| 11/1/1997 12:00:00 AM

Telefonía celular cambia de manos

Bell Canadá y Bell South van tras Occel y Celcaribe. Este mes se decide el primer negocio. Los grupos buscan defenderse.

En 1994, cuando se adjudicó la licitación de la telefonía celular, la multinacional estadounidense Bell South se quedó con las ganas de entrar al país, debido a que el consorcio que montó con El Tiempo fue uno de los grandes descabezados del proceso.



Tres años después, encontró el camino para resarcirse. Y la oportunidad se le sirve en bandeja de plata, porque podría adquirir en una sola jugada Occel y Celcaribe y además quedarse con el mercado de la costa y del occidente colombiano.



Pero al igual que en 1994, su principal oponente es Bell Canada, que en esa ocasión se quedó con la operación de la región occidental con Comcel y hoy también está dispuesto a comprar Occel y Celcaribe, los operadores de las regiones que le faltan por conquistar.



El costo base de la operación es de alrededor de US$480 millones, suma que se puede superar con creces debido a que América Latina se ha convertido en un lugar estratégico de inversión para las multinacionales de las telecomunicaciones.



Dos circunstancias se unieron para que Bell Canada y Bell South volvieran a disputarse el mercado colombiano. La primera, que en junio pasado venció la prohibición de cambiar de dueños que tenían las compañías celulares. Y la segunda, pero tal vez la más importante, que en dos años se va a liberar la telefonía celular y se le va a dar vía libre al ingreso de otras modalidades de telefonía inalámbrica.



La ley establece que a partir de 1999 debe empezar a operar el Personal Communication System (PCS), un sistema tecnológicamente más avanzado que el celular, que opera en una frecuencia distinta y cuyo costo de licencia será sustancialmente menor.



Esto último se va a reflejar en menores costos para el consumidor, lo que permite predecir desde ya una competencia feroz entre las compañías de telefonía inalámbrica y deja en claro la urgencia de consolidarse que tienen los jugadores actuales.



Hoy en día el Grupo Santo Domingo es la firma que tiene mayores economías de escala, porque por medio de Celumóvil maneja los mercados del oriente -que cobijan Bogotá- y la Costa.



Su contrincante en el oriente es Comcel, cuyo principal accionista es Bell Canada, y en la costa, Celcaribe.



El mercado de Cali, el eje cafetero y Antioquia se lo reparten la Organización Luis Carlos Sarmiento y Ardila Lülle, que están juntos en Cocelco, y un grupo de inversionistas costeños, caleños, antioqueños y del eje cafetero, que integran Occel.



Pero antes de terminar el año, el panorama celular va a cambiar, y lo más probable es que entre un importante operador internacional que les mueva el statu quo a los grandes grupos económicos.



La oferta de Occel



El pasado 31 de octubre la firma de banca de inversión Merrill Lynch cerró el plazo para presentar las ofertas a los accionistas que en conjunto están vendiendo el 70% de Occel. La firma tiene tres semanas para escoger los dos mejores proponentes y establecer una subasta entre ellos.



Los más seguros jugadores son Bell Canada (Comcel) y Bell South. Al cierre de esta edición otras compañías que habían demostrado interés eran Empresas Públicas de Medellín, Stet de Italia, que tiene operaciones en Bolivia, Argentina y está entrando a Brasil, y Korea Telecom, que tiene un consorcio en Brasil.



Fuentes allegadas a Occel precisan que la administración de la compañía como tal no está involucrada en venta, sino que los accionistas quieren vender el 70% de su participación. De todas maneras, en la última asamblea que se realizó hace un mes, se hicieron modificaciones al derecho de preferencia para permitir que las acciones se transaran entre terceros.



En teoría, la parte en venta podría costar unos US$280 millones, pero la experiencia internacional indica que las telefónicas están dispuestas a pagar sumas exorbitantes por no quedarse fuera del negocio.



Bell South, por ejemplo, pagó hace poco US$1.000 millones más que su contrincante para quedarse con el mercado de telefonía celular en Sao Paulo, Brasil. Directivos de la empresa explicaron que ellos pagaron esa diferencia porque consideran que eso les costaría no estar en el negocio.



Como Bell South no tiene operación en Colombia, la compra de Occel está muy ligada a que pueda adquirir Celcaribe, y así morder una tajada importante del ponqué celular en el país.



Curiosamente, Celcaribe fue la primera empresa en salir a la venta y su suerte será la última en decidirse. Resulta que Millicom, su principal accionista, está vendiendo desde hace meses su participación en América Latina, donde tiene seis licencias. La empresa más importante de este paquete es Celcaribe, pero como la multinacional está empeñada en que le compren todo o nada, no ha podido cerrar ninguna negociación.



Fuentes cercanas a Bell South afirman que si puede adquirir Occel, estaría dispuesta a comprarle todo el paquete a Millicom con tal de obtener la operación de las dos regiones en Colombia.



Por su parte, Bell Canada, que hace dos años no quería exponerse más en Colombia, hoy le está apostando con todo al país. Como ya tiene uno de los mercados más importantes, sólo necesita una zona más para fortalecerse. No obstante, también está interesado en adquirir Celcaribe, cuyo costo se calcula en US$200 millones.



El gran palo podría ser Empresas Públicas de Medellín, uno de los pocos accionistas de Occel que se ha hecho el de los oídos sordos frente a los coqueteos de las multinacionales.



EPM y Empresas Departamentales de Antioquia tienen cerca del 12% de Occel y han expresado públicamente que estarían dispuestas a comprar no más del 50% de la compañía, porque no les interesa que se convierta en una sociedad de economía mixta.



Por lo pronto, los otros accionistas antioqueños han manifestado en privado que si EPM les paga el mismo precio que se transe en la negociación general, ellos le venderían sus acciones. De esta forma, EPM quedaría con el 24% de la propiedad.



Occel y Celcaribe en venta



Si todo sale según lo planeado, a finales de mes se conocerá el nombre del nuevo dueño de Occel. Y la transacción con Celcaribe dependerá de cómo se decida este primer tiempo del partido.Mientras las multinacionales pujan por la región occidental, los grupos locales están estudiando cómo pueden mover sus fichas.



El Grupo Santo Domingo tuvo que aplazar una emisión que tenía prevista para este mes en la Bolsa de Nueva York, debido a la crisis que se desató a finales de octubre en Wall Street. La idea era colocar entre el 10% y el 20% de la compañía y utilizar los recursos obtenidos para reducir deuda y diluir el riesgo porque los socios son garantes de los créditos. Las proyecciones indicaban que al finalizar la colocación, el valor de la empresa se ubicaría entre US$1.800 millones y US$2.000 millones. Sin embargo, el proyecto se metió en el congelador mientras se normaliza el mercado en Nueva York.



Por su parte, los cambios en Cocelco corren por cuenta de Telefónica de España, la cual anunció que venderá el 30,8% que tiene en la compañía. Lo más probable es que sus socios actuales, las organizaciones Sarmiento Angulo y Ardila Lülle, adquieran este paquete. La más interesada, al parecer, es la primera.



La venta corresponde a una estrategia global de Telefónica, que decidió retirarse de sus inversiones en Colombia y Venezuela, país en donde participa en Cantv, para concentrarse en el proceso de privatización de las telecomunicaciones de Brasil, donde tiene el control.



Para los tres "cacaos" colombianos, el que una multinacional se quede con la operación de la costa y la región oriental representa una amenaza, cuya intensidad depende de quién sea el ganador.



Posibles dueños



Si a Bell Canada, o en otras palabras, a Comcel, le suena la campana y puede comprar Occel y Celcaribe, sería la única compañía que operaría en todo el país.



Sólo tendría de rivales a los grupos económicos. La competencia que tiene con Celumóvil en Bogotá y sus alrededores se ampliaría a la Costa, y entraría a disputar el mercado de la zona cafetera y Cali con Sarmiento y Ardila Lülle.



En este caso, muy probablemente los tres "cacaos" tendrían que llegar a algún acuerdo, lo que se puede favorecer si Sarmiento le compra su parte a Telefónica de España.



Pero si Bell South se queda con la costa y el occidente, lo que se avecina es una guerra de precios con Celumóvil, Comcel y Cocelco, más intensa de la que se ha vivido hasta el momento. La experiencia internacional muestra que la firma estadounidense arrasa en los países donde está, en su afán por quedarse con todo el mercado.



El otro escenario, no tan descabellado, es que EPM se quede con Occel y se reparta el mercado del occidente con Sarmiento y Ardila Lülle.



Lo que está descartado de plano es que alguno de los tres grandes grupos económicos compre Occel, porque están en una banda distinta a la de esta firma y la ley establece que el que opera en una banda, no puede comprar a los que están en la otra.



La nueva red



El reordenamiento en el panorama celular va a tener serias implicaciones sobre el funcionamiento actual del negocio, pero también sobre el consumidor.



Es claro que la competencia es el principal regulador de cualquier mercado, y cuantos más actores haya en el juego, más rápida va a ser la carrera por la modernización y por la reducción de precios.



Cabe la posibilidad de que al reducirse el número de actores en el mercado celular, las compañías tiendan después de una "escaramuza" inicial a tratar de mantener reglas que les permitan actuar con comodidad sin exagerar los presupuestos de inversión o los beneficios para el consumidor.



Por eso va a ser clave el papel que juegue el gobierno como ente regulador, y la forma en que estructure la adjudicación de las frecuencias para el Personal Communication System, que debe salir al aire en 1999.



En el futuro, el mercado celular dependerá de la regulación que el gobierno haga de otros negocios conexos como el PCS. La decisión que tome en este campo podrá favorecer la consolidación del negocio celular, o abrir la competencia dándoles las mismas oportunidades a todos los jugadores.
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