| 11/1/1995 12:00:00 AM

Algo menos

Federación Colombiana de Industrias Metalúrgicas

El desempeño de la cadena siderúrgica metalmecánica -automotriz bienes de capital ha sido inferior a las expectativas que muchos empresarios tenían al comenzar 1995. Las cifras acumuladas al mes de agosto presentan una caída en las tendencias en cuanto se refiere a la producción, las ventas y las exportaciones.

El crecimiento de la producción agregada de la cadena de enero a agosto, comparado con igual período del año anterior, es de 1.1% y está influenciado por un comportamiento positivo (9.3%) de las industrias básicas de hierro y acero, tales como siderúrgicas, fundiciones, laminadoras y productoras de tubos, frente a desempeños negativos de los otros subsectores: metales no ferrosos (-4.7%), productos metálicos (-3.2%), maquinaria no eléctrica (-2.3%) y material y equipo de transpone (-0.54%).

Para la cadena las ventas presentan un crecimiento de 4.2%, que se debe fundamentalmente a los subsectores de la industria básica, los productos metálicos elaborados y la maquinaria eléctrica, pues los otros presentan disminución en este rubro.

Este no es un sector exportador. La balanza comercial, cuando se comparan las importaciones en lo que va corrido del año frente a las exportaciones, es ampliamente negativa. Sin embargo, la

tasa de crecimiento de las exportaciones es positiva frente a igual período del año anterior (24.2%).

Los principales problemas que aquejan a los empresarios y que le dan un tinte pesimista al inmediato futuro, son la baja en la demanda, que ha colocado las ventas por debajo de los presupuestos iniciales, el deterioro de la cartera que afecta la liquidez de las empresas, el costo del dinero que aumenta los gastos financieros y la competencia desleal, que en el contexto de una apertura que se ha caracterizado por ser más hacia adentro que hacia afuera, ha aumentado considerablemente.

El reto claro que tienen las empresas para los próximos meses es el de ser más competitivas. Sin embargo, la competitividad no depende solamente del empresario que ha hecho esfuerzos no suficientemente reconocidos para ofrecer mejores productos. Los sobre costos que escapan a su decisión individual y que se reflejan en una infraestructura física deficiente, en unos servicios públicos poco confiables y costosos, en unas políticas macroeconómicas como la cambiaría que encarece las exportaciones y abarata las importaciones, en un estado de inseguridad permanente que ha elevado las primas de los seguros, y en una burocracia que en lugar de ayudar entorpece la marcha de las empresas, pesan, y de qué manera, sobre el propósito de alcanzar la competitividad que la apertura de los mercados reclama para sobrevivir con éxito.

La solución a los problemas mencionados radica en buena parte en la comprensión de los mismos por las altas autoridades económicas. Comprensión que debe conducir a la existencia de apoyos efectivos que no pueden confundirse con medidas proteccionistas, pues son actitudes de defensa, de legítima defensa de la industria nacional. No podemos olvidar que el crecimiento del sector productivo y por ende el de la economía colombiana, es algo que compete a los sectores público y privado y que cada cual debe desempeñar responsablemente el papel que le corresponde.
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