| 7/1/1995 12:00:00 AM

Un negocio cinco estrellas

Pedro Gómez y Cía. inicia la venta de suites de dos de los más prestigiosos hoteles en Bogotá: el Charleston y Casa Medina.

Con la venta
La venta de suites del Hotel Charleston y de Casa Medina ha sido anunciada en un momento en que se espera un incremento sustancial de la oferta hotelera en Bogotá, cuando entren al mercado las unidades que se encuentran en construcción. Sin embargo, esto parece no preocupar a Mauricio Gómez, quien opina que la diferenciación con base en el servicio será el filmo que determine cuáles operadores van a perder participación.

Hasta hace poco tiempo, él se desempeñaba como gerente del Charleston, ubicado en inmediaciones de la zona rosa. Durante su administración, este hotel se convirtió en un punto de referencia obligado para los hoteles de primera categoría en la capital, por la calidad de su servicio. Ahora, a raíz de la venta del Charleston a la organización, ha pasado a ocupar la dirección general de le cadena hotelera, desde donde deberá aplicar toda su experiencia para culminar con éxito Ion actuales proyectos tanto de ventas ,,me de construcción.

En la actualidad, tal vez el más ambicioso proyecto de comercialización de la cadena es la venta de suites. Bajo este esquema, lo que adquiere el inversionista es una propiedad Inmueble. La idea cx que ceda al operador del hotel los derechos de uso v explotación del bien, recibiendo a cambio la participación sobre los ingresos netos del hotel, esto es, después de deducir el costo del alojamiento. Dicha participación es una suma variable que depende básicamente de dos factores: de un lado, el nivel de ocupación del hotel; y, de otro, el denominado coeficiente de renta. Este último es simplemente una ponderación del área física de la suite correspondiente.

En efecto, entre más grande sea ésta, mayor será su coeficiente de renta y más elevada su participación dentro de los ingresos por distribuir, los cuales están determinados por los índices de ocupación. Este es un aspecto muy importante que debe ser tenido en cuenta por los compradores potenciales. En el caso de un proyecto en conservación, es sumamente difícil estimar cuál será el nivel de ocupación. Este hecho es reconocido por el director de Hoteles Pedro Gómez y Cía., quien recomienda invertir en proyectos terminados y bien posicionados en el mercado, "como es el caso del Charleston y Casa Medina".

Según él, la llegada de nuevos operadores en los últimos años no ha mermado los niveles de ocupación de estos hoteles que 'se han distinguido por ofrecer un trato exclusivo a su clientela. Nos hemos concentrado en atender el segmento de ejecutivos o viajeros de negocios, que adquiere mayor importancia a diario. Ni hablar de los extranjeros que son tan exigentes en materia de alojamiento. Es cierto que las rebajas de precios y mayores descuentos que ofrecen otros hoteles han atraído algunos de nuestros clientes, pero lo que hemos observado es que la mayoría regresa a utilizar nuestros servicios tarde o temprano,'

Además de la distribución del flujo de caja derivado de la operación del hotel, el inversionista obtiene rendimientos por la valorización del inmueble. Sin embargo, para poder disfrutar de este atractivo adicional falta ver si el mercado secundario de suites es suficientemente amplio como para permitirle a los primeros compradores vender fácilmente sus propiedades. Es demasiado temprano para sacar conclusiones. En cualquier caso, la organización que está detrás de estos proyectos cuenta ya con una importante experiencia hotelera de Pedro Gómez y Cía. se remonta a 1981, cuando fue construido el Hotel la Fontana en la zona de influencia de Unicentro en Bogotá La organización no sólo construyó este hotel con todos los servicios anexos de restaurantes, salones para eventos, etcétera, .sino que asumió .su ,operación. Dos años más tarde, Pedro Gómez adquirió la mansión construida por Santiago Medina Mejía sobre la carrera séptima con calle 70, en el norte de la capital, con el propósito de restaurarla y convertirla en un hotel de cinco estrellas que se conoce desde entonces como Casa Medina. Los trabajos de restauración de Casa Medina duraron casi dos años, bajo la dirección de la arquitecta Luisa Amelia Pinto. Para llevar a cabo la monumental obra, hubo prácticamente que desarmar la edificación. El resultado es bien conocido por los bogotanos: un hotel con todas las comodidades que exige la industria hotelera, pero con el encanto arquitectónico de una edificación que el gobierno declaró patrimonio histórico de la ciudad en 1984.

La decisión de Pedro Gómez y Cía. de restaurar Casa Medina, respetando los detalles originales de la edificación original, llego en un momento oportuno puesto que otros constructores habían manifestado su interés en adquirir la casa para demolerla y levantar allí un edificio de oficinas. Afortunadamente, los propietarios eran conscientes del valor artístico del inmueble, por lo que no cedieron a las presiones de los primeros oferentes.

En 1988 La Fontana dejó de pertenecer a la organización, que se concentró entonces en el desarrollo de la etapa subsiguiente de Casa Medina. El objetivo de ésta fue, entre otras cosas, reducir los costos operativos por habitación que eran considerablemente elevados si se tiene en cuenta que la oferta inicial era de sólo 24 unidades. En este momento, se encuentra en construcción la tercera etapa, que consta de 35 suites y aspiran entregarla a comienzos de 1996. Corno si fuera poco, Pedro Gómez adquirió la edificación en frente de Casa Medina, al otro lado de la carrera séptima, donde funcionaba hasta hace poco Atlas Publicidad. La idea es desarrollar allí otro hotel que se sumará a la oferta de la cadena.

Entre los proyectos en construcción se destaca la restauración del monasterio de Santa Teresa en Cartagena, ubicado en pleno centro de la ciudad amurallada, para que allí funcione un hotel de lujo. La meta es entregar este proyecto terminado en septiembre de 1996.
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