| 5/25/2011 12:00:00 AM

5 mil empresas 2011

Los buenos resultados se concentran en una minoría absoluta de compañías. ¿Qué les pasa al resto de compañías y por qué aún no despegan?

Los resultados de las 5.000 empresas más grandes del país en 2010 dejan una sensación ambivalente. Por un lado, el balance es optimista, pues fue un buen año en términos generales. Pero también queda en el aire un mensaje de alerta, pues los mejores resultados se concentran en pocos sectores y pocas empresas. De hecho, 80% de las utilidades siguen concentradas en poco menos de 5% de las empresas. El petróleo y la minería continúan presentando los mayores crecimientos, mientras la industria manufacturera y la agricultura solo logran resultados modestos. Las locomotoras del gobierno Santos marchan a ritmos desiguales.

Aunque el año 2010 arrancó en medio de la incertidumbre sobre la fortaleza de la recuperación en el mundo; en Colombia, el año cerró con muy buenos resultados en términos generales. Las ventas de las 5.000 empresas más grandes del país aumentaron 12%, para alcanzar los $522,3 billones. Las utilidades operacionales y netas aumentaron alrededor de 20%. Al final, las ganancias del sector empresarial colombiano alcanzaron los $40,4 billones.

La mayor parte de este repunte se explica por el desempeño del sector de hidrocarburos. Sus ventas y las utilidades crecieron 38,5% y 53,3%, respectivamente, debido a los altos precios internacionales del petróleo y a los niveles récord de producción. Las 122 compañías que componen el sector lograron 30% de las utilidades y 12% de las ventas totales de las 5.000 empresas.

El comercio también contribuyó de manera importante en los resultados generales, con un crecimiento de 12,4% en ventas y 41,6% en utilidades. La competencia entre los principales jugadores del sector, las bajas tasas de interés, el buen ánimo de los consumidores y la dinámica de la demanda interna fueron factores que contribuyeron al resultado. Otros sectores que presentaron resultados positivos en este contexto de aumento en el consumo de los hogares fueron los medios de comunicación y el transporte aéreo.

Pero buena parte del repunte del consumo se explica por una mayor demanda de bienes durables y semi-durables, como automóviles y electrodomésticos, de modo que el incremento de la demanda se dirigió en un alto porcentaje a actividades que involucran elevados niveles de importaciones, crecimiento que empieza a preocupar a expertos como Mauricio López, director de banca de empresas de Bancolombia.

La industria manufacturera, que es el sector con el mayor número de empresas dentro del grupo de las 5.000 y el de mayor peso relativo en el conjunto, tuvo un crecimiento de apenas 5,7% en ventas y 6,7% en utilidades. La manufactura se vio afectada por la revaluación y la competencia de las importaciones –que afecta particularmente sectores como el textil, confecciones y plásticos–; el invierno, que le pega muy duro al sector bebidas; y la caída del mercado venezolano, que perjudica las industrias de alimentos, cuero y calzado, y cosméticos y aseo, entre otros.

Por otro lado, si bien la construcción creció, no ocurrió lo mismo con las actividades manufactureras asociadas a ella (como cerámicas, madera y muebles y accesorios), pues el crecimiento se debió fundamentalmente a la vivienda de interés social, la cual no genera grandes encadenamientos hacia la industria. Otro sector que tuvo un bajo desempeño fue el agropecuario. Sus ventas se estancaron, al crecer solamente 0,6%, y sus utilidades se desplomaron en 38,4% ante el impacto de la tasa de cambio sobre sectores exportadores como flores y banano.

Las utilidades también cayeron en sectores como transporte terrestre, hoteles, cajas de compensación y energía eléctrica. Así, cuando se examinan las cifras de las 5.000 empresas, sin tener en cuenta el sector petrolero, resulta que las ventas crecieron 9%, mientras las utilidades netas solo lo hicieron 6,6%.

Los resultados preliminares de 2011 sugieren que, tanto a nivel empresarial como macroeconómico, será un año similar al anterior, incluso a pesar de factores negativos que prácticamente copan la atención actualmente, como el fuerte invierno y la mayor percepción de corrupción e inseguridad en las ciudades. Algunos analistas, como Luis Andrade, socio de McKinsey, creen que el panorama presenta nuevas posibilidades de crecimiento, debido a factores como la ratificación del grado de inversión para la deuda pública colombiana y la aprobación del TLC con Estados Unidos en el Congreso de ese país.

El crecimiento esperado para la economía en 2011 por la mayoría de analistas está alrededor de 5% y el gobierno de Santos espera ponerla a crecer a un ritmo de 6% en los próximos años. Durante el primer trimestre de este año, la industria creció 4,6%, mientras el comercio lo hizo en 12%. El sector petrolero sigue en auge, pues sus exportaciones crecían 62,4% para el mes de marzo. Las ventas y utilidades de los principales emisores de valores crecen, con excepción de Bavaria, y sobresalen algunas compañías que han hecho fuertes inversiones como Argos, Colinversiones y Gas Natural, entre otras.

Los grandes van más rápido
Sin embargo, esto no significa que haya sido un mal año para el grueso de las empresas. Sencillamente, hay comportamientos muy disímiles. Más de la mitad de las empresas crecieron sus ventas y aumentaron tanto sus utilidades operativas como netas. Alrededor de dos terceras partes de las 5.000 empresas logran rentabilidad real sobre patrimonio (superior a la inflación), lo cual muestra que la recuperación ha sido generalizada, afirma Luis Eduardo Otero, de Meritum Consulting. Sin embargo, las empresas van a velocidades muy distintas. Las ventas de las 66 compañías que ya superan el billón de pesos (15 más que el año anterior) crecieron 15,3%. Entre tanto, las ventas de las empresas con ventas inferiores a $100.000 millones (que son más del 83% del grupo de las 5.000) tuvieron un crecimiento mucho menor, de 7,6%.

Parecería que, cuanto más pequeñas son las empresas, su crecimiento en ventas es más lento. Mientras las empresas que venden entre $30.000 y $100.000 millones crecen 8,2%, las que tienen ingresos inferiores a $30.000 millones lo hacen a 6,5%. Además, estas empresas tienen una tasa de rentabilidad mucho menor, alrededor de 6%, frente a 11% que logran las empresas más grandes. Su nivel de endeudamiento también es mayor. Parecería haber un problema en los patrones de crecimiento de las medianas empresas en Colombia.

Los datos de las 5.000 empresas sirven para hacer un llamado de atención respecto a la marcha de las locomotoras del gobierno Santos; es decir, los sectores de minería, construcción, infraestructura y agricultura, más el componente transversal de innovación.

La gran mayoría de las empresas pertenecientes a los sectores de las locomotoras son pequeñas, con bajos patrimonios. En construcción de ingeniería civil, por ejemplo, cerca de 200 empresas componen el sector y muestran un patrimonio promedio alrededor de los $27.000 millones (US$15 millones). Son empresas pequeñas en comparación con estándares internacionales y regionales. En sectores como el agropecuario y vivienda, entre tanto, los patrimonios promedio se sitúan alrededor de los $20.000 millones.

Si estos sectores van a ser las locomotoras, se necesitan políticas explícitas orientadas a modernizar la gestión empresarial y lograr la aceleración del crecimiento de las Pymes en esos sectores. De otra forma, el modelo de crecimiento beneficiaría a las empresas más grandes.

El fomento al desarrollo de la Pyme como elemento esencial en una base productiva de alta competitividad tendría lógica como estrategia de desarrollo. De hecho, ese es el modelo que se ha desarrollado en Alemania, donde las empresas medianas altamente especializadas y productivas son la columna vertebral de la industria manufacturera.

Esto implicaría un reto de grandes proporciones en términos de la transformación empresarial del país. Por una parte, el Gobierno tendría que fortalecer mecanismos de soporte para romper las barreras de crecimiento de la Pyme. Por otra, las propias empresas deberían estar dispuestas a asumir las responsabilidades que vienen con una mayor vocación de crecimiento. Las empresas medianas tendrían que asumir tareas que van desde el fortalecimiento de sus mecanismos de gobierno corporativo y la adopción de estándares internacionales de contabilidad, hasta la búsqueda de mayor competitividad a partir de la creación y transferencia de conocimiento, el mejoramiento de la calidad de su fuerza de trabajo y la creación de condiciones para atraer el mejor talento especializado.

El Gobierno ha anunciado que abordará el reto del invierno como una oportunidad para desarrollar de una vez por todas la infraestructura que el país necesita. De la misma manera, el reto de la devaluación estructural del dólar y la aceleración de la globalización deberían servir para tomar la bandera de la competitividad de la Pyme. Si se permite que siga avanzando la brecha de crecimiento entre grandes y pequeñas empresas, se profundizarán los patrones de gran desigualdad que hoy caracterizan a la economía colombiana. De poco sirve un modelo económico en el que los grandes crecen cada vez más, mientras los pequeños no logran materializar las oportunidades.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?