| 3/18/2011 12:00:00 AM

“Aquí no hay peleas”

En entrevista con Dinero, el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, habló sobre las tensiones al interior del gremio, la relación entre Gobierno y empresarios, la aparición de nuevas iniciativas gremiales y los $9 billones que ha puesto el sector privado durante la administración Santos.

 

D — Usted ya lleva 15 años en la Andi. ¿Cómo se siente al cabo de todos estos años?

— Muy bien. Para mí, el principal cambio en este tiempo ha sido la diversidad de sectores que agremiamos. Eso genera apego al interés nacional y así lo han entendido los gobiernos. Yo no soy un presidente de gremio que va a pedir favores especiales para la empresa de fulano, ni para el sector de fulano. Las discusiones del presidente de la Andi con el Gobierno, el Congreso o las Cortes son sobre temas de interés nacional.

D — Pero hay sectores que quisieran una voz más fuerte de la Andi frente al Gobierno…

— En los meses recientes han sucedido dos cosas. Primero, un cambio de estilo en la relación con el Gobierno. Los empresarios estaban acostumbrados a que le decían a la secretaria: "márquele a Uribe", y Uribe estaba al teléfono ahí mismo. Esa fue una relación que el sector privado agradeció mucho, disfrutó mucho y que le convino a la recuperación de la confianza. El presidente Santos tiene otra manera de relacionarse, y es a través de las instituciones, de los Ministerios y de los altos consejeros. Es un cambio de estilo que también repercute sobre quienes representamos las instituciones del sector privado.

D — ¿Han sentido los empresarios el cambio?

— Sí, el empresario común y corriente ha sufrido el duro cambio. ¿Y cuál es la solución? Pues adaptarse, porque no va a ser el Gobierno el que se va a adaptar a nosotros.

D — ¿Y cómo adaptarse?

— Aumentando los consensos dentro del sector privado a la hora de ir ante el Gobierno. Hay que hacer muchísimo esfuerzo para que la información técnica que se le dé sea irrebatible. También hay que lograr una relación en la cual se pongan siempre por delante los intereses nacionales. Por supuesto hay gente a la que eso le parece muy trabajoso, riesgoso y difícil. Pero yo creo que esa es la realidad.

D — ¿Qué más cambió con el nuevo gobierno?

— El gobierno Santos ha hecho una inmensa cantidad de cambios que valen plata. El sector privado ha puesto $9 billones sobre la mesa desde el 7 de agosto del año pasado. Lo hemos hecho con gusto, pero eso no quiere decir que no sintamos el golpe. Son US$4.500 millones, es decir, 1,5% del PIB.

D — ¿Sienten los empresarios que les están cambiando las reglas del juego?

— Digamos más bien que la manera como el gobierno veía la tributación hace ocho años es muy distinta a cómo la ve hoy. Hace ocho años necesitábamos confianza, hoy necesitamos crecer, y crecer con equidad. Eso significa un cambio en la visión tributaria y fiscal del Estado que le cuesta al sector privado. Eso no quiere decir que nos vamos a ir para la oposición.

D — ¿Qué compensa ese gran esfuerzo?

— La gran discusión que nos queda pendiente para equilibrar estas cargas es la reforma tributaria que ha anunciado el Ministro de Hacienda. Una reforma que baje sustancialmente las tarifas de renta a las empresas, que aplane el IVA, que amplíe un poco la base y que le dé un gran cambio a lo que es la recaudación en Colombia.

D — ¿La reforma tributaria va a ser el desquite?

— Creo que será el momento de equilibrar; de ver el papel que el equipo económico le quiere asignar a la inversión privada. Pero, más allá de la reforma, seguimos pendientes de cosas como que se desmonte el 4 por mil y el impuesto al patrimonio en el tiempo acordado, y se elimine la tabla de fletes en el plazo que dio el Gobierno.

D — Esas diferencias entre los gobiernos de Uribe y Santos, ¿han generado fisuras en el gremio?

— No creo que el tema sea de agrietamientos ni de peleas. Aquí hay una controversia interna, que no es de una masa crítica, pero que tiene razón: hay mucha preocupación por la reforma arancelaria que hizo el Gobierno en medio de semejante revaluación. Ellos están preocupados porque ven que su competencia externa va a ser mucho mayor. Eso está poniendo mucho estrés sobre la caja y las utilidades de algunas compañías. Tienen razones para estar preocupados.

D — ¿Y eso explica que los mineros y las empresas metalmecánicas estén buscando una nueva vocería?

— Vamos por partes. Los Mineros están creando un gremio que, hasta donde tengo entendido, no cuenta todavía con personería jurídica. Sin embargo, desde ya cuenta con la presencia de un delegado de la Andi en la junta directiva. Es una nueva expresión de firmas que ya están afiliadas a la Andi, pero que quieren hablar de temas grandes que son distintos a los que les interesan a los pequeños mineros de Boyacá o del sur del Cesar.

D — ¿No pueden hablar de esos temas en la cámara sectorial de la Andi?

— Sí, pero con esa coordinación entre grandes y pequeños. Lo que veo es un órgano nuevo, de urgencia, por el crecimiento de ese sector en producción y en problemas ambientales y de reglamentación. Ahí tienen una persona inmejorable para hacer esa coordinación (Claudia Jiménez).

D — Por su parte, Martha Lucía Ramírez está promoviendo la Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana….

— Yo no sé bien cómo es esa iniciativa. Lo único que sé es que así le gusta hacer las cosas a la ex ministra. Ustedes recuerdan que hizo un grupo parecido para la negociación del TLC con Estados Unidos porque los gremios no sabíamos negociar. Eso nunca tuvo resultados y ahora quiere más de lo mismo. Además, no entiendo por qué una persona como Martha Lucía, que abrió tantos mercados cuando fue ministra de Comercio Exterior, ahora le dé susto la integración con el Asia Pacífico. Me parece curioso por decir lo menos. No sé por qué no hacen las vainas cuando están de ministros y luego las quieren hacer como ex ministros.

D — ¿No será que la Andi creció demasiado y por eso ahora hay más fricciones?

— Sí, pero uno no puede dejar de crecer por el hecho de que en el futuro haya más conflictos de interés. Lo que tiene que encontrar cada día son mejores maneras para solucionarlos.  

D — ¿La Andi era uribista y ahora es santista?

— La Andi es gobiernista y punto. Eso no quiere decir que no pueda uno estar en desacuerdo con determinados temas de la política económica, exterior, fiscal o de carreteras.

D — ¿Se desgastó mucho la Andi con el episodio de Angelino?

— Esos cálculos no los hacemos en esta casa, porque yo no quiero ser Ministro, ni Senador ni Presidente de la República. Lo único que quiero es transmitir unos mensajes por los intereses nacionales. Si eso trae consecuencia de prestigio o desprestigio no es lo importante.

D — Y, en el caso de Angelino, ¿el mensaje caló?

— El tiempo nos lo dirá; lo dicho, dicho está.

D — ¿Qué piensa de Angelino?

— Que es una pieza fundamental en una futura negociación de paz. Por eso lo debe conservar el Presidente. Lo importante es que llegue a ese momento con la mayor cantidad de capital político. Si lo ponen a manejar el día a día, se va a desgastar antes de tiempo.

D — ¿Qué piensa de los reversazos en materia salarial, pensional y hasta de paro camionero?

— Que son preocupantes. Sin embargo, el Presidente dice tener otras salidas. En el caso de la tabla de fletes, puso una fecha de vencimiento; en la reforma pensional, va a presentar un nuevo proyecto. No creo que Santos sea una persona de la que uno pueda decir que es de mano suave.

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