| 3/14/2008 12:00:00 AM

Aprendizaje sin fronteras

Los estudiantes del colegio Gabriel García Márquez, de la comuna 8 de Medellín, han aprovechado internet para conectarse con el mundo.

El experimento parecía un ejercicio cualquiera de química. Los 75 estudiantes de décimo grado, que llevaban seis meses investigando sobre la contaminación del agua, iban a neutralizar los agentes contaminantes mediante procedimientos químicos. Todo estaba preparado en el laboratorio del Colegio San Andrés de Lima, Perú, donde se iba a hacer el experimento, y en el aula del colegio Gabriel García Márquez, de la comuna 8 de Medellín, donde los estudiantes iban a ver todo el proceso a través de una videoconferencia, ya que no podían hacer directamente el ejercicio porque su institución no tiene un laboratorio propio. La colaboración entre estas dos instituciones es solo una de las formas en que las tecnologías de la información y de la comunicación han permitido acortar las distancias entre comunidades estudiantiles alrededor de todo el mundo, y también es solo uno de los usos que le ha dado este colegio, ubicado en una de las zonas más deprimidas de la capital antioqueña, pero que con su ingenio logró ser una de las instituciones destacadas por el programa EducaRed, de la Fundación Telefónica de España, el año pasado.

El motor detrás de esta colaboración es Olga Lucía Agudelo, una docente con 20 años de experiencia, que aprovechó lo aprendido en su postgrado de computación para la docencia, para darle un uso más creativo a los escasos recursos tecnológicos con que contaba el colegio. Hace cinco años, cuando empezó este sueño, se contactó por e-mail con Mary Saint, una profesora de tecnología informática del colegio Guardias Presidenciales Número 12 de México, y así lograron que los estudiantes de ambos colegios hicieran trabajos conjuntos, intercambiando información sobre sus respectivos países. Esta primera experiencia fue muy básica, porque los estudiantes mexicanos no podían utilizar el correo electrónico ni ingresar al chat, por lo que las dos profesoras eran quienes recibían los correos y debían imprimírselos a sus estudiantes para que el intercambio se hiciera efectivo.

Después vinieron contactos con estudiantes de otros países, utilizando videoconferencias con Skype. Al principio usaban el teléfono del colegio para contactarse por internet, por lo que dejaban incomunicada la institución durante la clase. Luego les instalaron un módem en el aula y finalmente, a principios del año pasado, les pusieron banda ancha, con lo cual se facilitó todo el proceso.

Además del proyecto de química en línea con el colegio peruano, Olga Lucía montó un encuentro bilingüe con el colegio Nashoba High School, de Boston, Massachusetts, en el que los niños paisas les enseñaban español a los estadounidenses, y estos les enseñaban inglés. El programa se montó con videoconferencias cada ocho días, e intercambio de e-mails a través de las profesoras.

Hoy en día, Olga Lucía tiene en los demás profesores del colegio sus mejores aliados para lograr la interacción con alumnos de otros colegios y otros países. En este momento tienen varios proyectos en marcha, como Química en Línea y el de Nashoba High School. También se están conectando con el Reino Unido y con un colegio de Bogotá para profundizar en el aprendizaje del inglés; están rescatando mitos y leyendas con estudiantes de Chile y, a nivel nacional, en Colombia. El límite es su imaginación. "Una de las mayores ventajas de estos proyectos es que se transversaliza el área de tecnología e informática, se facilita el aprendizaje de los alumnos y se logra desarrollar en los estudiantes competencias que requieren para desenvolverse en un mundo globalizado como el que les toca vivir", afirma con orgullo Olga Lucía.
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