| 5/1/1993 12:00:00 AM

Mucho ruido ¿cuántas nueces?

Desde que se firmó en diciembre de 1991 el Acta de Barahona, las declaraciones de los funcionarios de los Ministerios de Comercio Exterior y Desarrollo han sido eufóricas: "Ya tenemos arancel externo común (AEC)" "Ya tenemos zona de libre comercio" "Perú si, pero no" "Ecuador solo quiere que le arreglen unas partiditas". ¿Es verdad tanta belleza?

Una de las cosas de mostrar para este gobierno ha sido la discusión y firma de acuerdos de libre comercio con otros países de América Latina. El primer triunfo en este terreno fue la constitución, después de más de dos décadas de discusiones, de la unión aduanera con Venezuela y, posteriormente, con Ecuador.

El éxito radica en que se eliminaron barreras arancelarias para el comercio, lo que se tradujo en un incremento importante del mismo. No obstante, no se ha ido más allá. Las normas técnicas no se han armonizado y definitivamente no hay arancel externo común.

En la última reunión de la junta del Acuerdo de Cartagena, realizada a principios de marzo en Bogotá, al cabo de mil discusiones que se prolongaron hasta la madrugada, se llegó, por fin, a adoptar un Arancel Externo Común (AEC) en el papel. El anuncio realizado por el Ministerio de Comercio Exterior al día siguiente de la reunión pecaba de optimista.

El acuerdo a que se llegó constituye un nuevo pronunciamiento sobre la importancia de contar con un AEC, base sin la cual, no tiene sentido hablar de unión aduanera. Sin embargo, todavía se está lejos de tener un arancel externo realmente común, asunto que, nuevamente, se difirió, por lo que parece, hasta diciembre de 1996. Los problemas son varios.

Por una parte, en cerca de 300 posiciones arancelarias Colombia presenta aranceles inferiores a los de Venezuela (Anexo 4 de la Resolución 355 de la JUNAC). La junta del Acuerdo de Cartagena (Junac) insiste en que el país debe eliminar las diferencias, pero ello significaría encarecer en forma considerable los costos de insumos importados fundamentales tales como el cloroetileno, películas para fotografía, PVC, algunos papeles, barras y alambrón de acero. También se incumplirían acuerdos celebrados previamente con la CEE referentes al arancel de las flores, e incluso acabaría con la política del Ministerio de Hacienda de bajar los aranceles de bienes altamente contrabandeables como licores y juegos de video.

Por otra parte, si ni siquiera hay AEC con Venezuela, menos lo hay con el Ecuador. El último nivel de AEC aprobado por la Comisión de la JUNAC en marzo pasado, contempla aranceles diferentes para ese país en por lo menos 1.000 partidas diferentes. Perú, por su parte, se retiró del paseo por un año y Bolivia recibe un trato preferencial.

La Decisión 335 de la JUNAC es un manual de buenas intenciones. En

Colombia, las diferencias en el AEC vuelven a ser un motivo interminable de discusión. Mientras el Ministerio de Comercio Exterior busca la integración a toda costa, el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional son mucho más ortodoxos: "a pesar de que se incumpla el arancel externo común planteado por la JUNAC, el país no puede darse el lujo de encarecer los costos de producción" manifestó un funcionario del DNP. El Ministerio de Desarrollo, por su parte, defiende los intereses de la industria. Pero la "industria" es un concepto demasiado amplio, de manera que lo que conviene a un sector puede perjudicar a otro.

La solución salomónica presentada en la reunión de marzo de la JUNAC es pragmática. Se acordó un arancel externo común, pero en la misma resolución se reconoce la no existencia de acuerdo para las partidas incluidas en el anexo 4, que es precisamente infiel que reúne las diferencias arancelarias entre Colombia y Vene

zuela. Este anexo está siendo estudiado por parte de los diferentes gobiernos.

Ecuador tiene aranceles inferiores en cerca de 1.000 posiciones arancelarias. Este anexo regirá hasta diciembre de 1996, o sea que hasta esa fecha Ecuador tendrá un arancel diferente al de Colombia y Venezuela. Esto crea condiciones de competencia desleal por parte del Ecuador en ciertos sectores como el siderúrgico y petroquímico, cuyos insumos resultarán más baratos.

Hay un anexo 3 con supartidas que tendrán cero arancel. El papel periódico es una de ellas. Para los bienes no producidos en la subregión los aranceles se podrán diferir al 5%. Para ello debe realizarse a más tardar el 30 de junio de 1993 una lista de bienes no producidos en la subregión. La realización de esa lista es por decir lo menos una ilusión, pues ningún país del mundo tiene inventariado lo que produce.

El acuerdo sobre los aranceles del Anexo 4 promete ser una discusión acalorada. El sector privado colombiano no está dispuesto a que le suban un solo arancel. Las presiones no se hacen esperar.

Para que efectivamente haya AEC sería necesario además, que se lograra acuerdo en otros dos aspectos de la política común, los cuales aún están sin definir, y constituyen aspectos nodales del asunto: la política agrícola y la política automotriz.

Los sectores agrícolas de Colombia y Venezuela tienen aranceles diferentes, pues los productos que están en franjas de precios no son exactamente los mismos, y la metodología utilizada para calcular las franjas es diferente. El sector agrícola comprende 24 de los 97 capítulos que tiene el arancel. La Decisión 335 es optimista en cuanto a política agrícola se refiere: busca la adopción de un mecanismo común para calcular las franjas de precios y unificar los productos sometidos a esta metodología. Esta discusión debería concluirse en septiembre de este año. El problema agrícola es, junto con el automotor, el punto más sensible a la apertura en los dos países.

Finalmente, en lo que se refiere al sector automotor, la Decisión es más realista: no pone fechas ni plazos perentorios para la armonización de políticas, aunque recomienda la "mayor brevedad". Mientras tanto, consagra el statuo-quo: aranceles diferentes para los vehículos y el CKD en cada país, y diferentes requisitos de integración nacional.

De manera que, si todo marcha como lo espera la JUNAC, tendríamos, arancel externo común en enero de 1997, cuando Ecuador elimine el anexo 2. Los presidentes andinos dijeron en Barahona que la región tendría AEC a partir del 1° de enero de 1992. Mientras tanto, continúa la negociación de otros acuerdos de libre comercio con terceros países. Pero eso es otra historia.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?