| 9/1/1994 12:00:00 AM

ventas en tercera

En los primeros siete meses del año las ventas de vehículos automotores se mantuvieron estables con respecto al récord de 1993. ;Pausa en el camino?

A partir de 1992, cuando el gobierno anterior definió la política automotriz, las ventas del sector se dispararon. Dos años consecutivos de espectaculares crecimientos colocaron el mercado de los nuevos en más de 137.000 unidades anuales, cifra sin precedente en el país. Sin embargo, en los primeros siete meses de este año se detuvo el aumento, lo que ha hecho pensar a algunos observadores que el pico se alcanzó a mediados del año pasado y que se está en presencia de un mercado más duro.

Las ventas al por mayor y las importaciones en puerto cayeron 1% en comparación con el mismo período de 1993. Pero, a diferencia de lo que sucedió el año pasado, el comprador final no tuvo que hacer largas colas ante el distribuidor para obtener su vehículo. ¿La razón? El comercio al detal se ha resentido en una proporción superior que el mayorista. Aunque no hay una medición oficial del fenómeno, en el sector se habla de una caída en las ventas directas al consumidor cercana al 10%.

En este comportamiento han influido factores como la limitación para la venta de taxis en Bogotá, Medellín y Cali; la restricción crediticia que retrasó algunos negocios y la saturación de algunos mercados, especialmente los de gama alta.

Las ventas de taxis a mayoristas, que a julio de 1993 llegaban a 13.310 unidades, apenas sumaron 8.321 este año, y al parecer la facturación al público ha caído en una proporción mayor. Por su parte las ventas de las gamas media alta y alta cayeron un 64% y un 45%, respectivamente. Solamente la gama media baja ha conservado su dinamismo con un incremento del 26%.

El cambio de gobierno, las vacaciones y el mundial de fútbol, también dejaron sus huellas sobre el sector. Según el director de automóviles de Motorysa, Raúl Segura, estos factores ayudan a explicar la desaceleración que se presentó durante junio y julio. Pero, afortunadamente para la industria automotriz, la Selección Colombia de fútbol tuvo un prematuro retiro del mundial, con lo que

la gente volvió a su ritmo normal de trabajo y a efectuar las inversiones que se habían pospuesto, explicó el vicepresidente de mercadeo de Fanalca, Arturo Mantilla. En el caso de los vehículos de lujo, la competencia desleal también ha resentido el mercado. El gerente de ventas de Autogermana, Jorge Hernán Tobón, sostiene que importadores ocasionales están subfacturando esta clase de vehículos, lo cual coloca en posición de desventaja al empresario honesto.

Con todo, a pesar del descenso en las ventas al público, 1994 se sigue considerando como un buen año para la industria, porque pondrá hacia el futuro una base de ventas de por lo menos 100.000 unidades. "El nivel de compra del colombiano aumentó en un 90 por ciento y eso es excelente", señaló- el presidente de Hyunday, Carlos Mattos.

La industria nacional, aunque comparte el optimismo, está preocupada por el efecto que pueda tener la crisis venezolana sobre el mercado. Existe el temor de que la caída en la demanda interna del vecino país haga que Colombia se convierta en la "tabla de salvación" para la industria automotriz venezolana.

"Es preocupante el desequilibrio en el comercio binacional. Por cada 10 carros que se importan de Venezuela, nosotros sólo ponemos uno en el vecino país", señaló el presidente de la Compañía Colombiana Automotriz, José Fernando Isaza.

Para Leonardo Bracho, uno de los principales importadores de vehículos venezolanos, no es tan claro que las ensambladoras vayan a "invadir" al mercado colombiano. Bracho, quien es el presidente de Ford en el mercado en1992 al 13% en 1993, y en los primeros seis meses de este año, su participación llegaba al 25%.



Entre enero y julio, de cada 10 vehículos que se vendieron, 4.2 eran importados. Hay conciencia en el sector de que la competencia será cada vez más intensa, por un creciente abanico de nuevas marcas importadas y por la política comercial más agresiva de las ensambladoras nacionales.

Mientras unas marcas salen, otras entran. En este año no se han importado marcas como Oltcit y Tavria que, al inicio de la apertura, se constituyeron en una alternativa interesante para el consumidor. De acuerdo con el presidente de Sofasa Renault, Ricardo Obregón, hoy en día hay 32 marcas de automotores en el mercado, y más de 220 opciones, lo que representa una sobreoferta.

"Lo que se ve a corto plazo es que sólo marcas con tradición en Colombia y en el mundo van a permanecer en el mercado", afirmó el presidente de Chrysler, Enrique Cubillos, mientras que el gerente comercial de vehículos importados de Distoyota, Mauricio Sighinolfi, opina que van a desaparecer los pequeños importadores por que el consumidor ya aprendió a comprar un vehículo y a exigir respaldo en servicio y calidad.

Para el vicepresidente comercial de GM-Colmotores, Jaime Alberto Morales, el servicio al cliente es otro punto clave para garantizar la permanencia de marcas y

modelos.

Colombia, cree que la crisis de su país puede frenar los procesos de producción y provocar un estancamiento en la industria, lo que haría disminuir las exportaciones.

En el caso de la Ford indicó que, si bien se mantiene para este año la meta de 7.000 unidades en Colombia, el volumen habría sido mayor de no ser por los problemas de la economía venezolana. Lo cierto es que, por efectos de la crisis o no, las importaciones procedentes de Venezuela han venido en aumento. Pasaron de representar el 7%.

Las perspectivas de facturación para el final del año se mantienen alrededor de 120.000. Los más optimistas consideran que de aquí a diciembre, la rotación de inventarios será mayor y permitirá que las ventas a distribuidores sean iguales a las que se realicen al detal. Los pesimistas, por su parte, vaticinan que habrá un rezago de unas 10.000 unidades en las ventas al consumidor final.

El panorama para 1995 se ve despejado. "No hay signos de que el mercado caiga a corto plazo", señaló el vicepresidente comercial de Daewoo, Mario Santos, en tanto que el gerente de ventas de Volvo, Rubén Darío Gómez, indicó que por lo menos se mantendrá el volumen de este año.

Las esperanzas están cifradas parcialmente en la reposición de vehículos de servicio público, que debe empezar el próximo año. Además, los nuevos patrones de comportamiento indican que el colombiano promedio cambia de carro cada tres o cinco años, cuando hace diez años lo hacía en el doble de tiempo. Es decir que, quienes compraron su automotor en los inicios de la apertura, deben estar pensando en adquirir uno nuevo.

El desempeño de la economía será sin duda un elemento muy importante para determinar la suerte del sector y, si bien hay optimismo por los ingresos que generarán la recuperación en los precios del café, la explotación de Cusiana y los planes del nuevo gobierno de reactivación de empleo, también hay incertidumbre por la tendencia que se observa de alza en las tasas de interés, por los anuncios de una mayor devaluación y por la política sectorial que pueda adoptar un gobierno de corte proteccionista e intervencionista.
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