| 9/16/2005 12:00:00 AM

Agricultura

Los jugadores extranjeros tienen una participación mínima en los cultivos más importantes. Sin embargo, han influido en la transferencia de conocimiento y en la consolidación de la competencia.

En Colombia, el impacto de las multinacionales sobre la actividad agrícola ha sido limitado. Hoy, las hectáreas sembradas de los mayores cultivos agrícolas de exportación -café y flores- están en manos casi exclusivamente de empresarios colombianos. Por otra parte, su desarrollo técnico también ha sido esencialmente una hazaña de colombianos. De hecho, el conocimiento y know how nacional que se han generado alrededor de estos cultivos están entre los mejores del mundo.

Esto no quiere decir que el aporte de las multinacionales o del capital extranjero al desarrollo del agro haya sido insignificante. Por un lado, son las proveedoras dominantes de productos de protección de cultivos como fertilizantes y plaguicidas. Y han influido ante todo en la consolidación de la competencia y la comercialización, además de la transferencia de conocimiento.

Por ejemplo, aunque las flores colombianas no fueron desarrolladas por capitales extranjeros, sí influyeron en su evolución. La primera empresa extranjera en Colombia fue Floramérica que ingresó al país a mediados de los años 70. Para mediados de los 80, tenía ventas de hasta US$50 millones anuales y acaparaba una considerable proporción de las hectáreas sembradas en la Sabana de Bogotá.

Indirectamente, Floramérica ratificó que las flores eran un buen negocio, dice un floricultor colombiano fundador de la industria. Tanto, que cuando la agresiva expansión de la estadounidense la puso en aprietos financieros, un grupo de floricultores colombianos intentó sin éxito comprarla. Pero más importante, la empresa irrigó conocimientos de mercadeo y producción al sector floricultor colombiano que sirvieron para crear otras empresas nacionales. Esto no fue planeado. Personal clave de Floramérica, como uno de sus fundadores, se fue de la compañía para luego convertirse en consultor de empresas colombianas. Incluso, algunos de sus directores comerciales de Miami también se fueron. El conocimiento que se difundió en la industria fue importante, en especial porque en ella el movimiento de personal estratégico siempre ha sido una amenaza. "Era fácil filtrar el conocimiento porque estaba en una sola persona", dice un empresario del sector. Esta tendencia a sonsacar personal estratégico obligó a las empresas colombianas a distribuir el conocimiento del negocio entre varios empleados.

Luego de su paso por accionistas panameños, en 2001 Floramérica fue adquirida por la multinacional frutera Dole, que alcanzó a tener el 35% de la producción colombiana de flores. Años antes se había creado USA Floral, una empresa estadounidense que había comprado al mayor comercializador de flores en el mundo, Florimex, y que alcanzó a comercializar hasta 30% de las flores colombianas en Estados Unidos.

La entrada en escena de estas empresas estadounidenses ayudó a consolidar al sector floricultor colombiano. Además de Floramérica, Dole también compró otras empresas colombianas que tenían dificultades financieras. Por su parte, USA Floral había adquirido también más de veinte comercializadoras de flores en Miami, entre ellas varias colombianas; la idea era racionalizar la atomizada comercialización de flores hacia Estados Unidos. Esto con el fin de concentrar la industria en las empresas más fuertes obligando a las pequeñas a reducir la sobreoferta y a entregar mejor calidad. Adicionalmente, se proyectaba que estas empresas extranjeras ayudaran, en parte, a especializar la producción de flores colombianas y a ubicarlas en nuevas plazas como supermercados y almacenes de cadena, lo cual fue muy importante para la industria colombiana dado que las rosas ecuatorianas habían comenzado a desplazar a las colombianas. No obstante, la quiebra de USA Floral en 2001 dejó a muchas empresas colombianas sin canal de distribución y con cuentas por cobrar.



El café

En el sector caficultor, la presencia de capitales extranjeros en el cultivo del grano ha sido limitada, pero ha tenido su mayor impacto en la comercialización. En Colombia están los mayores grandes compradores del mundo de café y otros granos, como el inglés ED&F Man, el alemán Neumann y el grupo Ecom con sede en México y Suiza.

Estas empresas han dinamizado la compra del grano en el mercado interno y han encadenado a los caficultores colombianos con los importadores y tostadores internacionales. "Siempre habrá una discusión acerca de la presencia de multinacionales exportadoras de café en Colombia", dice Gabriel Rosas, ex presidente de Asoexport, gremio de exportadores de café. Sin embargo, gracias a ellas, "hay más competencia y facilitan el mercadeo". En los años 60, la Federación de Cafeteros era el único exportador de café, hoy el organismo abarca casi el 30% de las exportaciones, las exportadoras nacionales otro 20%, mientras que las multinacionales exportan cerca del 50%. Habría que tener en cuenta que esta democratización también se debe a que el mercado interno es hoy más transparente. Ya no hay "cierres" unilaterales del mercado y los precios del grano se fijan a diario con base en fórmulas conocidas y son ampliamente divulgados.

Por otra parte, exportar café se ha vuelto una labor sofisticada. Debido a su poder monopsónico sobre el mercado, las tostadoras se han vuelto cada vez más exigentes en sus compras de café, lo que ha obligado a las exportadoras a manejar inventarios "justo a tiempo". Ellas también piden mezclas de distintos tipos de cafés del mundo, las cuales pueden ser satisfechas gracias a sus operaciones en otros países cafeteros. Adicionalmente, con el uso de instrumentos financieros transados en las bolsas mundiales, las multinacionales introdujeron más facilidades de compra para el caficultor colombiano. En todo caso, los exportadores colombianos no se quedan atrás, "tienen firmeza y credibilidad", dice Jorge Lozano, presidente de Asoexport. Gracias a lo cual nadie en Colombia puede "marcar la pauta en la exportación de café".

Hacia el futuro, las multinacionales tendrán un importante impacto sobre la competitividad del sector, dice Rafael Mejía, presidente de la SAC. Ellas proveen las semillas genéticamente alteradas que ofrecen mayores rendimientos y resistencia a plagas y condiciones climáticas adversas. Sin embargo, en biotecnología, desde hace años, solo unas cuantas multinacionales, como Monsanto y Novartis, desarrollan actividades de investigación y desarrollo en Colombia; el grueso de la investigación la hacen entidades nacionales, como Corpoica.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?