| 11/1/1995 12:00:00 AM

1995: de malo a regular

Asociación Colombiana de Pequeñas y Medianas Industrias

E1 95 no ha sido un buen año para las pequeñas y medianas industrias. Las altas tasas de interés fueron sin duda el mayor inconveniente que debieron afrontar las PYME durante el primer semestre, y el difícil acceso al crédito caracterizó los diez meses que han transcurrido de este año.

En contraste con 1994, año en que el sector arrojó un balance notable mejorando el nivel de utilización de su capacidad instalada, el primer semestre de 1995 fue cerrado con indicadores de gran preocupación y en la actualidad la situación sigue siendo crítica.

Los resultados de la encuesta de opinión y comportamiento realizada por Acopi, Cinset y la Fundación Konrad Adenauer, concluye que un 47% de las empresas disminuyeron su producción en los primeros seis meses del presente año con relación al mismo período de 1994, y sólo un 34% registraron incrementos. Otro tanto ocurrió con las ventas, pues un 46% reportó disminución, al tiempo que un 38% tuvo incrementos. Lo anterior trajo consigo un deterioro en los niveles de empleo, siendo menor el número total de trabajadores vincula dos en un 33% de las industrias respecto a los niveles de ocupación que se registraron para el mismo período del año anterior.

El panorama fue aún más difícil si se tiene en cuenta que los costos de producción se elevaron para el 59% de las firmas y la rotación de cartera empeoró para el 62% de las empresas encuestadas. Tales son las razones que llevaron al 47% de las empresas participantes en la encuesta a calificar como regular la situación general.

Por todo lo anterior, a lo largo del primer semestre de este año se registraron numerosas empresas con reducciones significativas de la producción, otras que debieron entrar en concordato y tenemos datos de que más de 56 empresas del sector entraron en quiebra. Los sectores más afectados fueron los de confecciones, cuero y sus productos, calzado y muebles.

Aunque durante el segundo semestre se mantienen las malas condiciones de financiación y persisten viejos problemas como el del contrabando, que afectan directamente la rentabilidad empresarial, se percibe un pequeño repunte en el comportamiento productivo que permite pensar que de una situación mala se pasó a una regular, favorecida por un aumento estacional de la demanda que corresponde a la temporada de final de año, lo cual también trae consigo un aumento de los pedidos procedentes de los almacenes detallistas, que se abastecen desde septiembre y octubre para la temporada decembrina.

Pero la recuperación es temporal. Mientras persistan situaciones tan adversas es difícil prever un aumento de la producción y de la rentabilidad empresarial.

Ante esta situación las pequeñas y medianas industrias deben asumir acciones concretas que les permitan, a partir del próximo año, iniciar la recuperación para mantenerse en el mercado doméstico e intentar insertarse en los mercados externos.

Esta tarea debe asumirse a nivel sectorial y en ella deben trabajar los empresarios mediante gestión gerencial en productividad, financiación y comercio exterior, apoyado por un trabajo gremial encaminado a facilitar las acciones y capacitar a los empresarios en diferentes áreas. Sin embargo, es obvio que los resultados de dichas acciones dependen también de un marco legal que les permita un acceso más equitativo al crédito, un tratamiento tributario que estimule la creación de empleo y la participación en los mercados externos, pero, sobre todo, una política integral que eleve sustancialmente los niveles de productividad y competitividad.

Lo anterior sugiere una apremiante necesidad de actualizar la Ley 78 de 1988, que define a las pequeñas y medianas empresas de acuerdo con el valor de sus activos y el número de empleados, estructura que necesariamente debe haber cambiado después de 1991, cuando el modelo económico aplicado en Colombia pasó a ser aperturista y orientado hacia la internacionalización.

De no producirse estos cambios y si no se establecen las bases de una política integral de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, el futuro del 93% de las unidades productivas del país sería incierto, pues se requiere de acciones coherentes y concertadas entre el gobierno, el sector y el gremio, que respondan a las necesidades de los empresarios.

En este sentido es necesario que en el campo financiero se establezcan mecanismos para evitar los sobresaltos y altibajos de los costos del dinero. Una alternativa que a este respecto se está estudiando es la de un corredor financiero para manejar y controlar las tasas de interés, que permita en el momento de alcanzar la banda superior la intervención automática de las tasas por parte del gobierno, y la irrigación de recursos a la economía por parte del Banco de la República. El límite de la banda inferior, por su parte, le garantizaría a los intermediarios financieros unos niveles mínimos de rentabilidad.

De la misma manera se debe pensar en plazos más amplios para créditos destinados a la modernización y a la innovación tecnológica, inversiones que requieren de un horizonte de más de diez años para su maduración. Además se debe crear una legislación de calificación de cartera que discrimine entre crédito de consumo y crédito comercial de acuerdo al uso del mismo y no, como se hace actualmente, con base en el monto de los mismos. Por lo anterior hemos solicitado a la Superintendencia Bancaria y al Ministerio de Hacienda que modifique las Resoluciones 1980 y 2053, en las cuales se establece con este criterio la calificación de cartera y el porcentaje de provisión que deben propiciar los intermediarios financieros.

También es urgente elevar la capacidad de gestión empresarial en todos los niveles de la empresa, por lo que urge iniciar una campaña masiva de capacitación y entrenamiento en todas las áreas.

Otra prioridad que le permitirá a las pequeñas y medianas empresas aprovecharlas oportunidades que se abren en el mercado internacional consiste en poner en funcionamiento el Consejo de Comercio Exterior PYME, creado mediante resolución expedida el 3 de agosto de 1994. Este Consejo, conformado por el viceministro de Comercio Exterior y los presidentes de Bancoldex, Proexport y Acopi no se ha convocado la primera vez, a pesar de las reiteradas solicitudes hechas al ministerio.

Finalmente, es necesario definir un espacio en las acciones de gobierno y un sitio de dirección que planifique, coordine y realice seguimientos a los distintos programas de apoyo a las PYME. Nos referimos a un vice ministerio de Pyme dentro del Ministerio de Desarrollo Económico, o un instituto o corporación que sirva de paso intermedio hacia la creación en el futuro de un ministerio para el sector.
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