| 1/1/1995 12:00:00 AM

Quo vadis Plan Vallejo

Los cronogramas para el desmonte del Plan Vallejo de bienes de capital no coinciden. El gobierno tiene la palabra.

Los 36 años de existencia del Plan Vallejo ratifican la continuidad de un instrumento que por el enriquecimiento experimentado en su estructura y la incorporación de nuevos productores a sus beneficios, se ha convertido en el mecanismo de más amplio alcance para promover las exportaciones en nuestro país. Este instrumento ha sido catalogado, además, como uno de los más completos en su género, comparado con aquellos sistemas similares que rigen en los países en desarrollo.

No podemos olvidar, sin embargo, que el Plan Vallejo, concebido en un contexto de economía cerrada, respondió durante todos esos años a un diseño que al tiempo que propendía por el despegue de las exportaciones, no se apartaba de las condiciones de protección de la industria nacional. Si bien su aporte a la diversificación exportada ha sido innegable, sobre todo en aquellas regiones con mayores problemas de "externalidades" como Antioquia y Cundinamarca, con el tiempo el esquema para la aprobación y el manejo del Plan Vallejo se fue convirtiendo en un proceso de muchos controles.

Era el reflejo de un país con una protección efectiva muy alta en el que había que vigilar muy de cerca los insumos importados con el fin de que se utilizaran efectivamente en los productos para exportar y no entraran a competir en forma desleal con los productores nacionales, Esa era la idiosincrasia del manejo del comercio exterior en nuestro país. Para proteger el mercado interno, al Plan Vallejo le fue incorporado un "arancel administrativo", que lo convirtió en una seguidilla de procesos previos y engorrosos.

Paradójicamente, cuando algunos pensaban que en la apertura este instrumento iba a seguir debilitándose, tal vez por la engañosa percepción de una reducción generalizada de aranceles que haría prácticamente innecesaria su utilización, se dio lo inesperado. A partir de noviembre de 1992, fecha en la cual se expidió el nuevo estatuto reglamentario de las operaciones Plan Vallejo, este mecanismo ha sido objeto de una profunda reestructuración en su esquema operativo para obtener la simplificación, agilización y regionalización de sus trámites.

Los resultados no se hicieron esperar. En la actualidad la aprobación de nuevos programas Plan Vallejo se efectúa en seis días, y la autorización de adiciones o prórrogas toma dos semanas. Antes de las reformas introducidas a finales de 1992 estos trámites demandaban de dos a cuatro meses. Esta mayor celeridad se tradujo, como era previsible, en un aumento sustancial de los "planvallejistas". Mientras en 1991 y 1992, sólo se aprobaron 300 programas por año, la cifra había ascendido a 1.000 programas en 1993, con evidentes beneficios para la pequeña y mediana empresa exportadora.



Surgen, sin embargo, de las negociaciones internacionales que ha adelantado el país, una serie de interrogantes que deben ser objeto de reflexión en la perspectiva del Plan Estratégico de Exportaciones anunciado por el gobierno del presidente Samper.

Según un memorando de entendimiento firmado en agosto 25 de 1990 entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, nuestro país adquirió el compromiso de desmontar el Plan Vallejo de bienes de capital antes del 25 de agosto de 1995, además de la reducción en los niveles de Cert y eliminar las tasas de interés subsidiadas a los créditos de exportación, compromisos que en efecto se han venido cumpliendo.

Entre tanto, con la culminación exitosa de la Ronda Uruguay del GATT, Colombia está en proceso de ingresar a la nueva Organización Mundial de Comercio y se obliga de manera ineludible a desmontar el. Plan Vallejo de bienes de capital en los próximos ocho años, a partir de momento en que los congresos nacionales ratifiquen el nuevo organismo.

La pregunta que surge al analizar estos dos paradigmas es la siguiente: ¿Qué cronograma seguirá el gobierno para efectos de desmontas el programa de bienes de capital' Según el acuerdo con Estados Unidos no le quedarían al programa sino ocho meses de vida, pero según el cronograma que se deriva de lo: compromisos a los que se obliga Colombia al ingresar a la nueva Organización Multilateral de Comercio y adherir al nuevo Código de Subsidios, podría sobrevivir por 9( meses más. Todo lo anterior, sir contar el hecho de que al interior de Grupo Andino, impera la necesidad de armonizar los mecanismos de promoción a las exportaciones, h cual significa que Colombia puede verse obligado más temprano que tarde a desmontarlo para las exportaciones orientadas a la subregión.

En todo caso, confiamos en que la capacidad disuasiva de nuestro negociadores, logre llegar a un nuevo convenio con Estados Unidos, en momentos en que adquieren una nueva dimensión nuestras relaciones comerciales, para que el compromiso multilateral prime sobre el compromiso bilateral y, de esta manera, el país pueda aprovechar, por espacio de ocho años más, las evidentes ventajas del programa Plan Vallejo de bienes de capital.

De presentarse este escenario, los empresarios colombianos contarán con un horizonte de tiempo suficientemente amplio, para concretar los proyectos de modernización, renovación de planta y sustitución de tecnologías, con miras a garantizar el ingreso de los productos colombianos en los mercados

globales. De lo contrario, el gobierno perdería un valioso instrumento para promover las exportaciones industriales en momentos en que las medidas contra la revaluación no han dado los resultados previstos.

Si bien es cierto que los aranceles para el sector de bienes de capital se han reducido al 5% y 10% en promedio, en proyectos de modernización orientados a la exportación, los ahorros que genera el programa siguen siendo muy estimulantes.

A largo plazo, sin embargo, es evidente que nuestros empresarios tienen el reto de adecuar sus decisiones productivas a las nuevas reglas del comercio internacional, que estarán regidas por una mayor transparencia en los instrumentos de promoción y que nos obligaran a buscar nuevas estrategias competitivas. Estrategias de costos, diferenciación de productos y segmentación de mercados, serán ahora los secretos del éxito para quienes quieran sobrevivir y ganar en esta difícil transición Lacia una economía cada vez más abierta e interdependiente.
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