| 9/16/2005 12:00:00 AM

Banca

La presencia de jugadores globales contribuyó a la consolidación, innovación y tecnificación del sector. De la ortodoxia de principios de siglo XX al manejo del riesgo de hoy.

Los bancos extranjeros que llegaron al país al inicio del siglo XX lo hicieron acompañando a las multinacionales de sus países de origen. Así se establecieron el Banco Alemán Antioqueño (1912), el Anglo South American Bank Limited of London (1920), el French and Italian Bank (1924), el Royal Bank of Canada (1925) y el National City Bank of New York (1929) en medio de un ambiente que podría considerarse abierto frente a la inversión extranjera. Estas entidades se caracterizaron desde el principio por un manejo ortodoxo.

Sin embargo, el proteccionismo y la intervención del Estado en la actividad bancaria limitaron su crecimiento durante muchos años. "La cartera de las entidades extranjeras tan solo creció en la década del 20 y luego permaneció prácticamente estable hasta principios de los 90 cuando se presentó la liberalización financiera", concluyen Carlos Caballero Argáez y Miguel Urrutia, en su libro Desarrollo financiero y desarrollo económico en Colombia. Si bien el control de cambios a partir de la década del 30 y luego la adopción de un modelo de desarrollo hacia adentro no restringieron explícitamente la inversión extranjera, en la práctica la hicieron retroceder.

Entre 1966 y 1976, las entidades financieras extranjeras -el Banco de Londres y Montreal, el First National City Bank, el Royal Bank of Canada, el Banco Francés e Italiano, el Banco Franco Colombiano, el Banco Nacional de París, el Bank of America y el Banco Real do Brasil- tuvieron en promedio el 10% de las cuentas corrientes, el 1% de las cuentas de ahorro y alrededor del 8% de la cartera de créditos. No obstante, sus indicadores de rentabilidad estuvieron por encima de los de la banca nacional.

Las mayores restricciones vinieron con la política de colombianización de la banca implantada en 1975, que les exigió a las sucursales de entidades extranjeras convertirse en bancos comerciales y transformarse en tres años en empresas mixtas que no podían tener más del 49% de su capital en manos foráneas. Como resultado de esta norma, nacieron el Banco Internacional de Colombia (del First National City Bank of New York), el Banco Royal Colombiano (del Royal Bank of Canada), el Banco Sudameris (del French and Italian Bank), el Banco Colombo Americano (del Bank of America), el Banco Anglo Colombiano (del Bank of London and Montreal), el Banco del Comercio (del Chase Manhattan Bank) y el Banco Real de Colombia (del Banco Real do Brasil). En ese momento, los bancos nacionales privados manejaban el 92% de la cartera.

A partir de 1985, las leyes comenzaron a cambiar, para fortalecer el sector tras la crisis financiera de principios de los 80. "Los bancos extranjeros demostraron un mejor manejo durante la crisis, razón por la cual se comenzó a pensar en liberalizar la inversión extranjera directa, IED, para ganar eficiencia y fortalecer el sistema financiero", comenta la Superintendencia Bancaria1.

Sin embargo, el regreso de la inversión extranjera solo se produjo en los 90, cuando se modificó el modelo del sistema financiero. La participación de capital foráneo en el sector pasó de representar menos del 10% de los activos en 1990, a ser el 25% en 1998. El patrimonio en manos extranjeras pasó del 4,9% al 22,6% en este mismo período.

En ese momento, se favoreció la entrada de bancos multinacionales para estimular la competencia en el sector, que ya se había recuperado en solvencia y rentabilidad de la crisis de los 80.



Regreso de las multinacionales

Después de la Ley 45 de 1990, que reabrió la puerta al capital externo, algunos bancos internacionales recompraron la totalidad de la propiedad de las entidades locales. Eso ocurrió con el Citibank (antes Banco Internacional), Banco Sudameris (antes Banco Francés Italiano) y Bank of America (Banco Colombo Americano). Venezolanos, peruanos, ingleses y los dos principales bancos españoles llegaron por primera vez al país.

En 1996, el BBVA adquirió el 40% de las acciones del Banco Ganadero, una de las mayores instituciones del país en su momento. Esto hizo parte de la estrategia de expansión en América Latina que había iniciado en 1995, con la compra del Banco Continental de Perú.

Un año más tarde, en 1997, llegó el Banco Santander con la compra del 60% del Banco Comercial Antioqueño y de la compañía de financiamiento Invercrédito, también en medio de su expansión regional.

En esta ocasión, a diferencia de otras, la entrada de capital extranjero generó una mayor competencia que también motivó un reacomodo en las entidades nacionales. Los movimientos más significativos fueron la fusión del Banco de Colombia y el Banco Industrial Colombiano (1998), la fusión del Banco de Bogotá y el Banco del Comercio (1998), la privatización del Banco Popular (1996), la fusión de algunos bancos con sus corporaciones de ahorro y vivienda y la creación de Megabanco por la fusión de los bancos cooperativos.

El reacomodo ha continuado sin parar hasta 2005 con fusiones como las de las entidades bancarias del Grupo Empresarial Antioqueño (Bancolombia, Corfinsura y Conavi), las del Grupo Social (Colmena y Caja Social) y algunas en el Grupo Aval (Corficol y Corfivalle), la compra del Banco Superior por Davivienda del Grupo Bolívar, y la del Banco Sudameris por el grupo Gilinski, entre otros. En ese entorno, llegaron nuevos competidores como BanIstmo, uno de los bancos más importantes de Centroamérica.



Efectos

En el inicio de su operación en el país, los bancos españoles propusieron la competencia en el campo de los productos masivos de banca personal. El primer movimiento se dio en las cuentas de ahorro. El Banco Santander lanzó la Superlibreta y el BBVA lanzó El Libretón BBVA una cuenta con sorteos que cambió la dinámica del ahorro tradicional en el país.

Este carácter innovador se mostró también en 2003, cuando el BBVA lanzó Hipotecario Fácil, el primer crédito hipotecario a largo plazo en pesos, con tasa y cuota fija. Guiados por su éxito, otros bancos ofrecieron luego productos similares.

En materia tecnológica, desde su llegada el BBVA inició un ambicioso plan de unificación de sistemas de todo el banco con inversiones que superaron los US$100 millones, con lo cual se estableció la plataforma integrada de sistemas más moderna del sector financiero colombiano, afirma Luis Juango Fitero, presidente de la entidad en el país.

Por su parte, el Santander también optimizó y actualizó en 2001 su tecnología al implementar un software bancario unificado para toda la región (Altair). También centralizó muchos procesos y el manejo de la información para lograr economías de escala, afirma su presidente, Luis Yague.

Otros bancos los han imitado, motivados también por los cambios en regulación como la implementación de los modelos de administración de riesgo. La llegada de bancos extranjeros le dio a la banca productos y servicios innovadores y modelos más enfocados en gestión tecnológica que permitieron un reducción sostenida de los costos de operación y adoptar una orientación más clara hacia el cliente. Con todo, la participación de la banca extranjera sigue siendo muy baja y crece poco. Estas entidades tienen cerca del 20% de la cartera, una de las menores de la región.

Tras la fuerte crisis financiera de 1999 se perdió participación foránea en el sector financiero con la salida del INGBarings, el Bank of America, el Standard Chartered y el Bank Boston.

Para muchos, esto refleja la fortaleza de la banca local. Pero para otros, que la intermediación financiera en Colombia tiene un entorno institucional poco atractivo para los inversionistas. Si pasa la reforma financiera que trabaja el gobierno, el modelo colombiano se moverá un paso más hacia la banca universal y de nuevo esto podría despertar el interés de los intermediarios multinacionales. No sería una mala noticia que la participación de capital extranjero acercara a los empresarios al mundo y elevara los estándares de esta industria.
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