| 2/1/1995 12:00:00 AM

velas al viento

La navegación a vela no es un deporte muy extendido en Colombia, pero tiene fanáticos.

Según Richard Deeb, presidente de la Federación Colombiana de Vela, la regata surgió no de una competencia amistosa sino de los instintos de supervivencia: conseguía la presa el primero que llegara a ella. En la Inglaterra de mediados del siglo XIX se enviaban veleros a comprar lana en los mercados de Australia y Nueva Zelanda. Pero la ley de la oferta y la demanda dictaminaba que el primero que regresara de alta mar para vender la lana obtendría el mejor precio y el último de pronto tendría que comerse la lana para la cena. De esta manera, la velocidad se volvió tan importante para el equipó velero del siglo XIX, como lo es hoy para el corredor de mercancías que actualmente mueve el mercado de la lana. En tanto que el resultado final pudo haber sido un viaje de regreso a Australia para el capitán, hoy en día es una competencia por orgullo, trofeos y una abundante suma de dinero.

Pero la asociación que dirige Deeb, fundada en 1975 ramo la Federación Colombiana de Yachting, once años antes de adoptar su nombre actual, no tiene (todavía) la esperanza de ganar la "Copa de las América", la mayor y más competida regata de botes grandes. Como lo señala el presidente Deeb: "La vela es un deporte de buen gusto, no de mucha plata". El no está promoviendo competencias de yates que exijan una tripulación de doce personas para manejar un velero y más gente aún para lavarlo después. No, Deeb está hablando de botes más pequeñas (de 12 a 19 pies de longitud), el tamaño perfecto para las agradables lagunas que se encuentran en el paisaje colombiano; Lasers, Sunfishs, Optimists - botes tan livianos que usted y dos amigos pueden arrastrarlos desde la parte superior de su automóvil y lanzarlos al agua sin temor a una hernia.

La -historia de la vela` en Colombia no es importante mi larga y esto probablemente se deba a que, coma lo anexa el presidente Deeb, la mayor parte de la cultura Colombiana no tiene relación con el mar -las ciudades más grandes de Colombia están en el interior y no tienen acceso a los puertas,. La vela a nivel recreativo y competitivo se inició aquí con el "Club Náutico del Muña", fundado en 1945 en la Laguna del Muña. Entre sus miembros fundadores están Juan José Carulla quien trajo el primer velero de carreras a Colombia el ex presidente Alfonso López Michelsen; y el campeón nacional de vela, Rafael Obregón, en cuyo honor se creó la Copa Obregón, evento que se realiza cada 8 de diciembre.

Deeb, es miembro del Club Náutica Portillo en el Embalse de Tominé. A sólo una hora de Bogotá este lago es largo ,° estrecho v, según el viento, se puede tardar varias horas en cruzarlo en bote de un extremo al otro. Hay casas en .sus orillas, lo mismo que clubes los que se pueden distinguir por una flota de veleros en el muelle de la caseta de botes de cada club.` Deeb) ha sido miembro del Club Portillo desde 1978 y, por las fotos que hay de. el en la casa del obvio que ha sido muy activo. Está tan ocupado los fines de semana en el club, como con los diversos negocios que maneja en Bogotá.

Cuando Deeb se interesó por la vela hace casi 18 años, estaba buscando algo para reemplazar la pasión de su infancia, el baloncesto. No sólo buscaba un deporte competitivo, sino también uno que fuera un reto mental y físico. También pensaba que era importante hallar un deporte que él pudiera seguir practicando durante toda la vida. Y en lugar de que su esposa e hijos se sentaran a verlo hacer canastas, quería que toda la familia se involucrara: la vela era la respuesta perfecta. En efecto, una de sus hijas ganó el campeonato nacional en la clase Optimist durante varios años seguidos. Y ahora, con una linda casa sobre el Embalse de Tominé, su esposa, Norma, está tan involucrada con el club de vela como Deeb.

Existen numerosos clubes en Colombia que tienen veleros y realizan competencias durante todo el año. La Escuela Naval Almirante Padilla y él Club Naval Santa Cruz de Castillo Grande están en Cartagena, los Clubes Náuticos Las Velas y Lagos en Barranquilla, y el Club Náutico San Andrés en la isla de San Andrés. En el área de Bogotá hay cinco clubes: los clubes náuticos del Muña, Portillo, Tominé, Pocigueica y Hansa. Cali y Bucaramanga tienen un club cada una, Buyo Vela Club en Calima y el Club Náutico Acuarela, respectivamente.

Las ventajas de afiliarse a un club son obvias. No solamente le guardan y limpian sus botes, sino que lo conectan con los otros marinos, ofrecen clases y lo ponen en contacto con el creciente aspecto competitivo del deporte. Hay casi 30 regatas al año en Colombia, tanto regionales como nacionales. Las ocho competencias nacionales corresponden a las competencias de las clases que se practican en Colombia: Optimists, Laser, Laser II, Lightning, Sunfish, Snipe, 420 y Tabla de Vela ("windsurfing"). Cada clase se distingue por el tipo de bote, que varía en tamaño, peso, número de velas y número de tripulantes.

os clubes de vela, que tienen cuota dé afiliación de $4 a $8 millones y cuotas de mantenimiento de $65.000 al mes, son opcionales (siempre se puede ser un marino independiente), pero los costos de los botes son inevitables. El precio de uno pequeño es sorprendentemente barato, empezando tan bajo como de $700.000 a $1.000.000 por los 0ptimists (importados de Argentina y Chile) y por otros veleros más rápidos. Los Lasers importados de Chile cuestan $3 millones. Se pueden comprar tanto botes usados como nuevos por medio de la Federación Colombiana de Vela, con sede en Bogotá.

La Federación quiere colocar al menos dos niños en el mejor nivel internacional para 1998. También para esa fecha desean triplicar el número de marinos registrados en la Federación; de 300 a 900. Para tener tanta confianza en su deporte, deben saber algo sobre la magia de la vela que aún tienen que aprender los no marinos. Y si logran el nivel de desarrollo que pretenden no sólo en los próximos cuatro años sino en la próxima década, antes de que usted se dé cuenta, después de una tormenta, habrá un velero en cada charco.
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