| 6/8/2006 12:00:00 AM

Azúcar

Una industria en transformación: de la producción de alimentos a la biorrefinación.

Si hay un sector que se ha venido transformando en los últimos años, es el del azúcar. Lo que hace muy poco era impensable —que un alimento pudiera convertirse en una fuente importante de energía— está sucediendo. El sector azucarero está dedicando parte de su producción a la elaboración de biocombustibles, más específicamente, etanol, con lo cual está adquiriendo un nuevo dinamismo. Varias razones explican este cambio.

En primer lugar, como consecuencia del calentamiento global por cuenta de la contaminación ambiental, el mundo está buscando fuentes de energía limpia. Esto que antes no era posible por su costo, hoy lo es, dados los altos precios del petróleo. La caña de azúcar sirve para este propósito.

En segundo lugar, el mundo tiene la necesidad estratégica de disminuir la dependencia del petróleo, en manos de unos pocos países productores, que no solo manejan la producción y, por tanto, los precios, sino que además viven en constante conflicto político. El 82% de la oferta de petróleo se encuentra en 10 países, la mayoría de los cuales está en el Medio Oriente.

La producción de biocombustibles tuvo un nuevo impulso a raíz del discurso anual del presidente Bush, The State of the Union. En él, Bush hizo énfasis en la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía, para lo cual estableció la Iniciativa de Energía, mediante la cual se busca aumentar la investigación de fuentes energéticas limpias para ser utilizadas por las empresas, en los hogares y en automóviles por parte del Departamento de Energía de Estados Unidos.

La utilización de azúcar para la producción de etanol se ha sentido en los precios internacionales del azúcar, que están en el nivel más alto de los últimos 20 años. En el último año, por ejemplo, la disminución en la oferta mundial de 4,3 millones de toneladas por cuenta del clima y por el fallo de la OMC que prohibió las exportaciones subsidiadas de azúcar de las ex colonias a la Unión Europea, que en otra oportunidad había sido suplida por Brasil, no lo fue, ya que este país está utilizando el 50% de la caña en la producción de etanol. Los excedentes de azúcar para el mercado mundial van en descenso.

En Colombia, el porcentaje de caña que se destina a la producción de etanol y el monto de recursos que esta industria dirige hacia esta nueva actividad son cada vez mayores. Su producción se inició a raíz de la expedición de la Resolución 898 del Ministerio de Medio Ambiente que exigía la oxigenación de la gasolina, mediante la utilización de etanol en la mezcla a partir de 2001. No obstante, fue tan solo en noviembre de 2005 cuando esta obligación se hizo efectiva.

Naturalmente, el primer impacto de esta diversificación fue la reducción de la producción de azúcar de 2.739.986 tmvc (toneladas métricas valor crudo) a 2.683.303 tmvc. Las exportaciones, a su vez, fueron de 1.279.642 tmvc, 4,3% menos que el año anterior. Esta caída se explica por la utilización de azúcar para la producción de etanol.

Hay cinco destilerías funcionando en cinco ingenios, con una capacidad de un millón de litros diarios, que abastecen las necesidades de oxigenación del 10% del volumen de gasolina consumida en Bogotá, el Valle, y la zona cafetera, que representa el 57% del mercado colombiano. Hacia adelante, con la extensión del programa de oxigenación a otras zonas, alrededor de las demás ciudades principales, y posteriormente a todo el territorio nacional, se prevé que la demanda ascienda a 40 millones de litros, 70% superior a la actual.

El potencial para el etanol no solo está en el mercado local, sino también en el exterior. Por ejemplo, en el TLC no quedó ninguna restricción para la entrada de este producto al mercado de Estados Unidos, donde el precio es 30% superior al de Colombia, US$2,28 frente a US$1,74 por galón.

De igual forma, la Unión Europea, Japón, Guatemala, China, Australia, India, México, Tailandia y otros países más avanzan en la iniciación o consolidación de programas de oxigenación de combustibles para mejorar la calidad de las emisiones vehiculares y reducir la dependencia del petróleo.

Cogeneración

El desarrollo de nuevas fuentes de energía en este sector no se limita al etanol. La cogeneración, que es la producción de energía directamente de la combustión de residuos agrícolas, en este caso el bagazo, es otra alternativa. En este momento, todos los ingenios son autosuficientes en energía y dos de ellos tienen excedentes que venden a la red de interconexión eléctrica nacional. En total, la industria azucarera produce 80 MW, consume 65 MW y comercializa 15 MW.

El potencial es grande, si se hacen las inversiones necesarias. En una primera etapa se lograría producir 93 MV y, posteriormente, con más inversiones, 142 MV adicionales. No obstante, para que se den estas inversiones, el sector espera que se modifique el artículo 18 de la ley 78 de 2002.

Bioplásticos

Otro campo que se está abriendo para el sector azucarero es el de los bioplásticos. Estos son plásticos de origen natural, producidos por un organismo vivo y biodegradable, sintetizado a partir de energía renovable. Se producen a partir del almidón y la celulosa.

La compañía estadounidense NatureWorks, que pertenece a Dow Chemicals, produce plásticos biodegradables a partir de la dextrosa del maíz, que se utilizan en capas de sellado térmico, etiquetas y bolsas de transporte. Se usan también en espumas, productos de higiene, juguetes ecológicos y llantas Goodyear.

En cuanto a los bioplásticos a partir del azúcar, en Francia varias empresas azucareras, universidades e institutos de investigación están trabajando en su desarrollo.

Por supuesto, la diversificación de este sector no significa que deje de producir azúcar. No obstante, en la medida en que la demanda por etanol aumente y lo haga también su precio relativo, el incentivo del sector estará en este negocio.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?