| 2/11/1998 12:00:00 AM

A la conquista de Wall Street

Luis Carlos Sarmiento, el colombiano que arrancando de ceros se convirtió en el empresario más exitoso, revela sus planes de abrir su grupo al público en 1998

Durante los dos últimos años, el país ha visto a Luis Carlos Sarmiento Angulo comprando entidades financieras por doquier, pero nadie sabía qué se traía entre manos. El misterio se empezó a develar en enero con el lanzamiento del Grupo Aval, una iniciativa que podría partir en dos la historia del sistema financiero y de los conglomerados familiares en Colombia.



Detrás de la compra del Banco Popular, Ahorramas y las leasing de Boyacá, Comercio, Bogotá y Mundial, por parte de la Organización Sarmiento Angulo, hay una nueva modalidad de integración de entidades financieras en torno al servicio, que permite movilizar recursos de capital y que tiene una meta muy ambiciosa: la consolidación de una holding financiera que cotice sus acciones en la Bolsa de Nueva York.



Si todo marcha según lo planeado, en poco tiempo el Grupo Aval, como se llama la holding, estará cotizando en Wall Street. Esta es la primera vez que un grupo familiar se atreve a abrir a terceros las puertas de su conglomerado -no de una de sus compañías- en los mercados financieros internacionales. Pero desde ya, los beneficios de Aval los están percibiendo los usuarios.



Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre que arrancando de ceros se convirtió en el empresario más exitoso del país, reveló toda su estrategia empresarial a Poder & Dinero, pero también dio su opinión sobre los grandes temas que ocupan al país: la economía y la paz.



¿Qué es el proyecto del Grupo Aval?



Es una estrategia flexible de integración de los bancos de Bogotá, Occidente y Popular y las corporaciones Ahorramas y Las Villas para faciliar la gestión financiera del cliente. Es una nueva estrategia de servicio. Forma parte de un gran proyecto que he conceptualizado en tres etapas. La idea la tuve hace unos cuatro años y consistía en que todas las inversiones financieras de este grupo se aportaran a una holding con el objeto de facilitar la administración y utilizar beneficios de sistematización, de procesos operativos, de mejoramiento de servicio y de registro en los mercados públicos. Ese proceso tiene que culminar con el registro en el mercado público de Nueva York. Y ése es el punto más ambicioso, porque requiere cumplir las rigurosas normas de Estados Unidos para esos efectos.



¿Cómo llegará a esa meta?



Para llegar allí hay que pasar por la constitución legal de esa compañía y el registro en los mercados públicos de valores de Colombia. Antes de eso, vamos a empezar con esta primera etapa que arranca en febrero, la cual consiste en producir desde ya los mismos servicios que se producirían si todas estas instituciones estuvieran fusionadas.



¿En qué consiste la etapa que arranca en febrero?



En acercarnos más al cliente, en facilitarle toda la gestión financiera. Vamos a integrar toda la red de servicios de las cinco entidades crediticias que pertenecen a nuestro grupo para permitir que cualquier cliente de una de ellas pueda utilizar cualquier oficina de las entidades de nuestro grupo para pago de cheques, retiros de cuentas de ahorro, transferencias, abonos a obligaciones hipotecarias y tarjetas de crédito. Además, el límite de crédito individual, mediante sindicación interna, alcanzará los US$200 millones.



¿Cuándo y cómo se consolidará la holding?



Las compañías que son dueñas de nuestras entidades financieras son aproximadamente 50 y están realizando sus asambleas desde la última semana de enero para aprobar los proyectos de fusión. Esperamos estar firmando las escrituras de la escisión y fusión con Aval S.A. -que ya está constituida- hacia el 20 de abril.



¿Cuál va ser el patrimonio de Aval?



Esa cifra no la tengo todavía precisa, pero será un patrimonio del orden de $2,5 billones.



¿Qué pasa con los actuales accionistas de las cinco instituciones financieras?



R En principio lo que va a pertenecer a la holding es únicamente la participación accionaria de la Organización. El resto es libre y sigue estando en el mercado público de valores. Los accionistas actuales podrían en el futuro quedarse en las entidades de las cuales son accionistas o participar en la holding.



¿Y cómo se beneficiarían los accionistas de Aval?



En la colocación de las primeras partidas seguramente se va a despertar un gran apetito. Y con ello, las acciones se van a valorizar, generando su propio mercado. Un grupo con nuestra trayectoria despierta un fuerte interés. La gente que invierte en él obtiene valorización y adquiere ganancias, con lo que el mercado se retroalimenta. La idea es darle un impulso tan grande que se convierta en uno de los papeles estrella de la bolsa, que contribuya a darle profundidad al mercado. En estas sociedades se vende lo que se ve: confianza y solidez.



¿Qué porcentaje de esa holding estarían dispuestos a colocar en Colombia y en el exterior?



Lo que nos interesa es mantener el control. Iniciaríamos con un porcentaje pequeño, 5, 10, 20% y estaríamos dispuestos a seguir aumentando, según la demanda.



¿A usted no le da miedo abrirse?



¡No, para nada! Cuanto más grande, menos temor hay en abrirse.



¿Qué beneficios van a obtener los usuarios con Aval?



En su conjunto nuestras entidades financieras tendrán mayor respaldo que cada una de ellas en particular. Un cliente de este nuevo sistema va a disponer de 770 sucursales en todo el país, repartidas en 150 ciudades, aproximadamente 600 cajeros electrónicos y 25.000 personas a su servicio.



¿La experiencia con el Banco del Comercio le dejó un malestar contra las fusiones?



No. Si en algún momento se encuentra la necesidad de fusionar las unidades bancarias, se hará. Pero no es una meta inmediata. Ahora bien, todo lo que estamos haciendo aquí está en ese camino. Si un día decidiera fusionarlas, tendría irremediablemente que empezar por este mismo proceso de integración tecnológica y de servicios.



¿Cuándo arrancó el proceso de integración?



Hemos venido trabajando un año en la logística.



Usted dice que le tomó cuatro años materializar este proyecto. ¿Qué pasó en los tres años anteriores?



Que nos encontramos con una legislación muy restrictiva en Estados Unidos, que prohíbe cambiar el control de la propiedad accionaria de una entidad bancaria organizada en ese país sin haber obtenido previamente un permiso de la Reserva Federal, y la obtención del permiso es poco menos que imposible. Todo eso nos obligó a vender en diciembre el Banco de Bogotá en Nueva York al Commercial Bank por US$48 millones.



¿La burocracia estadounidense es peor que la nuestra?



En ciertos campos es imposible. Me tomó tres años superar esa dificultad, en lo cual invertí una cantidad de tiempo y de dinero en abogados estadounidenses, hasta que encontré que la única manera viable era vender el banco.



¿Qué satisfacciones le ha dejado el proyecto Aval?



Cuando concebí la idea tuve temor porque no tenía antecedentes de ningún grupo latinoamericano que hubiera hecho algo similar. Ahora sé de por lo menos tres grupos que han realizado proyectos parecidos. También ha sido muy satisfactorio recibir la visita de tres bancos de inversión de muy alto nivel internacional que están interesados en participar en la holding.



¿Qué va a pasar con las CAV y las leasing que compró?



El primero de julio se van a fusionar Las Villas y Ahorramas, y a lo largo del año se van a fusionar las leasing.



¿Va a comprar más bancos?



R Tengo interés en mantener la dinámica del grupo. Como saben que soy inversionista, me ofrecen muchas cosas. Pero mantenemos una discreción total. Los negocios no son para salir a contarlos. Negocio que se cuenta, no se hace, y si es financiero, menos.



Más holdings



¿Qué cambios tiene previstos en los otros negocios?




Habrá una holding que maneje todas nuestras inversiones en telecomunicaciones y otra para las inversiones en construcción.



¿Qué planes tiene en el sector de contrucción?



Tal vez el proyecto más interesante, cuya planeación empezamos este año, es un gran centro empresarial en Ciudad Salitre en un lote que tiene un área neta de casi 90.000 m2, con 600 metros de frente sobre la Avenida Eldorado, al occidente del edificio nuevo de la Gobernación de Cundinamarca. Ahí vamos a desarrollar un centro empresarial que deberá ser el más importante y el más grande de Bogotá. Va a tener unos 500.000 m2 de construcción. Es un proyecto para desarrollar en no menos de diez años. También tenemos otros terrenos y proyectos de vivienda, para superar las 40.000 viviendas y los 4.000.000 m2 que hemos construido hasta ahora. También seguiré en el negocio de las concesiones de obras públicas.



¿Cuál es el concepto de este centro empresarial?



Un centro donde puedan tener su sede las grandes empresas, en una zona de gran tranquilidad, con espacios abiertos, grandes áreas de parqueo y la más completa variedad de servicios.



¿Por qué el interés en telecomunicaciones?



Porque tiene una ventaja sobre el sector financiero, y es que las posibilidades de inversión son casi ilimitadas. Podemos invertir los excedentes financieros sin riesgo de alcanzar posición dominante. Y como tengo una inversión próxima al 25% en el sector financiero, debo buscar otra área en la cual pueda seguir invirtiendo.



¿Cuándo estará lista la holding de telecomunicaciones?



En el curso del año. No es urgente porque, a diferencia de la financiera, no corresponde a empresas ya inscritas en los mercados públicos.



En el caso de la telefónica de Manizales, ¿se considera perdedor?



No, por el contrario. Empresas Públicas de Medellín pagó un mayor valor de cerca de 40% en la segunda vuelta, lo que valorizó tremendamente las acciones que había comprado Porvenir. Además la administración de la empresa quedó en excelentes manos.



Resultó extraña su unión con EPM y Bavaria para larga distancia.



Uno debe guiarse en los negocios por razonamientos inteligentes. La cifra que establecieron para el valor de las licencias es demasiado alta: US$150 millones. Al realizar esta asociación seguramente se limitará a dos el número de nuevos operadores, con un valor de las licencias de US$300 millones. Si no la hubiéramos efectuado, seríamos por lo menos 3 nuevos operadores, con un valor de las licencias de US$450 millones. Como el número de usuarios no depende del número de operadores sino de la necesidad del servicio, esta asociación permitirá, para cada nuevo operador, tener más usuarios (porque habrá menos operadores) con una inversión menor. Estos ahorros se traducirán en beneficios para los clientes. A la luz de los números, esto era lo que teníamos que hacer.



La economía



Hablemos de economía y negocios. ¿Cómo ve el panorama?



Lo más preocupante es el alto desempleo. En un país con bastante empleo, la mayoría de los problemas sociales desaparecen o por lo menos disminuyen. No es lo mismo tener ingresos bajos que no tener nada. En inflación hemos sido muy poco ambiciosos en las metas y bastante desafortunados en los logros. Hay que hacer un esfuerzo mucho más grande, porque continuar rebajando la inflación de dos en dos puntos no es un gran logro. Y hay una recesión de la cual todavía estamos saliendo, pero no a gran velocidad. No nos engañemos.



¿Cómo ve la construcción?



R Reaccionando muy lánguidamente. Los análisis indican que tiene que reaccionar porque el volumen de inventarios existente se ha reducido significativamente. Por ejemplo, cuando se desató la crisis, hacia junio de 1996, nosotros teníamos un inventario muy alto, de entre US$40-50 millones. Hoy no tenemos ninguna unidad con demora en la venta.



¿Cree que va a haber una crisis cambiaria?



No lo creo, porque tenemos bastantes ingresos y reservas. Pero sí hay una gran incertidunbre en la producción y exportación de petróleo por la guerrilla. Yo no vería por qué podría haber una crisis, particularmente si van a bajar la base monetaria. De otra parte, no creo que hubiera una crisis, creo que lo que ocurriría en ese momento sería que quizá se vieran obligados a acelerar la devaluación por vía de un aumento de la pendiente de la banda cambiaria, pero sin renunciar a este mecanismo.



¿Cree que en los próximos cinco años la economía va a ser mejor que ahora?



Definitivamente, vamos a tener una mejor economía, más pujante y en eso no me baso tanto en tratar de proyectar las expectativas actuales, sino en la experiencia de tantos años de trabajo. En nuestro país siempre hay una gran crisis de algo, pero dentro de ellas el país progresa y progresa.



¿Cómo se imagina el país en diez años?



R Es imposible pensar en Colombia con diez años más de esta guerra absurda, infructuosa y corrupta hasta las raíces. Si la paz se da, el desarrollo de este país no lo para nadie. He trabajado en muchos países y nunca he visto gente tan emprendedora y trabajadora como en Colombia. Esa es nuestra mayor riqueza. Ni las reservas en oro podrían dar mayor garantía de progreso.



Planificar la paz



¿Se imagina la paz en cinco o diez años?




Quisiera imaginármela antes. Todos estamos conscientes de que eso no puede ser un proceso de corto plazo. Nos hemos demorado en iniciarlo. Creo que seguimos demorados en hacer un análisis muy profundo y un planeamiento muy serio de cuáles son las verdaderas posibilidades y los verdaderos caminos que nos debieran llevar a la paz. Si hubiera un plan definido, sería más fácil avanzar.



¿Qué ha faltado para hacer ese análisis?



Voluntad política. No conozco ningún programa que haya sido exitoso, si no ha tenido una planeación adecuada. Aquí no ha habido planeación y esto es lo primero que se necesita para lograr la paz. Pero no, esto parece una corraleja: sin toreros, pero con una gran cantidad de espontáneos.



¿Qué sector sería el llamado a liderar esa planeación?



Obviamente, el gobierno nacional. Nadie puede reemplazarlo en eso. Ahora, es indispensable que se apoye en todos los colombianos, no sólo en unos comités. El Ejecutivo tiene que llamar en su apoyo al poder Legislativo, al Judicial, a los medios de comunicación. Es un proceso inmenso que requiere de todos.



¿Cree que el siguiente gobierno alcanzará la paz?



Si logra la paz, se inmortalizará. Sería el gobierno del siglo, sería lo máximo para el país.



¿Le ve un papel destacado a los empresarios dentro de ese proceso de lograr la paz?



Desde luego que podemos contribuir en muchas formas. A la elaboración de los planes, a darle el sentido gerencial al proceso. Todos los empresarios del país hemos manifestado siempre que estamos dispuestos a contribuir y todas las colaboraciones que nos han pedido -hasta ahora muy pequeñas- han sido atendidas inmediatamente.



Pero el sentir común es que los empresarios se ven bastante desvinculados del proceso.



R Sí, lo acepto, pero también adicionaría una cosa. No es una situación particular del empresario colombiano. Es la situación general del país. ¿Quién está muy comprometido con esto? Aparecen espontáneos en montones. Sabemos lo que ocurre con esos voluntarios cuando no forman parte de un programa general, de una coordinación. En algunas ocasiones, hacen más daño que bien.



Grupos en la mira



¿Qué están construyendo los grupos?




Ante todo, creando riqueza permanente. Contribuimos formando gente. En general, el estándar de bienestar de nuestros funcionarios es superior al promedio. De otro lado, contribuimos dando trabajo. Mi organización, por ejemplo, ocupa 25.000 personas permanentes. También hace un gran aporte fiscal. Contribuyó aproximadamente con el 2% de los impuestos totales de renta que recibe el país. En 1997 esa contribución fue superior a los US$100 millones.



¿Siente que hay una actitud negativa hacia los grupos?



No diría eso porque, si bien es cierto que se oyen críticas, también hay mucha gente que aprecia nuestra labor. Pero sí me llama la atención que empiece a nacer una especie de deporte consistente en denigrar de los grupos. No me molesta tanto sentir que nos están tratando mal, como ver que nosotros no asumimos la posición que nos corresponde, que es contribuir a clarificar la información.



Pero el país también tiene que decidirse. ¿Se quiere que se hagan nuevas empresas, que se dé más trabajo y más contribución al bienestar nacional, o no se quiere? Porque encuentro un tremendo contrasentido en estar criticando a los grupos por una parte, pero por otra reclamar que hacen falta empleo y más ingresos al presupuesto.



¿Qué tal que en lugar de tener ese fervor patriótico nos diera por retirar del país cada peso que se produjera para invertirlo en otro sitio? Entonces, dejemos de ser fariseos: ¿quieren que se reinvierta aquí o quieren que se reinvierta en otra parte?



A sus 64 años, Luis Carlos Sarmiento aún se siente orgulloso de haber sacado el primer puesto en los exámenes de admisión entre 400 aspirantes y de haber sido el mejor estudiante de su promoción. Acaba de dar origen al Grupo Aval, tiene más energías y más ambiciones que nunca, y más ganas que nunca de ayudar a este país.
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