| 12/1/1995 12:00:00 AM

Perlas tributarias

Novedades de la reforma tributaria y sorpresas de la DIAN

El proyecto de reforma tributaria propuesto por el gobierno introducía tres modalidades para facturar las operaciones que realizan los contribuyentes: factura de venta, factura de compra y boleta de venta. Las Comisiones Terceras de Senado y Cámara en buena hora simplificaron este complejo procedimiento de facturación, y en su lugar dejaron únicamente la factura de venta, aceptando además que la facturación por computador es un sistema técnico que debe ser aceptado por las autoridades fiscales.

En el país no existe ninguna norma que regule de una manera expresa los libros de contabilidad que deben llevar las comerciantes. Hasta la fecha, de acuerdo con las normas de contabilidad, se ha entendido que tales libros deben ser los necesarios para reflejar adecuadamente el movimiento económico del comerciante. En el caso del sector financiero, por ejemplo, es obvio que no se requiere llevar un libro de inventarios, por cuanto este sector no trabaja con mercancías para la venta, como sí lo hace el sector industrial o el sector comercial. No obstante esta verdad de Perogrullo, la DIAN le está exigiendo al sector financiero que lleve un libro de inventarios, so pena de incurrir en cuantiosas sanciones por irregularidades en la contabilidad. Probablemente lo que quiere la entidad fiscal es que los contribuyentes del sector financiero lleven un libro en blanco, llamado libro de inventarios, para satisfacer su voracidad fiscal, sin importar la utilidad de tal exigencia.

Sería muy importante que en la reforma tributaria el Congreso de la República le otorgara validez a los conceptos que emite la Subdirección Jurídica de la DIAN; porque resulta inaudito, que esta entidad, que por ley es la encargada de interpretar oficialmente las leyes y los decretos reglamentarias, le dé una opinión a los contribuyentes para que éstos actúen con base en dicha opinión y posteriormente, dos o tres años más tarde, la oficina cambie de interpretación y pretenda sancionar a los contribuyentes por el hecho de haber actuado con base en la interpretación vigente en el momento de la actuación.

Las Comisiones Terceras del Congreso aprobaron un descuento tributario equivalente al 70% de las donaciones que se hagan a favor de las universidades que constituyan fondos para financiar becas de estudiantes que no cuenten con recursos económicos suficientes. Este descuento tributario tiene de atractivo que por cada peso que done un contribuyente a una universidad, el fisco le devuelve 70 centavos, de tal suerte que el contribuyente tiene un desembolso neto de apenas 30 centavos. Dicho en otras palabras, por cada 30 centavos donados por un contribuyente el fisco aportará 70 centavos. Con esta fórmula es de esperar que a partir de 1996, muchas universidades obtengan una fuente importante de recursos, y muchos colombianos carentes de medios económicos encuentren un mecanismo para financiar su educación superior.

Una buena noticia para los trabajadores no sometidos a salario integral, es que si la reforma tributaria es aprobada, a partir de 1996 el 30% de todo su ingreso laboral estará exento. Este cambio en la legislación conduce necesariamente a que la retención en la fuente que afecta a este tipo de contribuyentes, se reduzca en más de un 30%. Si a lo anterior se agrega el hecho de que el contribuyente podrá aportar a un fondo de pensiones hasta un 20% de su ingreso mensual, con el carácter de ingreso exento, se puede concluir que cerca del 50% de los ingresos saláriales quedarán exonerados a partir de 1996.

Con miras a simplificar la aplicación del sistema de ajustes por inflación, el Congreso está estudiando la posibilidad de eliminar los ajustes por inflación a las cuentas de resultado y a los inventarios. Como quiera que en términos generales estos ajustes se neutralizan dentro del propio estado de pérdidas y ganancias y declaración de renta del contribuyente, su eliminación no afectará al fisco, permitiendo hacer más sencilla la administración del sistema de ajustes por inflación.

En las modificaciones introducidas al proyecto de reforma tributaria se plantea que los consorcios y uniones temporales no son contribuyentes del impuesto sobre la renta. Esto significa que las declaraciones tributarias y el pago del impuesto deberá efectuarse por cada una de las sociedades que integran el consorcio, los cuales deberán incorporar en su contabilidad de manera independiente los ingresos, costos y deducciones que les correspondan.

A partir de diciembre de 1995, la DIAN exigirá que todos los contribuyentes que manejan inventarios, determinen el costo de ventas por el sistema de inventarios permanentes. En el sector agrícola existe una gran preocupación sobre la forma como la DIAN entiende que debe ser aplicado este sistema, ya que de acuerdo con las explicaciones de algunos funcionarios, las empresas dedicadas a la actividad agrícola deben llevar una hoja de kárdex donde diariamente se registren, con entradas y salidas, los cambios sufridos por las plantaciones, es decir, el crecimiento de cada planta, árbol, arbusto, tubérculo, fruto, hoja, flor, corola, pétalo, pistilo, estambre, antera, cáliz y sépalo. Si bien este nuevo método de control seguramente se convertirá en una fuente de empleo en el sector rural, el principal problema que plantea es cómo efectuar los registros contables en el caso de las plantas cuyos frutos se gestan bajo la tierra, como es el caso de la papa, ya que algunos entendidos afirman que desenterrar diariamente las matas, con miras a efectuar los mencionados registros, puede ser contraproducente para el crecimiento del tubérculo.
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