| 11/26/2004 12:00:00 AM

Banco de la República<BR>La gente del Banco

No solo los economistas se amañan en el Emisor. Una avanzada política de recursos humanos hace de esta entidad uno de los mejores sitios para trabajar en Colombia.

El prestigio de trabajar para una institución pública de excelencia y sentirse partícipes de la buena marcha de la economía del país no es exclusivo de algunos macroeconomistas. Los 2.505 trabajadores del Banco de la República encuentran en la misión de la entidad una fuente de orgullo y motivación para su trabajo.

"El banco suele ser visto como un grupo de economistas que toma decisiones de política monetaria y cambiaria. Realmente, es una institución gigantesca que hace muchas más cosas. La otra parte del banco es muy importante: servicios electrónicos de pagos, actividad industrial para tener buenos billetes que no se falsifiquen, logística para su buena distribución y toda la actividad cultural, que es muy reconocida", ilustra Gerardo Hernández, gerente ejecutivo.

El Banco de la República tiene cuatro grandes actividades: estudios económicos, con 249 empleados que representan menos del 10% total; servicios bancarios, con 229 personas; actividad industrial y tesorería con 315 empleados; y la actividad cultural con 224 personas. Adicionalmente, seguridad cuenta con 302 personas y las funciones de apoyo como planeación, control y actividades administrativas tienen 1.186 funcionarios.

Los macroeconomistas son la minoría, pero todo el personal está vinculado de una u otra forma con la misión del Banco de la República en el manejo de la economía del país. "El cajero o el que lleva los billetes están ayudando a la política monetaria en su forma; los que están en el Sistema Electrónico de Negociación están ayudando a que las intervenciones en la política monetaria funcionen. Sin el trabajo de estas personas, la tarea de los economistas no tendría una consecuencia real", agrega Hernández.

La fortaleza más evidente del Banco como sitio para trabajar es la posibilidad del crecimiento profesional y académico que ofrece a los empleados. "Aquí una persona entra y si no tiene una profesión, tiene un rango muy grande para poder progresar", explica Wilson Herrera, quien ha desarrollado su carrera de ingeniería de sistemas auspiciado por la entidad.

Desde las personas que hacen el aseo, todos tienen posibilidades para ir creciendo. La variedad de posibilidades de formación profesional que apoya el banco es enorme: químicos en las plantas de fabricación de billetes y monedas, arqueólogos, músicos, literatos e intelectuales en la parte cultural, economistas, expertos en seguridad, en sistemas, etc. El apoyo va desde los pregrados hasta doctorados en las universidades más prestigiosas del mundo.

Todo esto se realiza dentro de una gran estabilidad laboral. Según Hernández, el promedio de duración de una persona en el banco es de 15 años y es común que la gente haga carreras de 20 y hasta 30 años. La duración es coherente con una política que busca que los despidos sean mínimos. Pero además, como confiesa Munir Andrés Jalil, investigador de la subgerencia de estudios económicos, "está uno tan amañado, que no se quiere ir".
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