| 6/10/2005 12:00:00 AM

Banano

Años de mal clima y malos precios golpearon el sector bananero colombiano. El futuro es para quienes puedan aumentar el área sembrada y aplicar tecnología.

La historia del período 1998 a 2004 para el sector bananero tiene muy pocas páginas gratas. Las estadísticas de Augura, el gremio bananero, muestran que aunque el área sembrada aumentó de 40.700 a 43.600 hectáreas, el volumen exportado disminuyó de 79 millones de cajas a 77 millones, sobre todo debido al clima. El valor de las exportaciones también se redujo de US$410 millones a US$379 millones por los menores volúmenes vendidos y por la baja en los precios internacionales, producida a su turno por la sobreoferta mundial de la fruta y la competencia entre las multinacionales que la comercializan.

El crecimiento en área y la disminución simultánea en los volúmenes exportados es síntoma de la caída en la productividad de las exportaciones. El país pagó este problema con una pérdida de participación en el mercado mundial. "Mientras en 1998 ocupábamos el tercer lugar, con una participación de 10,76%, en 2003 (último año con datos disponibles) ocupamos el cuarto lugar con una participación del 9,19%", señala Roberto Hoyos, presidente de Augura.

La crisis se agudizó con una sequía severa en 2002 y 2003 y en 2004 con vendavales que tumbaron plantaciones, una prolongada huelga y la revaluación del peso. La situación forzó la consolidación de grupos de productores como Banafrut, el Grupo 20, Agrícola Santamaría y Banacol. Muchos pequeños productores no aguantaron los años de dificultades.

En medio del desastre sectorial, Agrícola Santamaría fue la empresa que más subió en el ranking de Dinero en los últimos siete años. Pasó del puesto 19 en 1998 al 7 en 2004. La estrategia tremendamente exitosa de esta empresa se montó sobre tres pilares. El primero, aumentar sus siembras. En siete años, la empresa duplicó el área cultivada en el Urabá antioqueño. El segundo, hacer mejoras tecnológicas. Diseñaron nuevos drenajes para las tierras, redujeron la distancia entre las plantas para aumentar su densidad y usaron semillas (meristemos) mejoradas, algunas importadas de Israel y otras desarrolladas por la Universidad Católica de Oriente en Rionegro (Antioquia). El acercamiento con esta universidad es un hecho que enorgullece a Óscar Penagos, gerente de Agrícola Santamaría. Por último, el tercer pilar estuvo en la capacitación de sus trabajadores y en el cumplimiento estricto de normas laborales y ambientales, con lo cual pudieron certificar su producción con sellos de la Unión Europea. Hoy trabajan con el sindicato en un programa de reducción de costos que les permitirá vender en el futuro los 5 millones de cajas que producen.

En 2005, los bananeros tienen esperanzas sobre el desmonte del arancel de 230 euros por tonelada que les impuso la Unión Europea. Un mercado más libre los favorecería. "Somos competitivos por capacitación y manejo ambiental. En esto, Colombia está mejor posicionada que Costa Rica y Ecuador. Cumplimos las leyes laborales, tenemos certificaciones ambientales y tenemos una fruta de excelente calidad", sostiene Penagos.
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