| 6/10/2005 12:00:00 AM

Avícola

Este sector es ejemplo de lo que la agroindustria ha logrado en Colombia. Integración, tecnología, sinergias y logística son los nombres del juego.

Tras los problemas de 2003, los resultados del sector avícola en el segundo semestre de 2004 y lo que va de 2005 han sido excelentes. En el corto plazo, la revaluación y el aumento en el consumo interno han mejorado las utilidades. Pero, en el largo plazo, el sector necesita más integración y tecnología, para que las ganancias sean sostenibles. "El sector aún está en consolidación. Aunque se ha dado una fuerte integración vertical, aún hay eslabones de la cadena sueltos", afirma Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi, gremio de los avicultores.

A pesar del terreno ganado, las empresas avícolas todavía tienen un largo camino por recorrer para ser eficientes y competir en un entorno globalizado. En especial, deben mejorar en logística, lo que incluye perfeccionar el acceso a los centros de consumo y planear la producción teniendo en cuenta la disponibilidad de materia prima y los factores climáticos.

La competitividad en el sector también implica mejorar los volúmenes para aprovechar economías de escala y encontrar sinergias entre las empresas. Esto se traducirá, seguramente, en nuevas fusiones y adquisiciones en esta industria. En opinión de expertos, esta es la única forma en la que Colombia podría competir con países con productividad alta como Brasil.

Los ejemplos de integración vertical son numerosos. En el segmento de carnes, empresas como Avidesa MacPollo, en Santander, y Pollos El Bucanero, en el Valle, lograron unir procesos para abarcar desde el manejo de los granos y el concentrado, hasta la comercialización del producto final.

En el segmento de los huevos, Incubadora Santander recoge los frutos de su inversión en tecnología de punta la década pasada, con lo cual ahora tiene, entre otras cosas, una impecable gestión de costos. Además, aprovecha al máximo todos los subproductos del proceso, como el compost de gallinaza y la harina de carne hecha con residuos, "así, a fin de cuentas, lo que menos nos importa es el pollo", sostiene Enrique Muñoz, presidente de Incubadora Santander.

Otras empresas, como Avinal, en Antioquia, además de haberse tecnificado, han logrado un sorprendente desarrollo de marca con empaques innovadores y muy buen servicio al cliente.

Por último, la negociación del TLC con Estados Unidos es una permanente preocupación para el sector. El acuerdo lo afectaría de manera irreparable si se permite la entrada de los excedentes de pollo estadounidenses. Los empresarios han desarrollado una continua gestión con el equipo negociador y le han hecho un seguimiento a las rondas de negociación, desde el 'Cuarto de al lado'. Además de aumentar las probabilidades de que el sector salga ileso del tratado, el proceso ha sido enriquecedor porque puso del mismo lado a quienes habían sido competidores. La defensa de causas comunes les permitió explorar nuevas alternativas para encontrar sinergias y enfrentar mejor los retos de la globalización.
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