Monsanto es una empresa relativamente joven en el país y, por ello, según comenta Mariano Berdegue, su director general para la Región Andina, Centroamérica y el Caribe, se ha conservado un ambiente de absoluto respeto por los que ahí trabajan. "Nos tratamos unos a otros con la mayor transparencia y apertura, brindamos información cuando está a nuestro alcance y tratamos todos los temas, por complicados que sean, desde nuestra casa matriz en San Luis (Estados Unidos), con transparencia en los procesos".
Esto se ha logrado por una cultura de total apertura al diálogo y porque cuentan con un grupo de personas que creen firmemente en lo que hace la empresa: aumentar la productividad y producir más alimentos mejorando la calidad de vida de las personas en un medio ambiente sano.
"Aparte de los beneficios económicos, da ánimo saber que estás contribuyendo e impactando la vida de muchas personas, ayudándoles a mejorar su calidad de vida con alimentos mejores, apoyando la sostenibilidad del planeta", afirma Berdegue.
A pesar de que a nivel global, a causa de la crisis, Monsanto reestructuró su planta de personal, reduciéndola en un 30%, en Colombia solo despidieron a cinco trabajadores, en un entorno de comunicación transparente y de diálogo continuo.