| 6/10/2005 12:00:00 AM

5000 EMPRESAS <br>- Edición especial 2005 -

Exportaciones, logro de grandes escalas y flexibilidad para adaptarse al cambio son los elementos que distinguen a los mejores. Dinero analiza el comportamiento de las 5.000 empresas en los últimos siete años.

Desde su aparición en el año 1998, el informe de las 5.000 empresas de Dinero se ha convertido en el registro por excelencia de la actividad empresarial en el país. Durante este tiempo, las empresas colombianas han pasado por situaciones extremas, desde una crisis sin antecedentes, hasta una recuperación que ha implicado la obligación de amoldarse a cambios drásticos en los factores que definen la competitividad y los modelos de negocio. Aprovechando que contamos con una base de datos que permite examinar en detalle la historia de nuestras empresas en este período, Dinero analiza en este número las principales tendencias en siete años de las 5.000 empresas.

A la luz de los datos entre los dos extremos del período 1998-2004, el resultado es positivo. En promedio, el crecimiento anual de las ventas fue 7,7% real y la tasa anual de crecimiento de las utilidades fue 32%. Esta es una cifra agregada, que oculta los inmensos altibajos que vivieron las organizaciones en este tiempo y tampoco deja ver la gran diversidad de los resultados entre empresas. Las firmas más grandes y las exportadoras conforman la categoría ganadora; sin embargo, el crecimiento es menos común entre las pequeñas y las que dependen del mercado local. En el balance, un gran número de empresas no ha dado el salto hacia un nuevo modelo que les permita entrar en una senda de crecimiento sostenible.

Las empresas grandes (aquellas que vendieron más de $30.000 millones en 2004) aumentaron sus ingresos, utilidades y rentabilidad. Los resultados son muy inferiores en los demás casos. Mientras los ingresos de las grandes crecieron a una tasa promedio anual de 8,8% en términos reales, los de las medianas aumentaron 3,9% y los de las pequeñas (aquellas que vendieron menos de $15.000 millones en 2004) se redujeron 0,2% en promedio cada año. Las utilidades netas subieron 36%, 16% y 6% para cada categoría.



Los mejores

La internacionalización es el factor de mayor peso para explicar quiénes crecen más. Mientras los ingresos de las empresas que vendieron por encima del 50% de su producción en el exterior aumentaron 17,6% en promedio anual en el período, los de las empresas no exportadoras lo hicieron al 7% anual.

Llama la atención que las empresas que más venden, también gastan más. Mientras los gastos administrativos de las empresas con alta propensión a exportar aumentaron 66% entre 1998 y 2004 (ver tabla), los de las exportadoras marginales disminuyeron 19% y los de las no exportadoras se modificaron muy poco. La lección parece simple: las empresas crecen cuando se comprometen con actividades que las llevan a hacer más inversión publicitaria, a desarrollar más proyectos y a emplear más personas. Sin embargo, muchas empresas parecen haberse quedado ancladas en los comportamientos que les permitieron sobreaguar la crisis, cuando era indispensable ahorrar al máximo. Ese hábito podría convertirse en un obstáculo para alcanzar las verdaderas oportunidades en la nueva etapa. Por eso, preocupa que la inversión de las 5.000 mayores empresas del país en propiedades, planta y equipo se haya estancado entre 1998 y 2004.

Hay más rasgos comunes en el conjunto de las empresas que logran crecer en este período de turbulencia. Una fuerte tendencia ha sido la consolidación y la búsqueda de operaciones más grandes para materializar economías de escala. En algunos casos, como el de la siderurgia, las adquisiciones de empresas cambiaron por completo la fisonomía del sector, primero cuando Diaco se consolidó por medio de adquisiciones sucesivas de algunas de las principales siderúrgicas del país, y luego cuando la brasileña Gerdau adquirió a Diaco en 2005. Sin embargo, la búsqueda de escala no solo se logra con adquisiciones. La Alianza Team consolidó un modelo en el sector de las grasas, por ejemplo. Por su parte, la industria avícola está explorando un camino entre estas diferentes posibilidades, para lograr una operación de tamaño suficiente como para resistir las perspectivas de apertura que vienen con los diferentes tratados comerciales que está firmando Colombia.

En el sector agrícola, la búsqueda de escalas grandes es el factor determinante y esto viene de la mano con la modernización tecnológica. En sectores como flores, arroz y banano, las empresas que se destacaron por su crecimiento exploraron al mismo tiempo la ampliación del área en producción y la modernización tecnológica. El trabajo estrecho entre empresas de estos sectores y varias universidades del país se ha traducido en incrementos de productividad que permitieron lograr resultados de ventas muy superiores a los promedios sectoriales.

Aparte de la búsqueda de mayores tamaños, las empresas exitosas se caracterizaron por la flexibilidad para ajustarse al cambio. En numerosos sectores en Colombia las condiciones de la competencia se alteraron radicalmente con la crisis, tanto que fue necesario cambiar el modelo de negocio. Un ejemplo es la construcción. Las empresas de este sector condujeron durante décadas un modelo en el cual acumulaban bancos de tierras, que luego desarrollaban de acuerdo con las condiciones de la demanda. Con la recesión, los bancos de tierras demostraron ser una carga inmanejable de activos improductivos. Las constructoras sufrieron la peor crisis de su historia y se vieron reducidas al mínimo. En la recuperación cambiaron el modelo de negocio y operan con un mínimo de costos fijos. Desde las tierras hasta los empleados pasaron a ser costos variables, dependientes de los resultados de los proyectos.

Otros casos en los que el modelo de negocio se transforma rápidamente son la publicidad, pues las empresas están gastando por debajo de 50% de su presupuesto en medios tradicionales, mientras el resto va a otras actividades como punto de venta y relaciones públicas; el comercio, en el que las grandes cadenas empiezan a moverse hacia los estratos 2 y 3, mientras las tiendas consolidan su presencia; y el cemento, en el que la aparición de un nuevo jugador desequilibró el mercado y los precios están en niveles históricamente bajos.

Exportaciones, mayor tecnología, grandes escalas y flexibilidad para adaptarse al cambio son tendencias básicas para salir adelante en los tiempos que corren. Ante estos desafíos, sin embargo, resulta preocupante constatar la baja inversión que mantienen las empresas y la poca coherencia entre sus estructuras financieras y la capacidad para soportar el crecimiento futuro. Las empresas redujeron su endeudamiento, en particular en los dos últimos años. Sin embargo, las empresas grandes disminuyeron su endeudamiento de largo plazo y aumentaron el de corto. Esto ocurrió, entre otras razones, porque la liquidez de la economía facilitó el uso de 'cupos de tesorería', es decir, dinero a plazo muy corto con una menor tasa de interés y con la ventaja tributaria de no tener el costo de timbres que llevan los pagarés de los créditos a largo plazo. Son evidentes los riesgos de financiar proyectos de largo plazo con préstamos de tesorería que deben ser renovados en períodos muy cortos, pero esto se ha convertido en un hábito en las empresas grandes y medianas en Colombia.



Quiénes crean valor

La importancia de las exportaciones se confirma al observar las cifras de Valor Económico Añadido (EVA, por su sigla en inglés) que todos los años calcula para Dinero la firma Stern Stewart & Co., la creadora de esta medida. Según estos cálculos, las 5.000 empresas destruyeron valor por un equivalente a $16 billones en 2004. Esta cifra, aunque es negativa, es una fracción de los $50 billones que destruyeron en 2000 (ver página 70). Las productoras de bienes transables lideraron la recuperación.

Las empresas que más valor crearon están en sectores ligados con el ciclo de auge internacional de los precios de los productos básicos. Entre ellos están minería, hidrocarburos, vehículos, químicos, tabaco, hierro y acero. Por su parte, las que más destruyeron valor están en actividades particularmente dependientes de la demanda local. Allí aparecen restaurantes, hoteles, telecomunicaciones, computadores, comercio y algunos servicios.

Los cálculos de Dinero muestran que, en promedio, entre 1998 y 2004, apenas 6% de las empresas generó una rentabilidad patrimonial superior a la tasa de interés de los CDT y que el 62% de ellas tuvo una rentabilidad inferior a la de un CDT (ver tabla).

El porcentaje de empresas con pérdidas netas -la forma más clara de destrucción de valor- pasó de 10% en 1998 a 7% en 2004, una buena señal de mejoría. Sin embargo, la proporción de firmas que mostró pérdidas operativas se mantuvo relativamente inalterada en el período, al caer de 25% a 23%. Así, de las 5.000 empresas, la cuarta parte está en riesgo de no ser viable en el mediano plazo. Este es un peligroso coletazo de la crisis de fin de siglo.



Las pequeñas

Los mayores problemas de ausencia de crecimiento, bajas exportaciones y baja inversión se concentran en las empresas pequeñas.

Las 2.570 firmas que vendieron menos de $15.000 millones en 2004 -las pequeñas- hicieron apenas el 8,7% de las ventas y el 5,7% de la utilidad total de las 5.000 empresas de Dinero. Juntas, las ventas de todas las pequeñas no superarían los ingresos de las tres primeras empresas del ranking Ecopetrol, Bavaria y ExxonMobil. Solamente 707 de las empresas pequeñas exportan (27% del total) y una tercera parte de este grupo está en los sectores de confecciones y de flores. Así, quedan apenas 470 empresas pequeñas que venden en el exterior otros productos.

La inversión tampoco es su fuerte. Las pequeñas poseen apenas el 11% del patrimonio de las 5.000, y entre 1998 y 2004 invirtieron una proporción menor que las demás en propiedades y planta y equipo para sus negocios.

Estas conclusiones tienen una gran importancia para salir adelante en la economía que nos espera en los próximos años, caracterizada por una globalización más acelerada, cuando los acuerdos comerciales firmados (Mercosur y las fases finales de G3) entrarán en plena vigencia y, unidos al TLC con Estados Unidos, harán sentir sus efectos en toda su magnitud, al desplegar nuevas oportunidades y riesgos en el panorama de las empresas colombianas.

El análisis de las 5.000 empresas muestra una vez más que, si bien los sectores son importantes en la determinación de los resultados, gran parte de ellos depende realmente de la gestión que hace cada empresa. En todos los sectores hay empresas con desempeños muy superiores al promedio, mientras otras se rezagan. Tienen razón quienes hablan de que los ganadores y perdedores de los acuerdos comerciales no son los sectores, sino las empresas. El país tiene que prestar más atención a las estrategias y mejores prácticas de las empresas ganadoras. Y las que están en la retaguardia deben aprender estas lecciones y moverse para cerrar la brecha.

De la misma forma, estos resultados muestran la importancia de revivir el trabajo de modernización empresarial, y en particular, con los procedimientos de creación y operación de las empresas, así como los de de las cadenas productivas, para resolver la debilidad en eslabones críticos. La negociación del TLC ha servido para que los industriales y sus proveedores de materias primas y servicios discutan el futuro de sus sectores desde la perspectiva de un mundo globalizado, en el cual la competencia no se desarrolla entre empresas individuales, sino entre cadenas productivas ubicadas en diferentes regiones del mundo. Este debería ser el escenario para compartir mejores prácticas y moverse hacia estrategias más ambiciosas, que permitan a las empresas colombianas lograr mayores productividades y crecimientos hacia el futuro.



SECTORES 5.000 EMPRESAS

El análisis sectorial y financiero fue realizado con la colaboración de BANCOLOMBIA y su filial COLCORP, corporación financiera especializada en banca de inversión.

Aceites y grasas

Arcilla y cerámica

Arroz

Avícola

Azúcar

Bebidas

Banano

Café

Cajas de compensación

Caucho

Carbon y metales

Cemento

Chocolateria

Combustibles

Comercio al por menor

Construcción

Cuero y calzado

Editorial

Farmacéuticos

Flores

Hidrocarburos

Hierro y acero

Hoteleria
Lacteos

Madera y muebles

Medios

Palma

Pasta y panadería

Plásticos

Publicidad

Pulpa, papel y cartón

Químicos

Salud

Servicios públicos

Tecnología

Telecomunicaciones

Textiles

Transporte

Vehículos

Metodología


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