| 10/1/2010 12:00:00 AM

Alimentos, entre la salud y la funcionalidad

Productos saludables, orgánicos, funcionales, prácticos. Eso es lo que demandan los consumidores de la industria de alimentos y bebidas.

"Nos enfrentamos a un consumidor más inteligente, con mayor conciencia de lo que 'es bueno para mí' y actuando con coherencia en el momento de seleccionar los productos que compra y que consume. Leen etiquetas, se preocupan por entender lo que dicen y para ellos el cuadro de 'factores nutricionales' no es un simple adorno". Así caracteriza Mario Alberto Niño, presidente de Meals de Colombia, a los consumidores que están marcando el camino para los desarrollos de la industria de alimentos.

El aumento en la expectativa de vida, que en los países en desarrollo pasará de 63 a 75 años en 2050, según la Organización de las Naciones Unidas, está generando una conciencia sobre la importancia de garantizar una mejor calidad de vida para la vejez, lo que implica cuidar, entre otros factores, la alimentación. Además, la recurrencia de enfermedades cardiovasculares, digestivas, el sobrepeso y la osteoporosis, entre otras, han hecho que los consumidores encuentren en los productos alimenticios un aliado para prevenir o mejorar la salud.

Ligado al tema de salud, también hay una fuerte corriente por preferir productos orgánicos, que no tengan manipulaciones químicas, y exigir más información acerca de la procedencia y manipulación de los alimentos. Por otra parte, la gente está buscando alimentos que sean una solución, que les permitan alimentarse más sanamente y sean de fácil preparación y cocción. Este tema de practicidad se refleja en el estrato bajo en la preferencia por un envase práctico, de fácil almacenamiento, y que rinda para toda la familia, explica Juan Antonio Vargas, gerente de inteligencia de mercados de Nestlé.

El consumidor de hoy también es experimental, busca nuevos sabores, aromas, texturas y rituales en torno a los alimentos, explica Niño, de Meals de Colombia.

En bebidas, las tendencias son similares. "La gente busca productos saludables, con cierta funcionalidad y aterrizan en sabores locales. El consumidor busca que los productos le agreguen algo más", explica Ricardo Cortés, presidente de Coca Cola.

Nicho con potencial

La industria mundial de alimentos ha respondido a la tendencia de convertir la alimentación en un aliado para solucionar problemas de salud, y por eso el desarrollo de los alimentos funcionales; es decir, aquellos que aumentan, incorporan, eliminan o sustituyen algún componente para proporcionarle un beneficio potencial a la salud y prevenir enfermedades, sigue siendo una de sus principales líneas de investigación.

La primera fase en el desarrollo de los funcionales fue reforzar los alimentos con vitaminas y minerales para prevenir y curar problemas nutricionales. En 1942, por ejemplo, Estados Unidos empezó a fortificar la harina de trigo con vitaminas B1, B2, niacina y hierro, una práctica que hoy es común en distintos países del mundo, incluido Colombia. Otra fortificación tradicional es la de aplicarle yodo y flúor a la sal para consumo humano.

La segunda fase fue quitarles componentes a los alimentos para hacerlos más saludables, y de ahí se desprende la gama de productos light, que mantienen la apariencia de los convencionales pero se modifican para que tengan un menor índice de calorías, al disminuir su cantidad de azúcares o el aporte de grasas, por ejemplo.

El siguiente desarrollo ha sido agregar propiedades que el alimento per se no tiene, como la incorporación a las margarinas, yogures y aceites de sustancias vegetales similares al colesterol humano que ayudan a reducir el colesterol malo.

Pero también se está trabajando en repotenciar los ingredientes que el mismo alimento tiene. "La proteína láctea tiene cualidades fantásticas, se puede reforzar la leche con la misma proteína para que pueda alimentar mucho mejor a la gente y dar posibilidades de mejor salud", explica Juan Pablo Fernández, vicepresidente de mercadeo de Alpina.

En el caso de los probióticos, que son organismos vivos que ayudan a mantener la flora intestinal y evitan la proliferación de bacterias nocivas, las nuevas corrientes de investigación buscan la forma de utilizar estas bacterias para curar, desde la alimentación, enfermedades como el cáncer.

Las investigaciones no se limitan a los alimentos. Ya se habla de empaques inteligentes que están diseñados para evitar que las vitaminas, el calcio y los complejos vitamínicos de los alimentos se degraden y pierdan con el tiempo. Los empaques vienen con membranas especiales que van entregando parte de los componentes que el producto va perdiendo en el tiempo, lo que hace que el alimento dure mucho más.

Aunque los alimentos funcionales empezaron a tomar fuerza en el mundo en la década de los 90, en Colombia esta es una tendencia a la que todavía le hace falta desarrollar su potencial. "Colombia todavía está un poco atrasada en el tema. Estos productos avanzados terminan siendo al principio más costosos y se dirigen a nichos específicos, no a grandes mercados", explica Santiago Gómez, director de mercadeo de Alquería.

"El problema que tenemos nosotros es el cortoplacismo con la salud. Se vuelven productos de nicho. Esta es una preocupación para nosotros porque buscamos soluciones masivas", afirma Fernández. Andrés Ortega, gerente general de Team Colombia, coincide con estas apreciaciones. La compañía lanzó recientemente un aceite con esteroles vegetales que baja el nivel de colesterol, y está dirigido a un nicho específico por su alto precio, "pero es una apuesta a futuro que nos va a permitir estar en un mercado donde tenemos que atender una población con una necesidad específica", señala.

La industria de alimentos es un gran aliado para enfrentar los problemas de salud y desnutrición del país. Las principales empresas del sector son concientes del papel que juegan, y están dirigiendo sus esfuerzos a lanzar productos que satisfagan las necesidades del consumidor, y le ayuden a mejorar su calidad de vida.

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