| 9/1/1993 12:00:00 AM

¿NUEVO COMIENZO O FIN DE LA DEMOCRACIA?

Las elecciones presidenciales en Venezuela son las más importantes en la historia de país, pero la abstención será abrumadora. ¿Quiénes son los candidatos?

Hace cinco años los analistas venezolanos alertaban sobre el efecto deletéreo que tendría para Venezuela el deterioro político e institucional en Colombia. Se usaba el termino colombianización para describir un futuro que Venezuela estaba decidida a evitar a toda costa. Uno de los argumentos más utilizados en los círculos intelectuales y empresariales venezolanos a mediados de los 80 para justificar el abandono del agotado modelo de desarrollo intervencionista y de orientación interna, era el tema de la "colombianización", la cual se caracterizaba por el deterioro de la sociedad, el colapso de las instituciones políticas nacionales y una pérdida progresiva del orden, mientras los grupos narcoguerrilleros corrompían y minaban las bases mismas de la sociedad. Ahora le tocó el turno a Colombia del preocuparse sobre la "colombianización" en Venezuela.

Alguien quiere desestabilizar a Venezuela, y si el esfuerzo tiene éxito, las repercusiones se harían sentir directamente en Colombia. El proceso de integración probablemente se interrumpiría. Las relaciones diplomáticas bilaterales se enfriarían si la desestabilización de Venezuela llegara a culminar en una solución autoritaria para restablecer el orden a través de las fuerzas armadas, y la propia estabilidad democrática de Colombia probablemente se vería amenazada. Todo esto podría ocurrir en un año o menos, si la situación de Venezuela continúa deteriorándose, y actualmente el pronóstico es malo por culpa de los tira-bombas anónimos que empezaron a aterrorizar a Caracas desde la segunda mitad de julio hasta llegar al carro bomba en el mayor centro comercial de Caracas.



SE AVECINAN BOMBAS MAYORES

l periodista José Vicente Rangel advirtió que la siguiente etapa en esta campaña de terror sería el uso de carrosbomba contra varios periodistas (incluyendo el mismo Rangel), políticos y empresarios prominentes. Rangel afirma que los terroristas son mercenarios nicaragüenses y salvadoreños contratados por grupos de intereses creados económicos y políticos, decididos a obstaculizar la transformación económica y política de Venezuela. También acusó a estos mercenarios de trabajar estrechamente con elementos de la policía y entidades de Venezuela. El periódico "El Nacional" es aún

más específico. Uno de sus reporteros, Jesús Eduardo Brando, acusó al presidente suspendido Pérez de ser el autor intelectual de la campaña terrorista.

Las credenciales de Rangel como periodista refuerzan la credibilidad de su advertencia sobre la inminencia de ataques con carros - bomba. Este ha documentado y revelado la corrupción generalizada en contratos de procura militar que alcanzan hasta la perenne compañera personal de Pérez, Cecilia Matos, con quien Pérez ha tenido dos hijas legalmente reconocidas. Rangel también presentó las acusaciones originales de corrupción que sacaron a Pérez de la presidencia en mayo, y advirtió hace varios meses que mercenarios importados lanzarían una campaña de terror para desestabilizar políticamente a Venezuela y tratar de impedir las elecciones presidenciales de diciembre próximo.

La exacerbación de las tensiones políticas se ha visto acompañada por malas noticias en el frente económico. Después de tres años consecutivos de crecimiento rápido la economía se contrajo 0,4% durante el primer trimestre de 1993. El desempleo cayó a 6,3% en marzo, de 8% hace un año, pero la inflación se aceleró al 42% (proyectado) este año, en comparación con 30% en 1992, mientras se estima que el bolívar atravesará la barrera de 100 a 1 para diciembre. El déficit fiscal bordea el 6% del PIB y la liquidez del Tesoro virtualmente se agotó.

Las perspectivas a mediano plazo también son desalentadoras. Se proyecta que el estancamiento de la economía persistirá hasta 1995, permaneciendo los precios petroleros venezolanos alrededor de US$ 15 -14/bl mientras que la mayor producción de Kuwait e Iraq mantienen reducidos los precios mundiales. La firma asesora Metroeconómica (Caracas) proyecta una contracción de 1,3% en el PIB durante 1994. Se estima que la inflación llegará casi al 45% el año próximo, y el desempleo aumentará a más de 9% a finales de 1994. Así, los venezolanos preocupados por su nivel de vida deprimido pueden esperar tiempos aún peores para los próximos dos años.



UNA CAMPAÑA POBRE

Mientras tanto, lo que podría calificarse como la campaña presidencial más pobre en el año electoral más importante de la historia democrática de Venezuela, arrancó con mal pie y cojea hacia un final incierto en diciembre. Llegar hasta diciembre es la prioridad del presidente interino Ramón J. Velásquez, cuyo único mandato político es el de evitar que las cosas se desmoronen. Sin embargo, cualquier cosa podría ocurrir en los próximos cuatro meses que descarrile las elecciones. Recientemente, se ha informado que la salud de Velásquez es frágil y que la tensión de su presidencia, plagada de crisis, lo está agotando. En forma similar, algunos analistas han advertido que el candidato presidencial Rafael Caldera podría ser el blanco de un futuro ataque terrorista.

La campaña presidencial se inició tarde este año. Casi todos los candidatos están escasos de fondos y sus organizaciones internas están caóticas. Por ley, el Estado debe erogar más de US$ 11 millones este año para ayudar a los principales partidos (Acción Democrática, Copec, MAS, Causa R) a financiar sus campañas, pero el Tesoro está tan quebrado que los candidatos sin un fuerte respaldo privado (Claudio Fermín de AD y Andrés Velásquez de Causa R) no pueden pagar sus organizaciones de campaña. El pueblo de Venezuela está hambriento de un cambio, pero todas las campañas son intensamente negativas en su enfoque y retórica, desperdiciando mucho tiempo en atacar a la oposición.



EL FUJIMORI NONATO

Desde que se volvió evidente, en 1989, que Causa R no era un "fenómeno temporal" de la política venezolana, el gobierno norteamericano ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en Andrés Velásquez. En los últimos cuatro años, el gobierno norteamericano ha costeado diversas visitas de Velásquez a. Washington, para mostrarle la democracia norteamericana en acción. Algunos grupos empresariales de Venezuela también respaldan financieramente su campaña.

Velásquez es un indio Pemón y un obrero siderúrgico, quien vino de abajo a pulso, hasta lograr la presidencia del sindicato Suttis (en la empresa siderúrgica del Estado, Sidor), el sindicato más poderoso del país después del de PDVSA. Es gobernador del Estado Bolívar desde 1989. Es un dirigente popular y accesible que incluso despierta el entusiasmo de muchos empresarios. Durante varios meses después de las elecciones de gobernadores y ediles de diciembre pasado, parecía que Velásquez iba en camino a convertirse en el Fujimori de Venezuela, el "gallo tapao" que cabalgaría hasta la victoria montado sobre una ola de desencanto popular con los partidos políticos tradicionales. Sin embargo, el Fujimori de Venezuela no llegó a nacer.

La popularidad del candidato presidencial de Causa R llegó a un pico del 18,6% en marzo, cayendo siete puntos en los cuatro meses siguientes. Velásquez resulta atractivo para muchos venezolanos debido a que su mensaje anticorrupción, antipartidista y a favor de la democracia encuentra un profundo eco en los corazones de un pueblo hastiado de la corrupción, el clientelismo y el mal gobierno. Es por eso que el gobierno norteamericano está tan encantado con Velásquez: en Washington se le percibe como un líder honesto. Velásquez es una alternativa política legítima, pero eso no significa que esté preparado para ejercer la presidencia de Venezuela.

Washington y muchos venezolanos pueden estar encantados con Velásquez, pero también le temen porque no aclara cuáles serán sus políticas -"No tengo un programa específico", afirma Velásquez-. Su ardiente mensaje de campaña, de derrumbar . las viejas instituciones políticas de Venezuela para construir un

nuevo país, preocupa a muchos. Este mensaje complace a los venezolanos sedientos de un cambio, pero no provoca su compromiso, y el motivo es que Venezuela no es una sociedad proletaria polarizada ideológicamente a lo largo de líneas clasistas, como lo es Perú. Lo que polariza a los venezolanos hoy en día, cuando todo lo demás ha perdido significado y credibilidad, es un nacionalismo económico barato, que representa una vuelta al pasado y es también el punto más fuerte de Rafael Caldera en estas elecciones.



DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Claudio Fermín y Oswaldo Alvarez Paz no podrían ser más distintos como personas. El moreno Fermín proviene de orígenes humildes, mientras que Alvarez Paz pertenece a las élites tradicionales, proviene de una familia bien acomodada y ha sido considerado desde hace tiempo uno de los líderes jóvenes más importantes de Copei. Fermín es un orador cuidadoso y ferviente practicante de la conciliación, quien jamás pierde su compostura en público, mientras que Alvarez Paz es quisquilloso, tiende a disparar respuestas improvisadas y está absolutamente dispuesto a entrar en combate con su anterior mentor, Rafael Caldera. Fermín es percibido en general como corrupto y carente de carácter por su propensión a desaparecer de la vista pública en momentos de crisis (los disturbios de F-27 en 1989, las asonadas de F4 y N-27), mientras que Alvarez Paz proyecta la apariencia de un político honesto aunque demasiado liberal, quien aún está buscando la imagen "correcta" que lo impulse en las encuestas.

Sin embargo, como candidatos, ambos son muy similares. Desde el punto de vista de los inversionistas, ambos dicen las cosas correctas:

se mantendrán las políticas económicas de libre mercado y se acelerará la reforma política. La privatización seguirá adelante. La industria petrolera será abierta a la inversión privada. Continuará el proceso de integración económica con Estados Unidos, Colombia y otros países. El sistema judicial será reformado. Las leyes laborales restrictivas y costosas serán cambiadas. Sin embargo, las encuestas muestran que los electores venezolanos no están impresionados por lo que escuchan.

En el caso de Fermín, dos cosas lo han sacado por completo de la carrera. En primer lugar está el hecho de ser el candidato de AD, y lo segundo es su propia imagen de político corrupto, la cual creció mientras fue alcalde de Caracas, consolidándose a nivel popular cuando fue encarcelado bajo cargos de corrupción a principios del corriente año. Así, se percibe a Fermín como el candidato corrupto de un partido corrupto.

AD está predestinada a salir última cuando s haga el recuento de votos. El partido, que atrae apenas el 11% de las preferencias de los votantes hoy en día, en comparación con el 46% en 1986, en el apogeo del gobierno de Lusinchi, ha sido sacudido en las últimas semanas por deserciones masivas en favor de otras candidaturas, principalmente la campaña de Convergencia Nacional de Caldera y la de Velásquez.

Mientras tanto, Alvarez Paz lee las encuestas que realizan sus estrategas gringos importados, alejándose de su imagen neoliberal inicial que le hiciera perder casi siete puntos en dos meses. El nuevo tema en la campaña de Alvarez Paz es que Venezuela necesita una Asamblea Constituyente, pero para los numerosos venezolanos que claman irracionalmente por un alivio rápido, este nuevo mensaje podría resultar tan insatisfactorio como su posición anterior, promercado libre. Alvarez Paz también está perjudicado por el Copei dividido. Por lo menos la tercera parte del partido respalda sólidamente a Caldera, y el resto está controlado firmemente por Eduardo Fernández y Luis Herrera Campins. Fernández ha prometido su pleno apoyo y la maquinaria del partido para la candidatura de Alvarez Paz, pero Herrera, como de costumbre, no respalda la candidatura de nadie. Como la oruga que fumaba el narguile sentada sobre un hongo en "Alicia a través del espejo", Herrera se sienta en la cerca borboteando dichos populares y encarnando ese estilo político típicamente venezolano: el guabineo.

Otro problema que afecta la campaña de Alvarez Paz es-el "hedor" que se desprende de parte del dinero que lo respalda. Uno de los estrategas gringos importados que trabaja para otra campaña afirma que, con base en la experiencia pasada, Alvarez Paz debe tener entre US$ 30 - 40 millones en fondos prometidos y disponibles de donantes privados. Algunos de esos benefactores también respaldaron a Pérez en 1988 y posteriormente se mantuvieron pegados al Palacio de Miraflores, asegurándose que por lo menos algunos ministerios claves y posiciones de alto nivel se destinaran a personas "aprobadas". El resultado de esta manipulación política interna por parte de hombres de negocios privilegiados -lo que un observador llama "el consorcio de bancos dueño de esta hacienda llamada Venezuela"- fue que jugar el juego del mercado libre según las viejas reglas políticas clientelistas hizo mucho más ricos, e inmensamente más poderosos, a algunos grupos. Con tanto dinero privado apostado a su candidatura, muchos venezolanos se preguntan cuán comprometida estaría una presidencia de Oswaldo Alvarez Paz con intereses privados específicos, o si realmente llegaría a haber algún cambio.



UNA CAUSA MORAL

La clave para comprender la paradoja de la candidatura de Rafael Caldera, que ha atraído a una amplia sección de la sociedad venezolana, ideológicamente heterogénea, es que Caldera ha lanzado más una cruzada moral que una campaña ideológica: La campaña de Caldera está integrada por ex guerrilleros y conservadores se sangre azul, admiradores del Che Guevara y Wall Street, los perdedores crónicos de los 35 años de democracia de Venezuela y los ganadores

históricos, que pertenecen al "jet set" exclusivo del Caracas Country Club, o once el dinero añejo-se casa entre sí.

Lo increíble respecto a la candidatura de Caldera es que no está prometiendo nada, sino siendo simplemente él mismo, un astuto político luchador "cuerpo a cuerpo" y uno de os últimos caudillos populistas sobrevivientes de América Latina. Calera está apretando todos los viejos cotones populistas de un nacionalismo económico barato, que tan mal servicio ha prestado a América Latina n el pasado, y muchos venezolanos le todos los estratos responden a su mensaje de "confía en mí y yo arreglaré el país", carente de definiciones específicas, pero muy concreto en cuanto a todo aquello a lo que Caldese opone.

Caldera culpa de la crisis económica al "paquete" de políticas de mercado libre del presidente suspendido, Pérez, así como culpa a Pérez personalmente por la corrupción endémica del sistema. Caldera es antiprograma, anti-impuestos, antidescentralización, anti - reforma laboral, a favor del proteccionismo y de una nueva deuda externa, anti - Asamblea constituyente y según temen algunos observadores, en contra de abrir el país a la competencia internacional e integración con países vecinos como Colombia. Muchos venezolanos ven n Caldera un arreglo rápido para sus problemas socioeconómicos, ya que sin indicar específicamente qué haría al respecto- Caldera ha sido sumamente específico acerca de su ¡posición a las políticas de mercado libre.

Los seguidores de Caldera está retrocediendo al bolivarianismo maniqueísta que ha afectado a la política venezolana durante toda su historia democrática. No hay nada en vida ni en la historia de Caldera que sugiera que puede cumplir con las

expectativas. Al carecer de alternativas atractivas, muchos venezolanos están depositando en Caldera sus expectativas de un arreglo rápido e indoloro para su economía y el sistema político. El problema es que esto no ocurrirá. No hay un arreglo rápido o indoloro para la crisis de Venezuela, ninguna solución mágica que componga todo.

Tras la crisis económica y política yace un problema más fundamental, de actitud nacional. La mayoría de los venezolanos no han comprendido aún que en la vida no hay nada gratis. Aún esperan que el Estado solucione sus problemas rápidamente y sin muchos sacrificios. Esta actitud impera tanto entre las personas de bajos recursos como entre las clases pudientes que llegaron a serlo gracias a décadas de proteccionismo y generosidad del Estado.

Sea quien fuere que gane las elecciones -y actualmente parecería que puede ser Caldera- el próximo presidente tendrá la difícil tarea de restablecer la estabilidad política en el país con un mandato de -quizás- la cuarta parte de la población electoral, lo cual no es ningún mandato, y con un Congreso dividido donde ningún partido tendrá la mayoría clara. Más aún, si gana Caldera, las diferentes expectativas de los partidistas de sangre azul y los exguerrilleros de izquierda indudablemente entrarán en colisión. La fuerte opinión negativa de Caldera contra la economía de mercado libre significa que Venezuela probablemente dará un giro de 180 grados en sus políticas en 1994 si él gana las elecciones, pero el intento por volver a las viejas políticas fracasaría en menos de un año, y la autoridad moral de Caldera no será suficiente para mantener unido al país. Cuando las expectativas públicas de un arreglo rápido e indoloro se desvanezcan e impere finalmente el realismo, ¿cómo reaccionará el pueblo de Venezuela? Si las elecciones se realizaran hoy, Rafael Caldera sería el próximo presidente de Venezuela, y sin embargo podría perder las elecciones con la misma facilidad. Caldera se ha mantenido consistentemente a la cabeza de todas las encuestas desde el año pasado, pero ha ido bajando. Mientras tanto, el porcentaje de "indecisos / no sabe" está en 33,7% (ver cuadro), o sea que Caldera en realidad está de segundo después de "ninguno / no sabe". Las cifras sugieren que el ausentismo sería significativo en las elecciones de diciembre (más del 40% si continúa la tendencia actual) y que, quien quiera que sea el ganador, triunfará con aproximadamente el 25% del electorado total lo cual significa que el próximo gobierno no tendrá una base popular o política firme.
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