| 6/1/1994 12:00:00 AM

TOURBILLON Hora de relojes

Coleccionar relojes es una excelente opción para los aficionados, que buscan además valorizar su inversión.

Los especialistas en la organización de portafolios de inversión aconsejan que por lo menos un 10% o 15% de los mismos estén conformados por colecciones de arte, antigüedades, joyas y objetos diversos susceptibles de valorización. Esta franja es de gran importancia no sólo por el potencial económico que encierra, sino por la capacidad que tiene de generar satisfacción y orgullo a su poseedor.

La escogencia de los artículos que pueden constituir una buena colección, que aumente en valor e importancia con el tiempo, depende en gran parte de los gustos y aficiones de cada individuo y lógicamente de su capacidad económica. Lo anterior no quiere decir que es un requisito indispensable el tener disponible una gran cantidad de dinero para iniciarse en el fascinante mundo del coleccionismo. Simplemente basta dedicar una pequeña parte de nuestros ingresos y tener un interés genuino en el campo escogido. Algo de "olfato" nunca sobra, pero éste puede refinarse con el tiempo.

Las alternativas de inversión son muy amplias. Una de ellas es un objeto que ha fascinado al ser humano por generaciones: el reloj. La medición del tiempo ha sido una preocupación del hombre desde tiempos muy remotos, pero sólo hacia el siglo XIV aparecieron los primeros relojes mecánicos en Europa, y con ellos seguramente los primeros coleccionistas y conocedores de los mismos.

Esta afición, como cualquier otra, requiere de un grado de especialización, pues se pueden coleccionar tanto relojes de pared o sobremesa, como relojes de bolsillo o de pulso, y cualquiera de estas divisiones tiene a su vez subdivisiones que dependen de sus características estéticas o mecánicas.

En los últimos dieciocho años ha aumentado la afición por el coleccionismo de relojes clásicos de pulso. Durante mucho tiempo el potenciar de estos pequeños objetos utilitarios fue ignorado, y muchas fueron ras piezas finas que vieron el finar de sus días canibalizadas para recuperar el oro de sus cajas, o utilizarse como partes de repuesto.

A finares de 1979 comenzaron a verse con mayor intensidad relojes de pulso en los catálogos especializados de remates de ras grandes casas como Sotheby's y Christie's, que antes estaban dedicadas casi exclusivamente a relojes de bolsillo o sobremesa. En la década de los ochenta, se volvió una cuestión de moda el usar relojes de los años veinte a cincuenta, y muchos salieron de los cajones del olvido. Los coleccionistas aumentaron en gran cantidad y así los precios. Por ejemplo, un reloj Patek Phillipe cronógrafo, que en 1981 se conseguía en US$1.500 o US$2.000, se cotizaba en 1989 en US$30.000 o US$35.000, y ciertos modelos como el Daytona de Rolex, aumentaron dramáticamente de precio por razón de la demanda de coleccionistas especialmente italianos, que llegaron incluso a ofrecer un sobreprecio por los ejemplares de la nueva serie que lanzó esta firma, debido a su popularidad en, el mercado. Un Daytona de acero inoxidable de finares de los años sesenta llegó a costar US$8.500. Hoy en día, como sucede en los mercados de gran demanda, los precios han bajado estabilizándose en niveles no tan especulativos. Sin embargo, los

relojes de buena factura siguen teniendo su atractivo y se consideran buena inversión si se tienen en cuenta algunas recomendaciones:



A PRIMERA es escoger el fabricante o la marca. Los relojes suizos son los mejores del mundo, y entre ellos una marca sobresale como la más cotizada: Patek Phillipe de Ginebra. Esta firma que en 1989 cumplió 150 años, ha fabricado y sigue fabricando algunos de los relojes más finos y exclusivos del mundo. Es tanta la demanda por esta marca, que dos modelos, uno de estiro militar, y otro que posee un movimiento mecánico de tipo digital, que fueron lanzados para celebrar este aniversario, triplicaron su precio en el mercado secundario de ras subastas un mes después de haber sido lanzados.

Otra marca de gran prestigio y una de ras firmas relojeras más antiguas es Vacheron Constantin. Igualmente importantes son Rolex, Audemars Piguet, Breguet, Blancpain y Cartier. En otro nivel, pero no necesariamente en este orden, encontramos nombres como Piaget, Omega, Baume Mercier, Mido, Tissot, Ulisse Nardin, y en ras divisiones inferiores existen marcas como Swatch, que aunque son piezas de precios bajos, producidas en serie, han tenido un

éxito comercial muy grande y algunas de sus piezas se han rematado por precios cercanos a los US$20.000. Los Swatch constituyen una excelente alternativa para el coleccionista joven, que se esté iniciando en esta afición, y que no cuenta con un presupuesto muy grande.



L A SEGUNDA RECOMENDACIÓN tiene que ver con el movimiento o maquinaria del reloj, que actualmente puede ser mecánico o de cuarzo. Con excepción de ciertas marcas como Swatch, el movimiento mecánico será el preferido. La razón principal para esta preferencia radica en la complejidad y belleza de estas máquinas y a la importancia del factor humano que interviene en su fabricación. En las de cuarzo, la producción es en serie y los movimientos resultan de un proceso automatizado que les resta atractivo para el coleccionista serio.

Aunque es cierto que el reloj de cuarzo es mucho más preciso que el mecánico, su falta de personalidad le resta potencial como pieza de colección.

En la medida que un reloj tenga más "complicaciones", entendiéndose esta palabra como funciones diferentes a la de dar la hora (calendarios, cronográficos, fases lunares, etc.), mayor será el precio del mismo y mayor su potencial de valorización.

Un caso extremo de la importancia de lo anterior lo constituye un reloj de pulso vendido por Sotheby's de Nueva York en octubre 30 de 1989 fabricado por James Schultz (relojero que trabajó para Cartier) y que alcanzó el astronómico precio de US$539.000.

L A TERCERA RECOMENDACIÓN por tener en cuenta es la forma o el estilo. Las piezas que han marcado una época, como el famoso Tank Watch» de Cartier, son buscadas y apreciadas especialmente por los coleccionistas. Las formas raras de las cajas, que las hacen distinguirse de lo común, siempre tendrán un sobreprecio.

Las reglas de oro para un coleccionista son:

1. Coleccione principalmente relojes de buena marca y que en lo posible tengan atractivos técnicos y un diseño interesante.

2. Prefiera piezas que se encuentren en buen estado o cuya reparación sea factible, según la opinión de su relojero de confianza.

3. No olvide que algunos de los relojes nuevos que aparecen en el mercado serán

las piezas de colección del futuro. Las casas fabricantes han aprovechado la demanda lanzando ediciones conmemorativas, y réplicas de las piezas más

buscadas. Algunas de estas ediciones son susceptibles de valorizarse, siempre y

cuando sean realmente limitadas, y tengan el mismo concepto técnico de los

originales.
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