| 10/12/2004 12:00:00 AM

Alimentos<BR>Entre la salud y la gratificación

Alimentos que además de nutrir ayuden a prevenir enfermedades, nuevas combinaciones de formas y sabores, y productos preparados son las tendencias en este sector.

La industria de alimentos es una de las más dinámicas y competidas del mundo. Las 10 empresas más grandes del sector venden al año US$558.000 millones, seis veces el PIB de Colombia, mientras que el sector agroalimentario es el mayor renglón industrial de la Unión Europea, con una producción que en 2001 llegó a US$808.479 millones, de acuerdo con el Salón Internacional de la Alimentación, la principal feria del sector.

Estas cifras dan una idea del tamaño de este mercado en el que compiten por igual alimentos frescos y procesados, y que se ha caracterizado por grandes desarrollos tecnológicos en producto, proceso y empaque. En el mundo hay 300.000 documentos de patentes relacionados con alimentos, de los cuales la tercera parte corresponde a innovaciones registradas en Japón. Aunque hay que tener en cuenta que este registro no incluye la variedad de productos alimenticios que se comercializan, pero que no se registran ante las oficinas de propiedad intelectual, las patentes son un buen termómetro para saber hacia dónde se está moviendo la industria en el mundo y, por ende, cuáles serán los renglones de mayor dinamismo en el mediano y largo plazo. "La ruta que han tomado los últimos desarrollos son alimentos conservados listos para el calentamiento y consumo, mediante recipientes adecuados y aditivos, alimentos con características funcionales y alimentos transgénicos", explica Óscar Pinto, gerente de Optimum Technologies, firma especializada en búsquedas tecnológicas para las empresas. "El normal de la técnica está dirigido, además de la preservación de la salud y de la naturaleza, a la facilidad y rapidez de cocción, recalentamiento de alimentos ya preparados, y nuevos sabores", señala.

Si bien el auge de estas tendencias está muy relacionado con el ingreso per cápita de cada país y con su cultura, en Colombia hay ofertas de alimentos diseñados para nichos específicos que siguen estas corrientes, en el caso de los funcionales y las comidas rápidas, mientras que los relacionados con nuevos sabores son masivos y tienen mayor desarrollo.



Más que nutrir

Mientras por razones obvias la preocupación en los países en desarrollo sigue centrada en la nutrición, en los países desarrollados se está migrando a un nuevo concepto: la prevención de enfermedades con alimentos funcionales, que son aquellos que cumplen una función más allá de nutrir. "La línea de investigación hoy es buscar alimentos que ayuden a prevenir enfermedades crónicas degenerativas, como enfermedades cardiacas, diabetes, alzheimer, cáncer. Es buscar que la alimentación disminuya el riesgo de contraer estas enfermedades", explica Myriam Posada, especialista en nutrición humana de la Universidad de Antioquia.

En esta línea hay grandes oportunidades, tanto para frutas y verduras como para alimentos fortificados y mejorados con ayuda de la tecnología. Las frutas y verduras tienen productos fitoquímicos que modulan el metabolismo humano. Se ha demostrado que la zanahoria y los cítricos neutralizan los radicales libres, por lo que podrían reducir el riesgo de cáncer. Otros que tienen estas propiedades son el tomate (cáncer de próstata), salvado de trigo (cáncer de mama y/o colon), quesos y productos cárnicos (distintos tipos de cáncer) y té verde, chocolate y cocoa (tienen efecto sobre los radicales libres).

Por su parte, los cereales y la avena pueden reducir el riesgo de males cardiovasculares.

En Estados Unidos, por ejemplo, se comercializan barras de cereales con suplementos con calcio para mujeres de mediana edad, que previenen la osteoporosis, o con proteína de soya, para reducir el riesgo de cáncer. En Europa, por su parte, se incluyen rótulos de "valor aumentado" en los productos, para diferenciar a los alimentos funcionales, y la legislación establece que los productos mejorados deben ser también nutritivos.

En Colombia, tal vez el mejor ejemplo es lo que sucedió con el aceite de cocina Gourmet Light. En unión con la compañía de comunicaciones estratégicas Loyalty, Alianza Team, el fabricante, montó este año una campaña para alertar a los colombianos sobre el alto riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

Durante meses, ha hecho presencia en los principales hipermercados y sitios públicos del país con el lema "el corazón está de moda" para sensibilizar a la población sobre el riesgo de las enfermedades cardiacas y aprovechó para destacar los beneficios de la marca Gourmet Light. Hoy, las ventas de este producto han crecido y hay una mayor conciencia en torno a consumir aceites con menor nivel de grasa saturada, que produce el colesterol malo.

Pero la presencia de alimentos funcionales va más allá de los aceites. Harinera del Valle tiene una masa para pancakes adicionada con vitaminas; la Nacional de Chocolates ofrece chocolate cero colesterol endulzado con Nutrasweet, y granola cero colesterol adicionada con vitaminas; Alpina, leches extracalcio y yogurt con probióticos; Algarra, avena deslactosada con fibra natural; Parmalat, leche con Omega 3 (reduce el riesgo de trombosis); y Colanta, leche con vitaminas, entre otros. Las oportunidades son para todas las compañías. Pyme como J. Marbes ofrecen chocolate de mesa con 16 cereales y sin grasa, y bebidas achocolatadas cero colesterol con cereales.

La demanda de este tipo de alimentos que se genere como consecuencia de una decisión racional del consumidor para prevenir enfermedades va a depender de las campañas institucionales que apoyen los alimentos funcionales como mecanismo para reducir el riesgo de estos padecimientos. "La única manera de cambiar la percepción de los colombianos es con la educación del cuerpo médico y del aparato gubernamental sobre las nuevas opciones de alimentos", señala Juan Pablo Fernández, vicepresidente de mercadeo de Alpina.



Entre lo práctico y las sensaciones

Otro rubro de crecimiento mundial es el de las comidas rápidas, listas o semilistas para preparar. De acuerdo con recientes estudios de consumo en Estados Unidos citados por Nestlé, los compradores dicen no disponer de más de 30 minutos para la preparación de sus comidas. De ahí que el 30% de las 32.831 patentes registradas en los últimos cinco años sobre alimentos conservados se centre en alimentos listos para el calentamiento y consumo.

Varias empresas colombianas, como Ricos y Deliciosos, dueña de la marca Dimonti, abrieron líneas de exportación de platos típicos listos para consumir. Este año, sus exportaciones por este concepto llegarán a US$4 millones. En Colombia, sin embargo, la penetración de este tipo de comidas no es tan alta. No obstante, Roa, Diana, Tropicampo y la misma Dimonti, entre otras, comercializan productos de este tipo y compiten con los importadores.

Una tendencia que sí tiene un gran crecimiento en Colombia es la sensorial, es decir, aquella en que se combinan diferentes sabores y texturas. "Aunque el colombiano es más proclive a los sabores puros, la incursión de las empresas en estos sabores es una manera de provocar apetitosidad por nuevos conceptos", señala Juan Pablo Fernández, vicepresidente de mercadeo de Alpina.

En momentos de globalización, cuando el país está próximo a firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y ya se habla de la internacionalización de los alimentos, las oportunidades de negocio hay que buscarlas en Colombia, pero también en el exterior.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?