados Unidos -alza en el primer semestre y reducción en el segundo-, los inversionistas han optado por comprar en los mercados de acciones, no solo en Estados Unidos sino también en las bolsas del resto del mundo. La Bolsa de Valores de Colombia se ha beneficiado de esta tendencia.

Si este escenario se mantiene, lo más probable este año es que se repita la experiencia de 2005, es decir, sería otro de revaluación en Colombia.

Europa La zona euro seguirá rezagada frente a Estados Unidos, con un crecimiento estimado de entre 1,5% y 1,9% en 2006. El pobre desempeño de esta región se debe a la lenta dinámica de los países que la integran. El Banco Central Europeo llevó la tasa de corto plazo de 2% a 2,25% en diciembre pasado, lo que muestra una preocupación con la inflación. A pesar de que el consumo en estos países no despega, se espera que el Banco Central Europeo suba los intereses en 50 puntos básicos adicionales este año. En contraste, las economías de Europa del Este crecerán 5,3% en conjunto, muy por encima de las de los países latinoamericanos.

Japón Japón está en uno de los mejores momentos de los últimos años, pues la economía ha mantenido un ritmo de crecimiento sostenido. El auge obedece al impulso de las exportaciones, debido a la demanda china, la devaluación del yen frente al dólar y el mayor consumo de los trabajadores, que están ganando y gastando más. Esto ha estabilizado los precios al consumidor, de modo que la deflación está dejando de ser un problema. Los buenos resultados económicos, a su vez, se vieron reflejados en la bolsa de valores de Tokio, la cual creció 40% el año pasado.

Otros puntos a favor de esta economía son el saneamiento de los bancos y los estados financieros de las empresas. Para 2006 se espera un crecimiento de 2%. Los mayores riesgos están por el lado del sector externo y también en el frente de la política monetaria. Un aumento de los intereses en el momento equivocado podría volver a llevar a este país a la deflación.

China China sigue siendo el motor del mundo, con un crecimiento de 9,5% en 2005 y uno esperado de 8,5% en 2006. De acuerdo con cifras del gobierno chino, anunciadas en diciembre pasado, China es ya la cuarta economía del mundo, después de Estados Unidos, Japón y Alemania.

Un deterioro en las condiciones de China y en su demanda de importaciones sería uno de los mayores riesgos para la economía mundial. Los desequilibrios de la economía china obligan a considerar este riesgo con seriedad. Su rápido crecimiento se ha basado en la inversión extranjera y las exportaciones, que han crecido mucho más rápido que el resto de la economía. Sin embargo, el sector financiero no se ha desarrollado a la misma velocidad. La cartera mala de los bancos es alta y, dado que un buen porcentaje de la banca es estatal, es difícil que esta tendencia se reverse.

Si la inversión o las exportaciones se detienen, China estaría en problemas.

La presión del mundo y, en particular, de Estados Unidos, para que el yuan se revalúe frente al dólar por encima del 2,1% del año pasado, es difícil de manejar para las autoridades chinas. Una revaluación superior podría poner en peligro al sector exportador y el empleo, un lujo que China no puede darse.

América Latina América Latina y el Caribe crecieron 4,3% en 2005 y se espera que crezcan 4,1% en 2006. Si esto se cumple, el aumento del ingreso en el período 2003-06 sería de 4,1%, un nivel destacable en comparación con el 2,6% que se obtuvo en 1990-2002. Se lograría un crecimiento acumulado del ingreso per cápita de 11%, un gran avance para una región que estuvo estancada por casi una década.

No obstante, el crecimiento de América Latina en estos años no obedece a condiciones internas de los países. Se explica por el gran dinamismo de la economía mundial y, en especial, de la demanda internacional de materias primas. Este factor, junto con el continuo aumento de las remesas de los emigrantes, ha hecho que Latinoamérica, contrario a su tradición, registre saldos positivos en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Sin embargo, la región crece a tasas menores que los demás países en desarrollo.

Muchos países de la región están aprovechando las buenas condiciones para reducir la deuda pública externa, lo cual disminuye la vulnerabilidad frente a cambios bruscos en los intereses y tasas de cambio. Algunos países han mejorado también el perfil de la deuda e incluso han colocado papeles en el exterior en moneda nacional. Estas medidas podrían ayudar al manejo económico en la parte baja del ciclo.

Los riesgos El optimismo reinante no debería ser causa para que los inversionistas dejen de ver los riesgos de la economía mundial. El enorme déficit de cuenta corriente de Estados Unidos y la probabilidad de que las autoridades económicas de ese país no puedan financiarlo siguen siendo el mayor peligro en el escenario.

Por el momento, todo indica que no va a haber aumentos sustanciales en las tasas de interés en ese país. Sin embargo, si la financiación del déficit se dificulta porque los inversionistas pierden el apetito por los activos en dólares o las economías asiáticas deciden no seguir apoyando esta moneda, las autoridades monetarias no tendrán más remedio que subir los intereses. Esto aceleraría el desplome de la burbuja de precios de la finca raíz, traería un recorte del consumo y el crecimiento, y tendría consecuencias sobre los mercados financieros en el mundo entero.

El segundo gran riesgo es la desaceleración de la economía china, que afectaría fuertemente a los países que exportan a ese mercado, como Japón y los latinoamericanos, que le venden materias primas.

Por último, está el riesgo geopolítico, que es quizás el más difícil de predecir y frente al cual nadie está protegido. Ataques terroristas de gran alcance, por ejemplo, podrían minar la confianza en la economía mundial y afectar el crecimiento. Lamentablemente, nadie puede dejar de considerar este escenario en este siglo XXI.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?