| 11/1/1997 12:00:00 AM

ESCENARIOS CON INERCIA DE POLÍTICA

ESCENARIOS CON INERCIA DE POLÍTICA
Si la política macroeconómica actual sigue su inercia sin cambiar las tendencias fiscales o la pendiente de la banda cambiaria, pueden generarse tres escenarios.



El primero es el que hemos llamado del "yoyo", en el cual la tasa de cambio sería enormemente inestable y fluctuaría ampliamente dentro de la banda sin tendencia definida. En este caso, un primer movimiento sería la reducción en diciembre de la tasa de cambio hasta situarse en $1.180 por dólar a final de año. Este bajo punto de partida abriría el espacio para una mayor volatilidad del peso el año entrante, toda vez que la devaluación máxima, aún manteniéndose en la banda, podría ser del 26%. Si el Banco interviene con eficacia y los instrumentos de intervención permanecen poderosos, este escenario, tan popular entre los analistas menos informados, tendría una probabilidad no mayor al 15%.



El segundo escenario supone que por razones de incertidumbre el dólar se pega al techo de la banda en lo que resta de 1997. Al cerrar en diciembre con una tasa de cambio de $1.330, la devaluación sería de 32%. La tasa podría continuar cercana al techo durante todo el primer semestre de 1998, aunque ello representaría un gasto considerable de reservas por parte del Banco de la República. En este caso, la devaluación en año completo en 1998 sería como máximo de 15%. Para las autoridades económicas sería indeseable agotar el margen de devaluación durante los próximos meses, anticipando una revaluación durante la segunda parte del año siguiente. Por esta razón le asignamos a este escenario una probabilidad del 15%.



El tercer escenario prevé que la tasa de cambio se mantendría entre $1.250 y $1.260 por dólar hasta finalizar el año, aunque con movimientos fuertes alrededor de este valor. La devaluación en 1997 estaría alrededor del 25%, siete puntos por debajo del máximo permitido por la banda cambiaria. Ante la pendiente de la banda cambiaria, la devaluación máxima durante 1998 sería del 22%. Es probable que la aceleración de la inflación no alcance para generar una revaluación de la moneda. A este escenario le otorgamos una probabilidad del 50%.



De mantenerse, entonces, las presiones fiscales y no modificarse la pendiente de la banda, sería bastante improbable que la tasa de cambio real se devaluase durante 1998. En el más probable de los casos, en medio de considerables fluctuaciones a lo largo del año en respuesta a choques económicos y políticos, la tasa de cambio real podría mantener su nivel actual aunque los movimientos de noviembre y diciembre podrían generar tendencias en cualquier dirección. Si el gobierno insiste en considerar como estructural el déficit y la Junta del Banco como inmodificable la pendiente de la banda, la revaluación resultará inevitable.
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