| 9/18/2009 12:00:00 AM

Avianca

El pasado 25 de agosto, Fabio Villegas, presidente de Avianca, recibió una de las mejores noticias del año.

La emisión de bonos de la compañía por $500.000 millones alcanzó una demanda total cercana a los $700.000 millones.

Este ha sido uno de los hechos más importantes de la compañía en los últimos meses. "No solo por los recursos. Desde luego, son importantes en la estructura de financiación de la nueva flota de aviones. Pero lo más significativo, a nuestro juicio, es que una empresa que hace unos años estaba a las puertas de la crisis y del cierre, hoy es capaz de tocar nuevamente las puertas del mercado de capitales y sobrecolocar una emisión de bonos en condiciones muy favorables, despertando la confianza del mercado", dice Villegas.

Este ejemplo puede resumir la historia reciente de la aerolínea y de lo que se ha llamado el milagro de Avianca. Hace cuatro años, la empresa tenía patrimonio negativo; hoy se aproxima a los US$350 millones. En 2004, cuando el empresario Germán Efromovich la adquirió, sus ingresos bordeaban los US$700 millones, generando pérdidas. El año pasado alcanzó ingresos por cerca de US$2.000 millones y un Ebitda de unos US$200 millones.

Los resultados financieros son el espejo de lo que se ve en la gestión de diferentes áreas de la compañía: renovación de la flota -de 40 aeronaves en 2004, Avianca pasó a 60-, avances en calidad operacional y eficiencias especialmente volcadas al servicio, "como las innovaciones tecnológicas en los procesos de venta y de la página de internet, inversiones en la infraestructura portuaria, como en el Puente Aéreo y las salas VIP en los aeropuertos del país, que demuestran una nueva cultura de servicio. Hoy, nuestros niveles de cumplimiento son del orden del 95% en el mercado doméstico. Apuntamos a que cada uno de los que trabajamos en Avianca estemos compenetrados y amarrados con esa cultura de servicio y creo que ha sido uno de los avances más importantes de la compañía", agrega Villegas.

El foco en su inversión está en la renovación de su flota, 21 aeronaves nuevas por un valor cercano a US$1.000 millones, que impactará directamente la eficiencia: la operación de un Airbus 320 frente a la operación de un MD puede significar ahorros en costos y mantenimientos del orden de 20%.

Sin embargo, sus planes no terminan allí. La estrategia que sigue Avianca la condujo a nuevos destinos, como la diversificación, que se refleja en dos hechos. El primero, la adquisición de la aerolínea de carga Tampa. Los ciclos de carga y de pasajeros son opuestos; así, cuando entra en la baja temporada de pasajeros, está en el ciclo favorable de la carga y viceversa.

Y el segundo hecho corresponde a la llegada a nuevos mercados. "Por el origen de nuestros accionistas la oportunidad está en Brasil, donde está la operación de Ocean Air, que hemos venido apoyando y en la que en adelante Avianca tendrá una participación más estrecha en el control de esa compañía", explica Villegas.

Ocean Air tiene 2,5% del mercado de Brasil, pero a pesar de esa pequeña participación, genera ingresos superiores a US$200 millones. Según Villegas, "la idea no es hacer de esta compañía la más grande de Brasil sino hacer una empresa eficiente y productiva. Desde la óptica de Avianca, es un soporte importante en la diversificación". Con Aerogal de Ecuador tiene acuerdos comerciales y, eventualmente, en el futuro se podría dar una adquisición.

Sobre la mesa, también hacia adelante, está la propuesta de emitir acciones de la compañía para seguir apalancando su crecimiento.

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