| 4/27/1998 12:00:00 AM

Territorio universal

Territorio universal
Gracias a la globalización y a su ubicación, las zonas francas son ideales para las compañías multinacionales y nacionales.



Aunque éstas operan hace años en el país, sólo desde hace poco las 11 zonas francas existentes y las tres que están en construcción y son manejadas por el sector privado, ofrecen un atractivo menú de opciones.



Los incentivos ponen a pensar: cero aranceles y cero IVA para bienes y servicios introducidos a la zona franca, ningún tipo de impuesto sobre repatriación de utilidades, libertad cambiaria, de posesión y negociación de divisas e inversión extranjera, entre muchos otros.



Si usted ubica su empresa en la zona franca, entra a un territorio universal al que puede ingresar materias primas y lo que necesite sin que se considere una importación. Pero si quiere vender en el país su producto terminado, debe hacer todos los trámites de una exportación y quien lo compre los de una importación. Ahí sí se harán efectivos los impuestos y todas las normas tributarias y legales que se aplican al comercio. Por ello, las industrias de maquila prefieren las zonas francas. Pueden ensamblar tranquilamente con piezas llegadas desde cualquier lugar del planeta y enviar los bienes al país de la casa matriz. Se ahorran costos y generan empleo, dos cosas que, en el mundo de hoy, parecen enemigas.



En las zonas francas colombianas operan más de 150 empresas industriales y de servicios que generan cerca de 12.500 empleos directos. Las exportaciones que de allí se generan representan el 8% de las exportaciones industriales del país. Y, también, le dejan al fisco buenos dividendos. Así, la Zona Franca de Bogotá, que lleva sólo un año de operaciones, pagó en impuestos US$31 millones en 1997 y este año la suma se puede triplicar. Las zonas francas se han convertido en un buen negocio para todos.
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