| 9/16/2005 12:00:00 AM

Alimentos

Las firmas mundiales de alimentos trajeron tecnología e innovación al país, y hoy enfrentan la competencia de una industria local que aprendió de sus mejores prácticas.

Las comodidades de la vida moderna, como usar café instantáneo en vez de tener que moler los granos y hacer una infusión en agua; comprar la leche del mes en lugar de hacerlo diariamente; hacer natilla en 15 minutos y no en una hora, untarle margarina al pan con la certeza de que se va a deslizar suavemente sobre él o tomar cereal listo en el desayuno, son posibles gracias a las multinacionales de alimentos que con su tecnología les facilitaron la vida a los colombianos y trajeron tecnologías y prácticas que le sirvieron de referente a la industria nacional.

En el caso de Nestlé, sus productos se conocen en el país desde 1900, cuando se importaban de Francia. Para 1922 se empezaron a traer de Panamá, en 1930 conformaron su distribución propia en el país y en 1944 montaron una empresa en Colombia. Durante los 60 años que lleva produciendo en el país, la compañía ha tenido un papel protagónico en el desarrollo del sector lácteo, mediante el establecimiento de programas de fomento que han beneficiado a un sinnúmero de pequeños productores y microempresas del país.

Uno de sus mayores aportes ha sido el desarrollo de cuencas lecheras, que crearon un nuevo polo de negocios para Valledupar en la década del 60, y en Caquetá en la década del 70. Además, es uno de los grandes compradores de café del país, ya que adquiere el 10% de la cosecha anual.

"Más que los productos hayan cambiado los hábitos del consumidor, somos nosotros quienes hemos querido entender a nuestros consumidores, sus tendencias, sus necesidades, y acompañarlos en esa evolución", afirma Roberto Giraldo, director de comunicaciones de Nestlé. Con eso en mente, introdujeron la primera leche en polvo que se conoció en el país -Klim-, el primer café soluble -Nescafé- y los productos Maggi, que facilitaron la vida de las amas de casa. En el mercadeo, Nestlé desarrolló las actividades de impulso en los supermercados para dar a conocer sus productos.

Pero las multinacionales no solo han traído productos para fabricarlos y comercializarlos en el mercado colombiano, sino que han sabido respetar y potenciar los desarrollos de la industria local. Tal es el caso de la salsa de tomate Fruco, que fue desarrollada en 1950 en Colombia por los austriacos Leo Feldsberg, fundador de la empresa Frutera Colombiana Fruco, y Félix Zweig, inventor de la fórmula. En 1962, cuando la multinacional CPC (que después se convirtió en Best Foods International) adquirió la compañía, mantuvo este producto, que era la estrella de la firma. Lo mismo sucedió con Unilever, que compró Best Foods en 2000. "Una de las marcas que más cuidamos es Fruco, que está dentro de las 5 más admiradas del país. La fórmula de la salsa de tomate es como la de la Coca-Cola: no se toca", explica David Cahen, director de mercadeo de Unilever Andina. Esta compañía, que también compite en el negocio de limpieza, introdujo en 1973 la primera margarina blanda de mesa untable que se conoció en el país (Rama).

Unilever tiene planta en Cali y es el centro de producción para países andinos en aderezos, de Knorr, y acaba de iniciar la producción de margarina Dorina para Perú.

Otra empresa con una larga historia en Colombia es Cadbury Adams, que entró al país desde 1951 y hoy produce 36.000 toneladas de dulces y gomas de mascar, de las cuales exporta el 85% a más de 30 países. Chiclets, Trident, Bubbaloo, Halls y Certs son algunas de las marcas que esta multinacional inglesa comercializa en el país.

Las firmas mundiales de alimentos le han traído tecnología e innovación al país y ahora enfrentan la competencia de una industria local que aprendió de sus mejores prácticas y que se disputa con ellas gramo a gramo el consumo de los colombianos.
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