| 4/27/1998 12:00:00 AM

Aviones: ¡a la carga!

Aviones: ¡a la carga!
Los importadores y exportadores tienen un cuello de botella al escoger el mejor medio de transporte para sus mercancías.



En pocas palabras éste es el dilema que enfrenta un empresario cuando debe decidir el medio adecuado para transportar sus materias primas y productos terminados: por vía marítima, aunque los fletes bajaron, su dependencia del transporte terrestre los perjudica pues termina pagando no sólo uno de los fletes por tonelada más altos del mundo, sino los sobrecostos que representa la inseguridad de las carreteras colombianas.



De optar por la vía férrea, encontrará deficiencias, infraestructuras obsoletas y constantes denuncias de malos manejos. El transporte aéreo, aunque no hay mucha oferta de calidad, se presenta como la mejor opción para aquellos que pueden enviar por avión lo que hasta hoy viajaba por tierra o por mar.



La guerrilla y la delincuencia común se han convertido en el terror de los transportadores. Y es que por las vías colombianas transitan indefensas 100.000 toneladas al año ­lo que en dinero significa más de $3 billones­, que se mueven en cerca de 200.000 camiones.



Los industriales y los productores de materias primas han sido los más damnificados con esta situación. Para muchos, no hay otra alternativa para llevar sus productos a puerto.



Si se piensa en la opción férrea, tal vez la cura sería peor que la enfermedad. Lo paradójico es que mientras en el mundo la mayor parte de la carga viaja en trenes y redes ferroviarias modernas, en Colombia éstas sobresalen por su abandono de años y por la tecnología obsoleta. La privatización, como antídoto, aún no revive a este paciente moribundo.



La buena oferta que se está presentando en el transporte marítimo se debe en gran parte a la abolición de la reserva de carga. Los precios de los fletes han caído 50% en los últimos dos años y la tecnología de las navieras que llegan a los puertos nacionales permiten recorrer grandes distancias en poco tiempo.



Pero muchos empresarios no tienen opción y seguirán sufriendo con el transporte terrestre. La alternativa es, para los que puedan, el avión de carga. Se paga más por fletes, pero se tiene la confianza de que este servicio les ofrece lo que los demás no pueden garantizar: seguridad.
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