| 9/1/1993 12:00:00 AM

Love Field

Una peluquera tejana vive a través de Jackie Kennedy. Su peregrinaje al entierro del Presidente la enfrenta con una realidad hasta ese momento desconocida para ella: el racismo.

Cuando John Kennedy fue asesinado en 1963, su muerte paralizó a los Estados Unidos y al mundo entero. Para la mayor parte de la gente, Kennedy representaba una oportunidad de paz y prosperidad. Su muerte parecía indicar que los americanos nunca podrían tener la libertad de la que tanto hablaba. El impacto de su asesinato fue como una especie de onda progresiva que llegó hasta los lugares más remotos de la sociedad norteamericana. En estos rincones de la comunidad nacional, donde rige la fe ciega y la ignorancia es dicha, se desarrolla la película "Love Field" de Jonathan Kaplan.

Loraine Haflett es una provinciana peluquera teñida de rubio del estado de Texas, con un corazón de oro pero con un cerebro de acero, quien se ha realizado siguiendo con obsesión la vida de John Kennedy y de su esposa, Jackie. Representan para ella lo que significa Estados Unidos y lo que ella quiere ser. Cuando la pareja presidencial llega a Dallas, Loraine se prepara para el momento cumbre de su vida y quiere ir a recibirlos al aeropuerto.



Desafortunadamente pierde su - oportunidad y de repente siente como si la vida norteamericana de los suburbios en los años sesenta le perteneciera para siempre. Esta sensación sólo se hace más profunda cuando oye por radio que Kennedy ha sido asesinado. Regresa al lado de su esposo con la noticia de que ella va a asistir al entierro. "Les debo al menos esto", vocifera. No sólo Loraine imita a Jackie Kennedy en su peinado, sino que también la naturaleza ha sido igualmente cruel con las dos el verano anterior, cuando tanto Jackie como Loraine tuvieron un aborto. Su esposo, Ray, no entiende el deseo de ella de ir al entierro y no le presta el carro ni la acompaña en el viaje. Ray, a quien más tarde Loraine explica que ha conocido toda la vida, es parte de la parálisis que afecta a la protagonista. Aunque Ray constantemente bebe cerveza y tiene ataques de lenguaje soez, Loraine intuye que él la quiere, pero también se da cuenta de que le está impidiendo su evolución. Mientras Ray duerme, decide entonces escaparse a Washington, donde se realizará el entierro.

Loraine, interpretada maravillosamente por Michelle Pfeifer, se lanza a la carretera abierta desafiando su propia ignorancia. Cree que va a encontrar al mundo lamentándose por la muerte de Kennedy, pero en cambio conoce a Paul y Jonell Cater, un negro acompañado por su hija. Si Loraine está tratando de escaparse de algo en este viaje, Cater está tratando de escaparse a algo. Los años iniciales de la década de los sesenta no eran receptivos a los negros en Texas, y este corazón del prejuicio sureño obra como una Némesis territorial para Paul y su hija.

Los tres se encuentran al subir al bus para viajar al Norte, y mientras la ingenuidad de Loraine la hace pensar que ella sufre sola en un mundo más grande y más feliz, pronto se da cuenta de que Paul está paralizado por una circunstancia diferente pero igualmente poderosa. Por ejemplo, cuando su hija quiere ir al baño en una parada del bus y el baño marcado "negros" está fuera de servicio, no se le permite entrar al baño en servicio porque es sólo para blancos.

Pero Loraine lleva a la niña al baño y desde ese momento y para siempre trata de ayudar a padre e hija, a pesar del rechazo de Paul. Aunque Loraine, con su visión miope de la vida, se sorprende y se ofende cuando Paul le cuenta que no le gusta Kennedy, Paul, que parece ser bastante bien educado y con sentido común muestra su ignorancia al no creer que una mujer blanca desea realmente ayudarle. La historia es una lección para los dos, quienes finalmente ven que su única oportunidad de libertad está en el otro.

"Love Field" es una película intensa y bien lograda, que juega con y en contra de los frustrantes estereotipos producidos por los problemas raciales de los años sesenta. Loraine y Paul (interpretado por Dennis Haysbert) son personas reales para quienes es difícil deshacerse de los valores, por sesgados que sean, que les han sitio enseñados por sus propias sociedades decadentes. Los pintorescos paisajes del Sur de los Estados Unidos, que le dan unidad a la película, muestran un vacío en la vida de los personajes, generado por el panorama bucólico que los rodea.

Rara vez una película hace claros y necesarios los argumentos acerca de una sociedad sin producir una sensación de artificialidad e incomodidad, pero "Love Field" logra destilar la frustración de los personajes y de sus vidas sin agredir al espectador. Es una película que vale la pena verse, sobre un problema que debe ser discutido.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?