| 11/26/2004 12:00:00 AM

BelStar - Ebel<BR>Los detalles hacen la diferencia

Una compañía de la gente para la gente, donde todos tienen un espacio para sentirse a gusto y hay una gran atención al detalle cuando se trata de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

Desde cuando esta corporación peruana abrió sus puertas en Colombia en 1985, ha tenido un vertiginoso crecimiento. Tras tener unas sencillas oficinas durante sus primeros años, el crecimiento la llevó a abrir una gran planta de cosméticos en Tocancipá en 1997, que terminó en 2000 y tuvo un costo de US$25 millones. El crecimiento ha sido compartido con todas las personas que forman parte de la organización. "Tenemos productos magníficos, con tecnología de punta y los tenemos en segundo o tercer lugar de importancia. Esto ha sido posible porque para nosotros el capital humano prima sobre cualquier otro. El capital humano es el primero, el capital económico el segundo y la tecnología de punta el tercero. Así nos hemos defendido. A esta compañía la hace grande su gente, es una compañía de personas para personas", dice enfáticamente el director general, Juan Eduardo Gómez.

El programa de carrera para cada individuo está claramente estructurado. Los gerentes van creciendo en la compañía en el nivel local y luego en el internacional. Actualmente, mujeres colombianas son gerentes de ventas en Venezuela, México y Guatemala. Los gerentes generales de Puerto Rico y Venezuela son colombianos y todos se desarrollaron en la compañía. Además de la antigüedad, tanto el plan de crecimiento como la evaluación de desempeño determinan estos ascensos.

La compañía está dando a sus trabajadores cursos y capacitación permanente, pero "además del entrenamiento en lo técnico, trabajamos mucho la parte de desarrollo personal. Sabemos que es una población grande y que las personas pueden tener dificultades. Hay temáticas especiales dirigidas a ellas, a reforzar su autoestima y a prepararlas para ser mejores", explica Norma Perdomo, jefe senior de desarrollo organizacional.

Pero el verdadero secreto, según Gómez, es "una serie de pequeños detalles que hacen mejor la calidad de vida de los trabajadores y que les dan el sentido de pertenencia a la compañía". Con este ánimo, han instalado un comedor con nutricionista para que la alimentación sea balanceada, un servicio de salud con médico propio y enfermeras de tiempo completo, cajeros automáticos para que las personas puedan hacer sus retiros en la empresa, líneas de préstamo automáticas, una agencia de viajes y tienen hasta una capilla.

Otro aspecto importante es que tienen más de veinte rutas de buses con varios horarios y puntos de encuentro para ir a la empresa. Esto facilita la vida, teniendo en cuenta que las instalaciones están en Tocancipá.

La empresa busca generar muchos espacios para el trabajador y su familia, incluyendo espacios deportivos, espirituales y culturales, con películas, campeonatos, misas, obras de teatro y fiestas, entre otros. "No a todo el mundo le gusta todo. Tratamos de generar diferentes posibilidades y mantener una cartelera todo el año con diferentes cosas cada vez", explica Bruna Bocci, gerente de gestión humana. "Hace poco, yo no encontraba boletas para una función de La pelota de letras. Hablábamos de que era una maravilla, pero nadie conseguía las boletas, hasta que un día le dije a gestión humana que me ayudara a conseguirlas. Lo que hicieron ellos fue traerles la función completa a los trabajadores y asistieron más de 500 personas", narra Gómez.

La gente aprecia este tipo de eventos que están abiertos a toda la compañía. Esta atención al detalle y la forma como la compañía comparte su espectacular crecimiento con los trabajadores, hacen de Belstar - Ebel un sitio extraordinario para trabajar.
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